¿Cómo puedo aplicar aloe vera en la cara directamente de la planta?

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Aplicación directa del aloe vera: Cortar una hoja de aloe vera. Abrirla y extraer la pulpa transparente (gel). Lavar el rostro. Aplicar el gel directamente sobre la piel limpia. Evitar el contacto con la piel verde, las fibras y la alicina (savia amarilla).
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A ver, ¿cómo les cuento esto? Aplicar aloe vera directo de la planta en la cara es una maravilla, ¡de verdad! Yo lo hago desde hace años y mi piel, bueno, no es que tenga 20 otra vez, ¡pero se nota la diferencia!

Se trata de algo así: Primero, cortas una hoja de la planta. (Tengo varias en el patio, ¡una mini-jungla de aloe!). Luego, la abres... a veces me cuesta un poco, no les voy a mentir. Lo importante es sacar esa pulpa transparente, el gel, ¡ese es el tesoro! Claro, antes de todo esto, te lavas bien la cara, ¿no? Como cuando te vas a poner cualquier crema.

Y aquí viene la magia: te aplicas el gel directamente. Es una sensación…fresca, relajante… ¿Se imaginan? Pura naturaleza en tu piel. Eso sí, ¡ojo! Eviten tocar la parte verde de la hoja, las fibras y esa savia amarilla, la alicina. A mí una vez me dio un poco de irritación, ¡qué picazón! Aprendí la lección a la mala.

No hay una ciencia exacta para la cantidad, yo me pongo lo que me parece suficiente. A veces un poquito más en la frente, que es donde tengo algunas líneas de expresión… ¿a quién no le salen, verdad?

He leído por ahí, no sé dónde exactamente, que el aloe vera tiene un montón de propiedades, que si vitaminas, que si minerales… No me sé todos los datos, pero lo que sí sé es que funciona. Mi abuela, por ejemplo, lo usaba para todo, desde quemaduras (¡funciona de maravilla para las quemaduras del sol!) hasta picaduras de mosquitos. Sabiduría popular, ¿no?

En fin, prueben, a mí me cambió la piel. Y es tan simple… ¡directamente de la planta a la cara! ¿Qué más se puede pedir?