¿Qué tipo de cocción de huevo es más saludable?

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"Para una cocción saludable, el huevo poché o escalfado es ideal. Al evitar grasas añadidas como aceite o mantequilla, preservas mejor los nutrientes y reduces las calorías. ¡Una opción ligera y nutritiva!"
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¿Huevo cocinado: cuál es la opción más saludable?

¡A ver, vamos al lío del huevo! Personalmente, siempre he preferido el huevo revuelto, pero entiendo que hay opciones más... saludables.

Un día, buscando la receta "perfecta" de huevos Benedictinos (que me chiflan, por cierto), descubrí el huevo poché. ¡Huevo poché! Suena tan... sofisticado.

Me puse a investigar y, efectivamente, ¡el huevo poché se lleva la palma! Por lo visto, al cocerlo en agua sin aceites ni grasas añadidas, conserva mejor sus nutrientes y tiene menos calorías. ¡Toma ya!

No sé, a mí me sigue pareciendo un poco rollo hacerlo, pero si buscas la opción más sana, parece que el huevo poché es el rey. Ahora, si me disculpáis, voy a por mis huevos revueltos, que para un capricho, ¡que leches!

¿Qué es mejor, huevo tibio o cocido?

Huevo duro.

Te cuento, el verano pasado, estaba en el pueblo, en casa de mi abuela. Desayunábamos huevos de sus gallinas. Unos días los quería tibios, con la yema líquida para mojar pan, ¡qué rico! Pero, a veces, me daba cosilla.

Me acuerdo que una vez, mi prima se puso malísima después de comer uno que, sospechamos, no estaba bien cocido. ¡Menuda noche! Desde entonces, la abuela siempre los hace duros, bien hechos.

  • Riesgo de salmonella: Uf, es que da mucho miedo.
  • Más fácil de transportar: Para llevarlos al campo, el huevo duro es lo mejor, resiste más.
  • Menos calorías...: Bueno, si te comes seis, ¡da igual que sean duros o tibios! ????

Ahora, casi siempre prefiero los duros, aunque pierdan un poco de esa magia de la yema que explota en la boca. Pero, la tranquilidad es lo primero.

Este año, por cierto, la abuela ha cambiado las gallinas, ¡y ahora ponen unos huevos enormes! Es increíble.

¿Cómo es más saludable comer huevos?

Hervir los huevos es la forma más saludable de comerlos.

Te cuento, el verano pasado, en la casa de mi abuela en el pueblo –¡qué calor hacía!– mi tía siempre preparaba huevos duros para el desayuno. Decía que así eran más sanos, que no se perdían nutrientes. Recuerdo el olor a gas de la cocina y el ruido del agua hirviendo.

  • Siempre ponía un poco de sal en el agua.
  • Luego los sacaba y los metía en agua fría para pelarlos fácil.
  • ¡Y la yema quedaba perfecta, sin ese borde verde feo!

Yo prefería la tortilla francesa, la verdad, pero ella insistía. Decía algo sobre la salmonela y la digestión, pero no me acuerdo bien. Ah, y compraba los huevos directamente a una vecina, ¡tenían la yema naranja, naranja! Creo que los hervía como 10 minutos, no sé.

Ahora, no sé si es verdad que son más sanos, pero a mi abuela le encantaban y eso es lo que importaba.

En fin, eso de los huevos me recuerda a las gallinas de la vecina, que siempre se escapaban al huerto de mi abuela y dejaban todo lleno de plumas. ¡Qué desastre! Pero bueno, al menos teníamos huevos frescos.

¿Cómo se debe comer el huevo para la dieta?

¡Ah, el huevo! Ese pequeño planeta proteico que nos salva el desayuno (y a veces la cena, seamos sinceros).

Lo ideal para la dieta es cocerlo como una piedra, ¡duro como la vida misma! Menos calorías que un suspiro. Pero, eh, si la vida te da huevos, haz una tortilla.

  • Tortilla, sí, pero con truco: Un pelín de aceite de oliva, ¡nada de nadar en él! O mantequilla clarificada, que suena más sofisticado y casi es lo mismo.

  • Revueltos: Idem, un toque sutil de grasa saludable. Piensa en ello como el perfume de tu plato. No quieres oler a freiduría barata.

Ahora, un secreto a voces: ¿sabías que mi abuela decía que el huevo frito es la "alegría del pobre"? Ella lo freía en manteca de cerdo, ¡y luego se quejaba del colesterol! Ironías de la vida...

Lo importante es no freír el huevo en arrepentimiento. Si te pasas con el aceite, ¡ya mañana será otro día! Y recuerda, la dieta no es una cárcel, sino un vestido a medida.

El mito de las calorías es como el cuento de la lechera: obsesionarse te lleva al desastre. ¡Disfruta del huevo, sea como sea!

  • El colesterol: Ya no es el coco que nos pintaban. ¡Pero tampoco te bebas un cartón al día!

  • La procedencia: Si puedes, huevos de gallinas felices. ¡Por el karma y porque saben mejor!

Por cierto, ¿sabías que este año vi un huevo cuadrado en una granja ecológica? ¡Juro que es verdad! Bueno, casi cuadrado...