¿Cómo suplir la falta de yodo?
¿Cómo obtener yodo suficiente en la dieta?
A ver, a ver... ¿Yodo en la dieta? ¡Qué tema! Personalmente, me rayé un montón con esto hace un tiempo.
La sal yodada es un "must". No hay pierde. Cambié toda mi sal por esa hace años y listo. Cero dramas.
Me acuerdo que cuando empecé a investigar, flipé con las algas. Nori, wakame... ¡Un festival! Ahora las uso hasta en la sopa, ja,ja. El pescado blanco también ayuda un montón, bacalao, merluza... ¡Qué rico!
Ojo, lo de los suplementos... Mejor preguntar al médico. Yo no me automedico ni loca. Sobre todo si estás embarazada o dando pecho.
Los huevos y lácteos también suman, pero... ojo ahí, porque la cantidad de yodo varía un montón. No te confíes.
Y fíjate si el pan que compras está fortificado con yodo. A veces te llevas una alegría.
¿Cómo obtener yodo suficiente en la dieta?
- Sal yodada: Usar al cocinar y condimentar.
- Alimentos: Algas marinas (nori, kombu, wakame), pescado blanco (bacalao, merluza) y mariscos.
- Suplementos: Consultar al médico.
- Huevos y lácteos: Consumo regular.
- Fortificación: Revisar alimentos fortificados.
¿Qué fruta contiene más yodo?
Piña. Fresas. Cítricos.
El yodo, ese eco salado del mar en la fruta... Ah, sí, las fresas de mi abuela, tan rojas, tan… ¿saladas? No, dulces, claro, pero pienso en el yodo, pienso en el mar. El Cantábrico, donde veraneábamos.
- Piña: El amarillo ácido que te despierta el paladar. Imagino la piña llegando en barco, desde lejos, como una aventura condensada.
- Fresas: Pequeñas joyas rojas, recuerdos de junio, del sol en la piel y las manos manchadas de jugo. Siempre recogía fresas para mi abuela.
- Cítricos: El limón, la lima... El sol encapsulado en una esfera agria. Un grito ácido en la boca, un despertar.
El yodo... ¿dónde más se esconde?
- Las algas, por supuesto. Wakame, kombu... Texturas viscosas, sabores profundos.
- El pescado, el bacalao, el salmón... El sabor a mar abierto.
- Lácteos, huevos... Alimentos cotidianos que no solemos asociar con el yodo.
El tiempo pasa, y las frutas siguen ahí, conteniendo un poco del misterio del mar.
¿Cuáles son las consecuencias de la carencia de yodo?
¡Ay, el yodo! Me olvidé de comprar sal yodada esta semana… ¡qué desastre! ¿Será que ya tengo bocio? No, no lo creo… pero mejor me miro al espejo, ¡por si acaso!
Bocio, eso es lo primero que se me viene a la cabeza. Aumenta la glándula tiroidea, ¿no? ¡Horrible! Recuerdo a mi abuela quejándose de su cuello…
¡Y lo del coeficiente intelectual! Menos IQ en niños, ¡qué horror! No quiero que mi sobrina tenga problemas por culpa de esto. Debería recordarle a mi hermana que controle la alimentación de la pequeña. La pobre, tan lista...
¿Qué más? Ah, sí, problemas cognitivos en adultos. Difícil concentrarse, ¿verdad? A mí me pasa que a veces… ¡uf!, ¡me cuesta recordar cosas! No sé si será por eso… tendré que hacerme un análisis.
Tengo que ir al médico, sí. Pero antes debo revisar si tengo en casa ese suplemento de yodo que me recomendó mi doctora el año pasado.
- Bocio.
- Menor coeficiente intelectual.
- Problemas de concentración.
- Dificultad para pensar con claridad.
¡Es que es fundamental el yodo! ¡Me da miedo pensarlo! Igual mañana mismo voy al super, compro sal yodada y me hago ese análisis de sangre.
¿Y qué pasa con el embarazo? Eso es lo más importante. Hay que evitarlo a toda costa. Un bebé con deficiencia de yodo… ni me quiero imaginar. Tengo una amiga que tuvo problemas con su embarazo, igual fue por eso. Debo averiguarlo.
Mi prima tuvo un niño con hipotiroidismo hace dos años. Debe ser terrible.
