¿Cuántos días te pertenecen en el trabajo por la muerte de un familiar?

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"Por fallecimiento de un familiar, corresponden 2 días de permiso laboral. Este plazo se extiende a 4 días si el empleado necesita desplazarse a otra localidad o comunidad autónoma. Aplica a cónyuges, parejas de hecho y familiares directos hasta segundo grado."
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¿Días de luto por fallecimiento familiar en el trabajo?

¡Uf, qué tema! La verdad, cuando mi abuela falleció en mayo del 2018, en Madrid, estuve super perdido con el tema de los permisos laborales.

Según tengo entendido, si un familiar cercano fallece, tienes derecho a un par de días libres en el trabajo. Creo que son dos días, por lo menos eso me dieron a mí.

Pero, ojo, si tienes que viajar a otra comunidad autónoma para el entierro o lo que sea, ¡te dan dos días más! En mi caso no hizo falta, todo fue aquí.

Así que, en total, serían cuatro días. A ver, no sé si esto es ley a rajatabla, pero es lo que me aplicaron a mí y lo que creo que suele pasar.

Información de Preguntas y Respuestas (Breve y Concisa):

  • ¿Cuántos días de permiso por fallecimiento de familiar directo? 2 días.
  • ¿Permiso adicional por desplazamiento a otra comunidad autónoma? Sí, 2 días adicionales.
  • ¿Total de días si hay desplazamiento? 4 días.
  • ¿A quién aplica el permiso? Cónyuge, pareja de hecho o familiares directos hasta segundo grado.

¿Cuántos días te dan en el trabajo cuando muere un familiar?

¡Uf! ¿Días por un familiar fallecido? Qué rollo... Mi convenio… ni idea, tendré que buscarlo. ¿Dónde está ese papelucho? Siempre lo pierdo todo.

Dos o cinco días, eso dicen, para padres, hijos o pareja. Pero... ¿hermanos? ¿Tíos? ¡Ay, Dios! Eso es lo que me preocupa. Este año murió mi abuela, y solo me dieron dos, pero el curro es una mierda, ya sabes... No me dejaron ni tiempo para respirar.

  • Convenio colectivo: clave, ¡lo tengo que mirar ya mismo!
  • Parentesco: influye mucho en el número de días. ¡Qué injusto!
  • Contrato: también puede decir algo, ¿pero qué dice el contrato? No me acuerdo. Habrá que revisarlo.

¡Menuda faena! Me siento fatal cuando pienso en todo esto. Necesitaría más tiempo… Claro, eso es un sueño. ¡Qué ganas de vacaciones! Las necesito.

Este año 2024, la ley es una tortura. Tengo que comer, tengo que pagar el alquiler. No puedo dejar el trabajo. Pero debería. ¿Qué más da? Ya veremos.

Mi prima se fue de viaje a Londres el mes pasado. Que suerte tiene. Y yo aquí… ¡ay, qué asco de vida!

Consultar el convenio es fundamental. Sin él, estoy perdido. ¿Dónde está mi copia? ¡Maldita sea!

¿Cuántos días libres te dan por fallecimiento de un familiar?

Dos días. Eso es lo que me dieron en 2024 cuando murió mi abuela. Dos malditos días para despedirme de la mujer que me enseñó a tejer y a hacer el mejor gazpacho del mundo. Estaba en Madrid, ella en Sevilla, el viaje en AVE fue un borrón; solo recuerdo la sensación de ese asiento incómodo y el nudo en la garganta que me duraba horas. El entierro fue rápido, todo muy... frío, impersonal. Sentí una rabia enorme, una injusticia brutal. ¿Dos días? Era mi abuela. ¡Mi abuela!

Sentí tanta culpa al volver. Me dejé llevar por la tristeza, no podía ni siquiera concentrarme. Mi jefa, buena mujer, aunque un poco seca, me dijo que tomara el tiempo que necesitara. Pero no era tan simple. Necesitaba más tiempo, más días, quería más tiempo con ella, no con su recuerdo.

Pensé en todos los "qué hubiera sido si..." y me llenó de angustia.

  • Viaje a Sevilla: AVE, 2024.
  • Sentimientos: Rabia, tristeza, culpa.
  • Lo peor: La brevedad del tiempo.
  • Lo mejor: El apoyo (a medias) de mi jefa.
  • El vacío sigue ahí.

La ley, fría y vacía, dos días. Unos días de luto legal, escaso consuelo. Si hubiera necesitado viajar más lejos, cuatro días. Nada más. Esto es todo, la verdad. Me sigue doliendo. Se debería cambiar eso, esa falta de humanidad.

¿Cuántos días le corresponden a un trabajador por fallecimiento de un familiar?

Cinco días. Cinco días hábiles. Se siente corto, insuficiente, ante la inmensidad de la pérdida. Cinco días para intentar procesar el vacío, el silencio resonante donde antes estaba la risa, el abrazo, la presencia.

El tiempo se estira, se contrae, un acordeón desajustado. Las horas, pesadas, lentas como el vuelo de un colibrí herido. Mi padre, recuerdo su mano, áspera, callosa, sobre mi hombro. Ahora, solo queda el eco de su voz, sus historias, sus silencios. Cinco días… apenas para llorar, en silencio.

El trabajo espera. La rutina implacable. Las tareas pendientes. Pero el mundo sigue girando, ajeno al dolor que me consume. Intento concentrarme, concentrarme, pero la imagen de su rostro, desvaneciéndose, me persigue.

Recuerdo la llamada, la voz entrecortada de mi hermano. El impacto, la opresión en el pecho, el aire que falta. La necesidad, la urgencia de estar allí, cerca de él, aunque solo sea para sentir un poco de su ausencia. Necesito tiempo, necesito espacio, necesito… pero solo hay cinco días.

