¿Cómo se prepara la sal para limpiar la casa?

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"Para limpiar la casa con sal, disuelve ¼ de taza en un galón de agua tibia. ¡Perfecta para pisos, encimeras y baños!"
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¿Cómo preparar sal para limpiar tu casa y eliminar la suciedad?

¡Uf! La verdad, al principio no me convencía lo de usar sal para limpiar. Pero, te cuento, probé diluir un puñado de sal en agua tibia (más o menos un cuarto de taza en un galón, como dicen) y ¡sorpresa!

Limpié el baño con esa mezcla, y las manchas en el suelo desaparecieron más rápido que si hubiera usado mi limpiador habitual. ¡Quedé flipando!

Luego, seguí usando esa agua salada para limpiar las encimeras de la cocina, que siempre están pegajosas, y me fue genial. De verdad, ¡funciona! Lo que sí, ten cuidado en superficies delicadas. Yo no me arriesgaría en la madera sin probar antes en una esquinita.

En resumen, si buscas algo sencillo y económico, ¡dale una oportunidad a la sal! Quizás, como yo, te sorprendas gratamente.

¿Cómo se hace una limpia con sal?

La sal. La sal, ese cristal blanco, absorbente. Recuerdo, de niña, mi abuela siempre con un plato de sal bajo la cama. Decía que espantaba las pesadillas. ¿Funcionaba? No lo sé. Pero la tranquilidad que transmitía... eso sí.

  • Cuencos limpios, imprescindibles. Como cálices vacíos esperando la luna llena. La pureza, la intención.
  • Sal en cada cuenco. Un puño, generoso. Un puño de mar en la palma de la mano.
  • Distribuir en la noche. La noche, el silencio, el momento de la verdad. Tres días. Tres días para que la sal haga su magia. Para que absorba lo que no se ve.
  • Retirar. Después de tres días, tirar la sal lejos de casa. No reutilizarla, nunca.

¿Cómo se hace? Cuencos con sal, dejarlos tres noches, tirar la sal.

Mi abuela, además de la sal bajo la cama, solía esparcir sal en la entrada de la casa, como una barrera invisible. Un muro contra las malas vibraciones. También ponía un vaso de agua con sal en el baño. El baño, ese lugar de purificación.

Y la sal gruesa, en los rincones. En esos rincones oscuros donde se acumulan los fantasmas. O eso decía ella. Yo no sé si hay fantasmas, pero sí sé que la sal, de alguna manera, limpia.