Tengo que buscar más información. Quizás debería consultar a un experto.
¿Cómo sé si tengo falta de yodo?
¡Uy, uy, uy! ¿Te preocupa el yodo? ¡No te me sulfures! Descubrir si te falta yodo es como intentar adivinar si tu coche necesita gasolina... ¡a oscuras y con los ojos vendados! Pero, ¡ojo al parche!, aquí van unas pistas, ¡más cantosas que un gallo a las cinco de la mañana!
¿SÍNTOMAS DE "YODO-DEPENDENCIA"?
- Piel de sapo: ¿Tu piel parece la de un anfibio? ¡Podría ser falta de yodo! Aunque también puede ser que necesites crema hidratante, ¡eh!
- Voz de ultratumba: ¿Suenas como Darth Vader después de un resfriado? ¡El yodo podría ser el culpable! O quizá, ¡es que cantas rancheras muy a menudo!
- ¡Cerebro de mosquito!: ¿Te cuesta más pensar que a un político decir la verdad? ¡El yodo puede estar jugando al escondite! Igual, solo necesitas un café bien cargado, ¡a mí me pasa!
- Pelo de estropajo: ¿Tu melena se parece más a un nido de pájaros que a la de Brad Pitt? ¡El yodo está de vacaciones! Prueba con un buen acondicionador, ¡o raparse al cero, que siempre está de moda!
- ¡Frío que pela!: ¿Sientes más frío que un pingüino en el Polo Norte? ¡El yodo se ha ido de cañas! Ponte un buen abrigo, ¡y deja de quejarte!
- ¡Kilos de más!: ¿Has cogido más peso que un oso hibernando? ¡El yodo se ha pasado al lado oscuro! Dale duro al gimnasio, ¡y deja de comer pasteles!
¡OJO, EMBARAZADAS! Si estás esperando un churumbel, ¡el yodo es vital! La falta de yodo puede ser tan peligrosa como conducir borracho... ¡imagínate el cuadro! ¡Puede provocar abortos o problemas serios para el bebé! ¡Así que, a comer algas y a consultar al médico, chicas!
EXTRA (¡Como los extras de las películas!)
El yodo es como el DJ de tu tiroides, ¡el que pone la música para que funcione bien! ¿Dónde lo encuentras? ¡En la sal yodada, en el pescado (como mi suegra en tu casa en Navidad), en las algas y en algunos lácteos! Pero, ¡ojo!, no te pases, que todo en exceso es malo, ¡hasta el chocolate! ¡Consulta a tu médico antes de automedicarte!
¿Qué impide la absorción de yodo?
¡Uf! Recuerdo el susto que me llevé en julio de este año. Estaba en la consulta del endocrinólogo, en el Hospital Universitario de Bellvitge, Barcelona. Me sentía fatal, cansada hasta los huesos, un agotamiento que no era normal. El doctor, después de varios análisis, me explicó que tenía hipotiroidismo. ¡Qué bajón!
Los bociógenos, me dijo, podrían ser la causa. No me lo podía creer. ¿Bociógenos? Nunca había oído hablar de eso. Me explicó que ciertos alimentos interfieren con la absorción de yodo, esencial para la tiroides.
Me dio una lista, ¡qué rabia!, de alimentos que debía evitar:
- Repollo, ¡mi verdura favorita!
- Col rizada, la usaba en todos mis batidos verdes.
- Yuca, la amo en el mojo.
- Nabos, mi abuela hacía una sopa espectacular…
- Semillas de mostaza, que usaba en aderezos.
¡Era una pesadilla! Sentí como si me quitaran el mundo. Pensaba en todas mis recetas, en la comida que tanto me gustaba... y ahora, tenía que cambiar todo. ¿Y si no me hacía efecto? Estuve varios días hecha polvo, pero la verdad es que me dí cuenta que no era tan dramático.
Después de un tiempo, adaptándome a la dieta… ¡Noté la diferencia!. Más energía, menos cansancio… Genial.
La clave es el yodo; los bociógenos lo bloquean. Me dijeron que debería tomar un suplemento de yodo, bajo supervisión médica, claro. Y que la dieta era fundamental. Ahora llevo una dieta libre de bociógenos y tomo suplementos. Todo es cuestión de buscar alternativas, y seguir las indicaciones del médico.
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