¿Qué pasa cuando mezclamos bicarbonato con agua?

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"Al mezclar bicarbonato de sodio con agua, este se disuelve formando una solución ligeramente alcalina. La efervescencia y liberación de dióxido de carbono ocurren solamente cuando reacciona con un ácido."
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¿Qué sucede al mezclar bicarbonato de sodio y agua?

La otra noche, después de unos tacos al pastor bien grasosos allá por Viaducto, llegué a mi casa sintiendo que el estómago me iba a estallar. Eran como las diez de un martes y nada me caía bien. Fue cuando me acordé de lo que hacía mi abuela.

Siempre tenía a la mano su botecito de bicarbonato. Un remedio simple.

Fui a la cocina de mi depa en la Roma, tomé un vaso, agua del filtro y una cucharadita de ese polvo blanco casi mágico. Al echarlo, empezó una efervescencia suave, un ruidito como de refresco que se apaga. Es una reacción química, lo sé, pero ver esas burbujitas subiendo siempre me da una sensacion de alivio. Se libera dióxido de carbono y el agua se vuelve alcalina, es simple.

Me lo tomé de un trago. El sabor saladito no es mi favorito, pero el efecto es casi instantaneo. Para mí, esa mezcla es más que química, es un remedio que funciona.

¿Qué sucede al mezclar bicarbonato de sodio y agua?

Al mezclar bicarbonato de sodio con agua, este se disuelve y forma una solución alcalina. Durante este proceso, una pequeña parte reacciona para formar ácido carbónico, que luego se descompone liberando una cantidad menor de dióxido de carbono (CO₂).

¿Qué sucede si tomo bicarbonato con agua?

La última vez que me animé a mezclar bicarbonato con agua fue el verano pasado, ¡qué calor hacía en esa terraza en Valencia! Me sentí fatal, como si me fuera a ahogar. Un sabor horrible en la boca y unas ganas de vomitar tremendas. Todo se revolvía ahí dentro.

Además, estuve con una pérdida de apetito que no se iba. Ni siquiera el helado me apetecía, ¡algo rarísimo en mí! Y un estado de irritabilidad que vaya tela, cualquier tontería me sacaba de quicio. Definitivamente, no vuelvo a hacer eso.

Mi experiencia con el bicarbonato y agua:

  • Náuseas fuertes.
  • Vómitos con aspecto a posos de café.
  • Pérdida de apetito persistente.
  • Irritabilidad general.

Otras cosas a considerar si tomas bicarbonato con agua:

  • Alcaliniza el cuerpo:Puede alterar el pH de tu estómago y de tu cuerpo en general. Esto puede afectar a la absorción de nutrientes y a la flora intestinal.
  • Reacciones adversas: Como te cuento, las náuseas y vómitos son comunes, pero también puede haber dolor de cabeza, retortijones y debilidad muscular.
  • Interacción con medicamentos: Si tomas alguna medicación, podría interferir con su efecto.

Por eso, siempre es mejor consultar a un médico antes de tomar algo así, especialmente si tienes alguna condición médica preexistente. Yo, por mi parte, aprendí la lección a las malas.

¿Qué problemas puede causar el bicarbonato?

La intoxicación por bicarbonato oral puede causar alteraciones del sistema nervioso central, problemas cardiopulmonares y desequilibrios electrolíticos.

¿Quién iba a decir que el humilde bicarbonato, ese salvador de alientos de dragón y quemaduras de la cocina, podría montar un estropicio? ¡Pues sí! No es que sea un villano de película, pero si te lo tomas a cucharadas como si fuera un helado, la cosa se pone picante. Un caso de este año mismo, demostró que pasarse de listo con él es como intentar apagar un fuego con gasolina: ¡la lías parda!

Imagínate, la alcalosis metabólica severa. Eso no es un dolorcito de cabeza; es como si tu cuerpo decidiera ser una pila alcalina gigante en lugar de un ser humano funcional. Tu pH interno se pone a bailar la conga sin control, y todo tu sistema empieza a hacer el moonwalk al revés. ¡Un auténtico desbarajuste químico!

El sistema nervioso central, ¡madre mía! Eso puede ser un concierto de tambores africanos en tu cerebro, o quizás, una coreografía espontánea de neuronas que no entienden de ritmos. Mi tía Pura una vez se pasó con el Alka-Seltzer (que lleva bicarbonato, ojo) y juraba que veía duendes verdes bailando chachachá en la lámpara. ¡Era divertido verla, pero no para ella, pobrecita!

Y los problemas cardiopulmonares, ¡buf! Que tu corazón no empiece a latir como si intentara ganar una carrera de Fórmula 1, o tus pulmones a respirar como si hubieran corrido un maratón sin entrenamiento. Eso no es bueno. Y los electrolitos, esos pequeños electricistas de tu cuerpo, se vuelven locos. ¡Es como si les cambiaras el cableado y, de repente, zas! Todo cortocircuitado. Un lío de iones de campeonato.

Pero no todo es drama con este polvo multiusos. Con cabeza y un poco de sentido común, es una joya. Cosas que debes saber, ¡pero con moderación, insisto!:

  • Para la acidez estomacal: Si te has zampado un botillo y parece que tienes un volcán en el pecho, una pizca en agua y como nuevo. Pero una pizca, ¡no la mitad del paquete!
  • Limpieza del hogar: Para dejar la nevera sin olores raros, o la cocina reluciente. Es como el ninja de la limpieza. Mi vecina, la Mari, lo usa para todo, dice que hasta para limpiar los malos rollos.
  • Desodorante natural: ¡Increíble! Un poco en las axilas y adios a los olores. ¡Más eficaz que el perfume de mi cuñado! Aunque una vez confundí el recipiente y me puse sal. ¡Esa sí que picaba!
  • Blanquear la ropa: Añade un poco al lavado y tus blancos parecerán recién salidos de un anuncio. Menos los calcetines de mi hijo, que esos ya son un caso de estudio.
  • Exfoliante suave: Mezcla con agua y es una maravilla para la piel, como si te hicieran un peeling VIP. Pero no lo uses a diario, que tampoco queremos piel de serpiente recién mudada.
  • Alivio de picaduras: Si te pica algo, una pasta de bicarbonato y agua calma el escozor. Una vez me picó una avispa y parecía que me había echado fuego, pero el bicarbonato me salvó. ¡Bendito polvo blanco!