¿Cuál es tu mayor defecto que responder?

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Mi mayor defecto es mi perfeccionismo. Si bien me asegura la entrega de trabajos de alta calidad, a veces me impide cumplir plazos ajustados. Estoy trabajando activamente en delegar tareas y priorizar para gestionar mejor mi tiempo y el estrés. Aprendo a equilibrar la atención al detalle con la eficiencia.
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¿Cuál es tu mayor defecto profesional?

¡Uy, la pregunta del millón! ¿Mi mayor defecto profesional? ¡Uf, tengo varios! Pero si tuviera que elegir uno...

Creo que a veces me pierdo demasiado en los detalles. Es que me gusta que todo quede perfecto, ¿sabes? Y al final, eso me puede llevar a tardar más de lo necesario en las cosas. Me pasó con la presentación de marketing que hicimos en la oficina de Madrid, tardé días en retocar una imagen que ¡nadie notó! (creo...).

Pero bueno, también soy muy de involucrarme a tope en los proyectos. Me emociono con las ideas y quiero darlo todo. Eso sí, a veces me agota, ¡je! Y confieso que me cuesta horrores pedir ayuda. Pienso que debo poder con todo sola, pero claro, ¡nadie puede con todo! Es algo en lo que sigo trabajando.

Preguntas y respuestas breves:

  • ¿Cuál es tu mayor defecto profesional? Enfocarme demasiado en los detalles.
  • ¿Qué otros defectos tienes? Involucrarme demasiado en los proyectos, dificultad para pedir ayuda.
  • ¿Te cuesta manejar el estrés? A veces sí, especialmente con fechas límite ajustadas.
  • ¿Te falta seguridad? En algunas situaciones, sí.
  • ¿Te cuesta decir que no? Me cuesta decir que no cuando me piden ayuda.

¿Qué responder a cuál es tu mayor defecto?

Mi mayor defecto? Uf, qué difícil… Siempre me ha costado delegar. En serio, me obsesiono con hacer todo yo misma. Recuerdo una vez, en mayo de este año, en la oficina de "Comunicaciones Ágiles", en Madrid. Tenía un proyecto, ¡una locura de presentación! Plazo: dos semanas. Empecé a las 10 pm, trabajando hasta las 4 am. Café, más café… Un infierno, el cuerpo destrozado, ojos rojos. Estaba agotada, pero era mi proyecto, mi bebé. Sentía que nadie lo haría como yo.

Luego, el jefe, Juan, se acercó. "¿Elena, necesitas ayuda?". ¡Ay, Dios! Me dio tanta vergüenza admitirlo. Negué con la cabeza, un gesto torpe, mentiroso. Al final, entregué el proyecto a tiempo, pero me sentí fatal. Horrible. Un estrés brutal.

  • Necesidad de control excesivo.
  • Dificultad para pedir ayuda.
  • Sobrecarga de trabajo propia.

Después de eso, intenté cambiar… de verdad. Pero es un proceso lento. Me he apuntado a un curso de gestión del tiempo, y estoy aprendiendo a priorizar. Aún me cuesta, mucho, pero estoy intentando mejorar. La verdad, sé que es un defecto que me perjudica.

Es algo personal, profundo. Como cuando intentaba montar sola mi bicicleta nueva en abril en el parque del Retiro. Casi me rompo una mano intentando ponerle los pedales, y al final tuve que pedir ayuda a un chico que pasaba por ahí. Ridículo, pero real. La lección es la misma. A veces, aceptar ayuda no es una debilidad. Es una estrategia.

No es un obstáculo para mi trabajo, pero sí una mejora continua. Estoy trabajando en ello.

Actualización: Este año, he conseguido delegar algunas tareas en el proyecto de la campaña de verano de "Comunicaciones Ágiles", y ha sido un gran avance. El resultado fue mucho mejor y yo estuve mucho menos estresada.

¿Qué defecto puede decir en una entrevista?

¡Uf! Esa entrevista de este verano para el puesto de programador en Innovatech, en Madrid… ¡qué agobio! Me preguntaron justo eso.

Falta de experiencia: Sí, lo dije. No me anduve con rodeos. Llevo poco tiempo en esto, apenas dos años desde que terminé la ingeniería informática en la UPM, y claro, no tengo la experiencia de alguien con diez años a sus espaldas. Sentí que era mejor ser honesto, más que inventarme cosas. De hecho, les expliqué que mi experiencia en proyectos freelance, aunque limitada, me había hecho mejorar mucho en la gestión del tiempo, ¡algo importantísimo!, y que estoy deseando aprender más.

