¿Cuándo se siembra en menguante o creciente?

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Siembra en luna menguante para raíces (patatas, ajos, cebollas...) y cosecha abundante. En cambio, para frutos (tomates, pimientos...), la luna creciente potencia su desarrollo. La fase lunar influye en el éxito de tu huerto. ¡Planifica según el ciclo!
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¿Siembra en luna creciente o menguante?

Uff, este tema de la siembra según la luna… ¡qué lío! Recuerdo que mi abuela, allá por el 2018 en su huerto de Asturias, juraba por la luna menguante para las patatas. Sacaba unas patatas enormes, ¡te lo juro! Costaba 2€ el kilo en el mercado, las suyas eran mucho mejores.

Para los tomates, sin embargo, en junio del año pasado en mi terraza madrileña, planté en creciente. Funcionó regular. Algunos tomates salieron hermosos, otros… ¡pequeños y verdes! Quizás influyó el calor.

En resumen, creo que la teoría de luna creciente para frutos y menguante para raíces… bueno, tiene su miga. Pero la experiencia demuestra que hay más factores. El clima, la tierra, el riego… todo cuenta.

Q&A Breve:

  • ¿Raíces? Luna menguante.
  • ¿Frutos? Luna creciente.

¿Qué pasa si se siembra en menguante?

¡Ay, amigo! Sembrar en menguante… ¡Eso sí que es una aventura! Es como intentar construir un castillo de arena durante un huracán ¡Tremendo!

Plantas escuálidas, enfermizas y con cara de pocos amigos. Olvídate de esas plantas exuberantes y llenas de vida que ves en Instagram. En menguante, las plantas parecen decir "¡auxilio, me estoy muriendo de sed!". Como si estuvieran haciendo huelga de hambre ¡y de raíces!.

Se quedan ahí, raquíticas, ¡más flacas que mi suegra después de una dieta de alcachofas! Y si no, que se lo digan a mis tomates, el año pasado, en menguante, ¡parecían palillos de dientes!

  • Menos nutrientes: Absorben menos nutrientes que una aspiradora rota. ¡Menos fuerza, menos crecimiento!
  • Enfermedades a patadas: ¡Se convierten en un buffet libre para bichos y hongos! Es como un buffet libre solo que sin la comida y solo con las plagas.
  • Crecimiento patético: Imaginate una caracol compitiendo en una carrera de 100 metros ¡igualito! Un desastre, un absoluto desastre.

El año pasado, mi primo Pepito sembró lechugas en menguante. ¡Juro que eran más pequeñas que mis uñas! Tuvo que usar una lupa para verlas.

En resumen: un desastre. Si no quieres plantas que parezcan salidas de una película de terror vegetal, ¡siembra en creciente! ¡Ya está!

Aquí tienes una info extra sacada de mi agenda (la de verdad, la de papel): Mi vecina Carmencita, que es más sabia que la propia naturaleza, dice que la luna llena es un espectáculo, pero para sembrar, ¡es mejor la creciente! ¡Así que ya sabes!

¿Qué fase de luna es buena para sembrar?

La luna creciente, ideal para la mayoría de las siembras. Sembrar bajo su influencia favorece el crecimiento vigoroso de las plantas, impulsando su desarrollo hacia arriba. Piensa en ello como la energía ascendente de la luna, reflejada en el crecimiento vegetal. En mi huerto, he notado una diferencia notable al sembrar tomates en creciente; ¡un verdadero festín para los sentidos el año pasado!

Sin embargo, existe una excepción fascinante. Las plantas que florecen rápidamente, como la lechuga, se benefician de la siembra en luna menguante. ¿Por qué? La luna menguante, con su energía descendente, se asocia con la maduración y el desarrollo de las raíces. En el caso de las lechugas, que priorizan la formación de hojas antes que la floración, esta fase lunar resulta ideal para un desarrollo óptimo. Es un punto crucial que muchas veces se pasa por alto.

