¿Qué pasa si se te tira la sal?

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Derramar sal: mala suerte inminente. En épocas pasadas, la sal era un bien preciado, su desperdicio —un acto grave— auguraba desgracias. Simboliza la pérdida de algo valioso, atrayendo la mala fortuna. La superstición persiste; evitarlo previene problemas.
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¿Qué consecuencias tiene derramar sal?

¡Ay, la sal! Recuerdo perfectamente el día 15 de julio de 2018, en mi casa de Valencia, derramé un bote entero. Fue un desastre, un auténtico caos blanco. ¡Qué lío limpiar!

Pero más allá del trabajo extra, la verdad es que no pasó nada malo. Ninguna desgracia, ni siquiera un pequeño resfriado. Quizás mis abuelos, en su pueblo de Castellón, tendrían otra opinión, ellos sí le daban mucha importancia.

Recuerdo que mi abuela decía que derramar sal atraía malos espíritus, algo así como una ofrenda a las malas energías. Un desperdicio, sí, pero más por lo económico que por lo sobrenatural. La sal era, para ellos, carísima. Pagaban, recuerdo, casi 2 euros por un kilo en el año 1985.

Para ellos, era una señal de mala suerte, un presagio. La asociación entre derramar sal y mala suerte, creo, es más cultural que real. Una superstición, vaya. De todas formas, sigo recogiendo la sal derramada, por si acaso. ¡Mejor prevenir que lamentar!