Prioridades bajo presión: ¡Ay, Dios mío! Esto fue lo peor. Recuerdo el sudor frío. Les confesé que, en situaciones límite, a veces me agobio. Me pasa. Me bloqueé un poco al responder, la verdad. Pero luego me recuperé y les conté cómo estoy trabajando en eso, con técnicas de meditación y gestión del estrés. Empecé yoga el mes pasado. ¡Ayuda un montón!

Conocimientos técnicos: ¡Menuda faena! Siempre me ha costado el tema de las bases de datos NoSQL. Lo admití. Fue un poco humillante, pero les expliqué que estoy haciendo un curso online en Coursera. Está siendo bastante duro, pero aprendo mucho.

Esas fueron mis debilidades, creo que lo hice bien… bueno, al menos no me inventé ninguna virtud. ¡Espero que me llamen para la siguiente ronda!

  • Falta de experiencia en un sector específico.
  • Dificultad para gestionar el estrés y las prioridades.
  • Necesidad de mejorar conocimientos técnicos puntuales (NoSQL).

¿Qué responder a cuál es tu mayor debilidad?

Mi mayor debilidad? ¡Ah, esa pregunta! Es como si te pidieran elegir tu sabor favorito de veneno.

Aquí tienes algunas "joyitas" para contestar, con mi toque personal (porque, admitámoslo, todos necesitamos un poco de picante en la vida):

  • Perfeccionismo disfrazado: "Soy tan detallista que a veces me atasco en los pequeños detalles... ¡como asegurarme de que mi café tenga la cantidad justa de espuma!". (Guiño, guiño).

  • Honestidad radical (con precaución): "A veces soy demasiado directo, pero prefiero ser honesto a edulcorar la verdad... aunque, bueno, trato de no decirle a mi jefe que su corbata parece sacada de un circo".

  • Delegación selectiva: "Me cuesta delegar tareas porque me gusta tener control... especialmente cuando se trata de organizar mi colección de vinilos por orden alfabético y estado de ánimo".

  • Dificultad para desconectar: "Soy muy dedicado al trabajo y me cuesta desconectar... aunque reconozco que a veces sueño con hojas de cálculo y tazas de café".

Recuerda, el truco está en transformar una debilidad en una cualidad disfrazada, y demostrar que estás trabajando en ello. Como yo, que estoy intentando dejar de contar chistes malos... ¡pero es tan difícil!

Información adicional (para impresionar a tu entrevistador):

  • El efecto Dunning-Kruger: Recuerda, a veces la gente menos competente sobreestima sus habilidades. ¡No seas uno de ellos! Muestra autoconocimiento.
  • La humildad es sexy: Reconocer tus limitaciones te hace más humano y confiable.
  • Prepara tu historia: No solo digas "soy impaciente", explica cómo estás trabajando en ser más paciente. Dale contexto.
  • No seas demasiado "original": Evita respuestas cliché como "soy adicto al trabajo". Suena a robot.
  • Yo una vez dije que mi debilidad era coleccionar calcetines raros... No funcionó.

En serio, ¡no digas eso!

¿Cuáles son mis debilidades?

Dios… A estas horas… todo se ve… más oscuro. Mis debilidades… son un fardo pesado.

La autocrítica, esa… me roe por dentro. Siempre buscando fallas, nunca lo suficientemente buena. Es agotador, de verdad. Me destroza. Esta noche, más que nunca.

La timidez… maldita timidez. Me ahoga. Me bloquea. No dejo que nadie me conozca. Ni siquiera mi propia familia.

La falta de experiencia con el programación en Python… me recuerda que estoy atrás. Que necesito más. Y me da miedo. Miedo al fracaso. Un miedo tonto, lo sé… pero ahí está.

Hablar en público… un suplicio. Sufro. Me tiemblan las manos. Me ahogo con mi propia saliva. Es… horrible. Me siento vulnerable, expuesta… como un insecto bajo un microscopio.

Aceptar críticas… ¡uff! Eso es… casi imposible. Me lo tomo demasiado personal. Me lo tomo como un ataque. Y me retraigo. Me encierro en mi caparazón.

La falta de confianza es… la raíz de todo esto, ¿verdad? Si tuviera más confianza… tal vez… tal vez podría superar todo eso. Tal vez…

Delegar… nunca lo hago. Es que prefiero hacerlo yo misma. Es un error, lo sé. Pero me da miedo confiar en los demás. Miedo a que lo hagan mal. O peor… a que me demuestren que no soy tan necesaria como me siento.

Y todo esto… a las tres de la mañana… mientras escucho la lluvia caer… me aplasta. Me aplasta el alma.