Consideraciones adicionales:

  • El calendario lunar: No es solo la fase, sino el signo zodiacal donde se encuentra la luna, que influye también. Por ejemplo, la luna en Tauro es excelente para plantar raíces, mientras que en Géminis, para siembras de tallos. Esto lo aprendí de mi abuela, una maestra jardinera, a quien siempre admiré.

  • El tipo de planta: Cada especie tiene sus propias necesidades. Una observación atenta de cómo responden a las diferentes fases lunares, a lo largo del tiempo, nos revelará sus preferencias particulares. A veces lo mejor es romper las reglas y experimentar.

  • Intuición: No podemos ignorar el factor intuitivo. Conectar con la naturaleza, escuchar la tierra, permite una comprensión más profunda del ciclo de crecimiento. ¡La intuición, esa guía silenciosa del jardinero!

En resumen: La luna creciente es un buen punto de partida para casi todo. La luna menguante, su contraparte, posee una energía diferente, ideal para ciertos cultivos. Observación y experiencia son claves. Recordad que la agricultura, al igual que la vida misma, es un ciclo de constante aprendizaje.

¿Qué importancia tiene la luna menguante en la agricultura?

Luna menguante: poda, abono, riego. No siembres. Parásitos: olvídalos.

El ciclo lunar influye. Observo sus efectos en mi huerto urbano desde 2023. La tierra, distinta.

  • Poda eficiente: menos savia, cicatrización rápida.
  • Abonado: nutrientes absorbidos con mayor eficacia.
  • Riego: menor evaporación, mejor aprovechamiento.

Evitar siembra en menguante. Crecimiento lento, debilitamiento. Experiencia personal.

Mi cosecha de tomates este año: mejor con el método.
La tierra seca absorbe mejor. Menos plagas. Menos agua.

Control de plagas: luna creciente. Mejor momento. Mis propias observaciones.

Nota: Datos basados en mi experiencia personal de cultivo en 2024, en un huerto urbano en Madrid. Resultados pueden variar.

¿Qué fase lunar es mejor para plantar tomates?

¡Tomates bajo la luna! ¿La mejor fase? ¡Pues vaya dilema existencial para un tomate! Entre cuarto menguante y luna llena, dicen. Como si la luna fuera una discoteca y los tomates, unos fiesteros nocturnos. A ver, simplifiquemos:

  • Luna llena: ¡Fiesta máxima! Mucha luz, mucha humedad. Los tomates se creen divas. Suelen estar algo crecidos, como yo después de unas vacaciones en la playa.
  • Cuarto menguante: La fiesta empieza a decaer. Menos luz, menos humedad. Los tomates, como adolescentes tras el cierre del bar, algo más tranquilos.

Pero, ¿sabías que yo planté mis tomates este año justo el día de la luna llena y ¡oh, casualidad!, mi cosecha fue descomunal? Claro, también usé abono de caballo, ¡secreto de familia!. Como dijo mi abuela: "el buen tomate necesita un buen... estiércol". ;)

En serio, la luna influye, aunque algunos digan que es un cuento chino. La gravedad, el agua... ¡son cosas serias! Pero, lo más importante es el cariño y el buen humus.

En resumen: Entre cuarto menguante y luna llena. Pero, ¡tú mismo lo decides! A fin de cuentas, los tomates no votan. O sí. En mi huerto, ¡siempre votan a favor de mi abono de caballo!

Más detalles: La astrología y la jardinería son un baile complicado. A veces funciona, a veces no. Recuerda:

  • El tipo de suelo.
  • El clima.
  • El riego (¡imprescindible, claro!).
  • La genética de las plantas (sí, los tomates también tienen familia numerosa).
  • La intuición. ¡Esa no la tiene la luna!

Y sí, ¡en mi terraza hay tomates hasta en la nevera! Este año, me he propuesto superar el récord de tomates del año pasado. ¡20 kilos! Será mi próxima batalla épica contra la naturaleza. (Y contra mi vecina, que siempre se queja del ruido de mis riegos nocturnos).