Licencia por luto. La ley es seca, fría, ajena al dolor. Cinco días remunerados. Un pequeño respiro en la tormenta. Mi madre, sus lágrimas silenciosas, en la pequeña sala de velaciones. Cinco días. Cinco días cortos, demasiado cortos para decir adiós. Para despedir a mi padre.

  • Cinco días hábiles de licencia por luto. Así lo estipula la ley.
  • Para familiares directos. Hermanos, padres, hijos, cónyuge. La definición puede variar según la empresa. Consulta tu contrato.
  • Comunicación inmediata. Notificar a tu empleador lo antes posible.
  • Documentación pertinente. Certificado de defunción o similar. Para justificar la ausencia.

Este año, el trámite se completó sin mayores problemas. Presenté el certificado de defunción y me dieron la licencia. Pero el tiempo, el tiempo… sigue siendo insuficiente. La tristeza persiste. La ausencia es un hueco enorme, negro. Cinco días para cubrir un vacío infinito.

¿Cuántos días te dan por fallecimiento de un familiar?

Tres de la mañana. La oscuridad me abraza, igual que esta… pena. Dos días. Dos miserables días. Eso me dieron. Dos días para despedir a mi abuela. Dos días para… para intentar procesar todo. ¿Dos días son suficientes para un adiós?

Se supone que son hábiles. Habiles. Ja. Como si el dolor respetara horarios de oficina. Como si el corazón supiera de leyes laborales. Se siente tan… insuficiente.

En México, la ley es ambigua. Dos días es lo mínimo que suelen dar. Algunas empresas, las "buenas", dicen que cinco. Cinco días para asimilar que ya no está. Cinco días para… para nada. No es suficiente.

  • Mi abuelita… siempre tan llena de vida.
  • Su sonrisa, su risa… todo recuerdos.
  • Ahora… sólo silencio.

Este vacío… es inmenso. La empresa dijo "dos días", punto. No hay más. No importó que me desmoronara. No importó el dolor, el vacío... nada.

Quince días. Eso necesitaba. Quince días… para estar con ella, para decir adiós de verdad. ¿Se entiende? No hay forma de medir este dolor, ¿sabes?

La realidad es cruel. Falta empatía. Falta humanidad. No hay un tiempo "correcto" para el duelo. Pero dos días es una burla. Una burla atroz.

¿Cuántos días puedo faltar al trabajo si fallece un familiar?

¡Ay, la vida, qué ironía! Un familiar se nos va y toca lidiar con la burocracia. ¿Días de luto? Depende, es como un menú a la carta, pero con mucho menos glamour.

  • Cinco días laborales de duelo, si se trata de papás, hijos, hermanos o pareja. ¡Como si el dolor se pudiera medir en jornadas laborales! A veces, uno necesita una semana entera para recuperarse de una despedida. Y más aún para gestionar un funeral, que es un lío de papeles y trámites que te quita el sueño.

  • Tres días, si hablamos de abuelos o suegros. Pobres abuelitos, menos días de luto, pero igual de importante el vacío que dejan. Como si el dolor se pudiera cuantificar con una calculadora de luto. ¡Qué absurdo!

La verdad es que, en mi caso, mi abuela Emilia, que en paz descanse, se merecía más que tres días, ¡y ella no era mi suegra ni nada! El luto es cosa del corazón, no del calendario.

Y hablando de calendarios, ¡este año he tenido que usar hasta mi calendario de citas para el dentista para organizar el funeral de mi tío! La verdad es que necesitas mucha organización para manejar la pérdida, ¡y de paso toda la logística! ¡Un verdadero caos!

Es un lío. Pero bueno, al menos hay algo. Mejor que nada, ¿no? Lo importante es el cariño, la memoria y no pensar en la cantidad de días libres que dan. Aunque, admito que a veces, ¡uno se agarra de un clavo ardiendo! Eso sí, ¡en el trabajo no te dan días de luto extra si un familiar tiene el cumpleaños! ¡Qué injusto!

En resumen: hasta cinco días, según el familiar. La ley es la ley. ¡Y que no falte el papeleo!

¿Cuántos días corresponde por fallecimiento de un familiar directo?

El tiempo se estira, un hilo delgado que se rompe con la noticia. Dos días… apenas dos días. Se siente insuficiente, una gota en el océano de la pena. Dos días para despedir a quien ya no está, a quien se ha ido… al vacío.

Y entonces, el viaje. La distancia que se interpone, fría y lejana, entre el cuerpo y el alma. Dos días más… cuatro en total. Cuatro días para intentar abrazar la ausencia, para intentar comprender la magnitud de la pérdida. El silencio se vuelve pesado, opresor. La casa vacía. Es poco, es siempre demasiado poco.

La tristeza se instala, lenta, inexorable, como la arena que se filtra entre los dedos. Recuerdo a mi abuela, su sonrisa, su olor a lavanda… Estos días se tornan en un borrón, en un susurro. Cuatro días insuficientes para procesar la ausencia, para lidiar con la tristeza. Cuatro días. Cuatro días…

  • Dos días para el duelo cercano.
  • Dos días adicionales por viaje a otra localidad.
  • Total: cuatro días de permiso.

Es una cifra. Un número frío en un papel, que no comprende la profundidad del dolor. El vacío queda, un hueco en el alma. Este año, el proceso ha sido similar al de años anteriores en mi empresa, la misma política para todos. El dolor es diferente para cada uno, pero el tiempo otorgado... es el mismo. Los trámites, la burocracia... siempre se imponen, irremediablemente. La realidad es cruel. La fría realidad de cuatro días.