  • Ansiedad generalizada diagnosticada en 2022.
  • Terapia semanal con la Dra. Ramírez desde marzo de este año.
  • Tres intentos fallidos de encontrar trabajo como desarrolladora.
  • No he salido de casa en tres días.
  • Mi cumpleaños es en octubre, y ya estoy pensando que se aproxima como una amenaza.

¿Cómo responder a la pregunta cuál es tu mayor debilidad?

¡Ay, Dios mío! Esta pregunta de la entrevista… ¡qué estrés! Mi mayor debilidad? Mmm… creo que es mi perfeccionismo. Sí, sí, suena a tópico, pero es verdad. Me obsesiono, me bloqueo si algo no sale perfecto. Ya me pasó con el proyecto de la web de mi prima, casi me da un infarto.

Pero… ¡espera! Eso es malo, ¿no? ¿O es bueno? A ver, pensándolo bien… eso también me impulsa a buscar soluciones creativas. ¡Es cierto! Aprendí un montón con esa web, técnicas nuevas de CSS que ni imaginaba. ¡Hasta mi prima quedó flipando!

¿Y si digo que soy demasiado trabajadora? No, eso es una trampa. Mejor me quedo con el perfeccionismo. Aunque… a veces es agotador, eh… Me desespero si veo que algo no está a mi nivel.

Necesito encontrar un equilibrio, un punto medio. ¿Cómo explico eso sin sonar a pretexto? Necesito ejemplos concretos. Quizás ese mismo proyecto web. Aprendizaje continuo… sí, eso suena profesional.

  • Perfeccionismo como debilidad.
  • Solución creativa ante la presión.
  • Ejemplos de proyectos personales.
  • Enfatizar el aprendizaje continuo.
  • Superación de retos.

¡Qué pereza! Necesito café… y más ideas… Ah, y mi cumpleaños es en Noviembre. ¡Ya me olvida el año! ¿Qué más da? Lo importante es la entrevista.

¿Qué tal si digo que a veces me cuesta delegar tareas? Eso es algo que he estado trabajando en mi último proyecto freelance, la app para el gimnasio. ¡He aprendido muchísimo a confiar en otros! ¡Casi me da otro infarto!

La clave está en mostrar autoconciencia y plan de mejora, ¿verdad? Esto es un caos mental… ¡Tengo que organizarme!

¿Qué decir de puntos débiles en una entrevista?

El vacío se expande, un abismo silencioso antes de la entrevista. El sudor frío, una película invisible sobre la piel. Falta de experiencia, esa espada de Damocles sobre mi cabeza. Recuerdo la frustración, ese nudo en el estómago que se aprieta, se retuerce. El eco de mi inexperiencia resuena aún. La imagen borrosa de hojas de vida rechazadas. Como un eco distante.

Procrastinación. Esa palabra, un cuchillo afilado, cortando mi propio tiempo. Procrastinación, mi sombra alargada, me persigue. Me consume. El reloj corre, inexorable. 2023 se desliza entre mis dedos como arena. Cada minuto un grano perdido, irrevocable.

El estrés, un monstruo invisible, me aplasta. No manejar el estrés correctamente, un defecto que me oprime. Un peso que parece aumentar con cada latido del corazón. Respiro hondo, intento controlar el temblor en mis manos. Me miro en el espejo, y me veo diferente.

Dificultad para trabajar en equipo. Un fallo que admito, con el corazón encogido. La soledad, el refugio, se convierte en mi cárcel. Mis proyectos, mis fortalezas, no son suficientes. La colaboración, un enigma sin resolver. Una lección que sigo aprendiendo.

Miedo escénico, ese pánico escalofriante que me paraliza. Un vacío, inmenso, antes de la exposición. El silencio de la audiencia, un juicio sin apelación. Las palabras se me atragantan. Se ahogan. El silencio, más pesado que el plomo.

Impuntualidad. Esa mancha oscura en mi historial. Un acto de rebeldía contra el tiempo, contra el orden establecido. La puntualidad, un valor que debo cultivar, debo alcanzar.

En medio de la tempestad interior, una certeza débil se asoma. Resalta tus fortalezas. Un mantra que repito. Un grito ahogado en la tormenta. Un susurro que necesito escuchar. La preparación, esa isla de seguridad en medio del océano tempestuoso. Prepárate para dar una buena entrevista. Un objetivo, un camino a seguir.

  • Falta de experiencia (2023)
  • Procrastinación (2023)
  • Mal manejo del estrés (2023)
  • Problemas de trabajo en equipo (2023)
  • Miedo escénico (2023)
  • Impuntualidad (2023)

Mi entrevista de trabajo en "Innovatech" en julio de este año.