¿Qué comer antes de un aguas abiertas?

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Para nadar en aguas abiertas, prioriza: Pasta/Arroz integral: Energía sostenida. Plátanos (otras frutas con potasio): Evita calambres. Hidratación (agua/bebidas deportivas): Antes, durante y después, ¡clave!
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¿Qué comer antes de una prueba de aguas abiertas?

¡Uf, nadar en aguas abiertas me da un subidón! Pero, ¿qué comer antes para no quedarme a medio camino? ¡Buena pregunta! Te cuento lo que a mí me funciona.

Mira, la pasta es mi comodín. Recuerdo que para la travesía de Cadaqués (¡qué pasada de sitio!), me zampe un plato enorme de espaguetis con pesto el día anterior. ¡Energía a tope!

El arroz integral también es un acierto, pero a mí me sienta mejor la pasta, qué le voy a hacer. Los plátanos, eso sí, ¡siempre! Un chute de potasio antes de meterme al agua es mano de santo para evitar calambres.

Y hablando de calambres, el agua o las bebidas isotónicas son vitales. En la última prueba que hice en el pantano de San Juan (Madrid), bebí Aquarius justo antes de empezar y durante el recorrido. ¡Me salvó la vida! ¡Ah! Y al terminar, a reponer sales con un buen bocata.

Preguntas y respuestas concisas:

  • ¿Qué comer antes de nadar en aguas abiertas? Pasta, arroz integral, plátanos y frutas con potasio.

  • ¿Qué beber antes, durante y después? Agua o bebidas energéticas.

¿Qué no comer antes de nadar?

¡Ay, qué mal rato pasé en la piscina municipal de Móstoles el 20 de julio! Había comido lentejas con chorizo para almorzar, ¡qué error! Me sentía fatal, hinchado, con un peso horrible en el estómago. El agua fresca no ayudaba, más bien me daba nauseas. Lentejas antes de nadar es un NO rotundo. Sentí como si me fueran a explotar las tripas. El cloro me olía fatal, como a lejía rancia. ¡Uf! Además, ¡el sol pegaba que daba gusto! Estaba sudando a mares, entre el calor, las lentejas… Un desastre. Ese día, no disfruté nada de la piscina, solo quería salir corriendo a vomitar.

Pensaba "Dios mío, ¿por qué comí eso?", me sentí super tonto. La piscina, normalmente tan refrescante, se convirtió en una tortura.

Evitar comidas pesadas es clave, lo aprendí a las malas. Recuerdo esa sensación horrible de pesadez, como si llevara un chaleco de plomo. Ni siquiera pude hacer una brazada larga sin sentir que me iba a ahogar.

  • Helado: Pesado en el estómago.
  • Comida picante: Irritación estomacal.
  • Jugos: Azúcar en exceso.
  • Legumbres: Digerirlas tarda mucho.
  • Café: Aumenta el ritmo cardiaco.
  • Alcohol: Deshidratación.
  • Apio: Gases.

¡Qué asco de día! Nunca más lentejas antes de nadar, ¡jamás! Me quedé con la sensación de que esa mala digestión me robó la diversión. En serio, es fundamental prestar atención a la alimentación antes de actividades físicas

¿Qué cenar antes de una travesía a nado?

¡Qué cena antes de nadar?! Uf, estoy pensando… 2000 metros… ¡madre mía! Necesito energía.

Hidratos, sí, claro, pasta. Pero no mucha, ¿eh? No vaya a ser que me siente mal. Ayer comí lentejas, ¡qué pesadas! No, mejor arroz. Arroz blanco, simple.

¿Proteínas? ¿Pollo a la plancha? Aburrido. Quizá un poco de pescado, ¿salmón? Me gusta, pero si no lo tolero… ¡ay Dios! Mejor no arriesgar. Huevos, sí, huevos revueltos. Son rápidos.

3-4 horas antes… ¡Justo el tiempo que tardo en ducharme y prepararme! Espero que no me dé un bajón. Lo de la cena del día anterior… bueno, el año pasado hice una barbacoa. ¡Estaba riquísima!, pero mucha grasa… ¡un error!

  • Arroz blanco.
  • Pollo o pescado (poco).
  • Huevos revueltos.
  • Vegetales cocidos, ¡sin fibra extra!

¿Y si me duele el estómago? No, no, debo pensar positivo. ¡A por la travesía! Esta vez sí lo consigo. He entrenado duro… ¡hasta he perdido dos kilos! Espero que no sea muy tarde para empezar.

Evitar fibra en exceso. Esa es la clave. ¡Ya lo recuerdo! Mi entrenador me lo dijo mil veces. Y agua…mucha agua. Ayer bebí un litro, poco ¿no? Hoy beberé tres litros mínimo.

La última vez fue en 2023… ¡qué recuerdos! El agua estaba helada. Este año espero que esté más templada. Espero… Necesito ganar esto.

Nota: Mi entrenador dice que también es bueno comer plátano, pero prefiero arroz. ¡Qué manía la suya!

¿Cómo prepararse para nadar en aguas abiertas?

Aguas abiertas. Sí. Riesgo inherente.

  • Resistencia. Piscina. Kilómetros. Monotonía. Mi récord: 2000 metros este año. Aburrido.

  • Respiración. Irregular. Fundamental. El agua no perdona. Aprendí a mi manera.

  • Ritmo. No hay ritmo. Solo la lucha. La inmensidad te traga. Adaptarse. Sobrevivir. Sin reglas.

  • Orientación. Boias. GPS. Mentalidad. No te pierdas. El mar es implacable. Supe de un caso... Triste.

  • Grupo. No. Soledad. Conexión con el elemento. Conmigo mismo. Prefiero mi soledad. Más profundo. El agua es un espejo.

La vida, al igual que el mar abierto, exige una constante adaptación. Es una lección que he aprendido a base de golpes, literal y metafóricamente. Solo los que se atreven a hundirse, verdaderamente se elevan.

El océano es un maestro cruel. Aprende. O muere. Esa es la única regla.

  • Más sobre mi entrenamiento: Este año, además de la piscina, incorporé sesiones de meditación y visualización para mejorar el control mental durante las largas distancias. Nada de música. Solo el latido de mi corazón.
  • Anotaciones: He tenido varios incidentes con medusas, pero salí avante. Me marcan.

¿Qué se necesita para nadar en aguas abiertas?

Para nadar en aguas abiertas necesitas, esencialmente:

  • Gafas de protección: Indispensables para una visión nítida bajo el agua y evitar irritaciones por la sal o contaminantes. ¡La claridad es clave, como en la vida misma!

  • Traje de neopreno: Proporciona aislamiento térmico, crucial en aguas frías, y ayuda a la flotabilidad. Piensa en él como una segunda piel que te mantiene a flote, literal y figuradamente.

  • Gorro de natación: Mejora la hidrodinámica y te hace más visible. Un simple gorro, ¡un gran impacto!

  • Boya de natación/Bolsa seca: Aumenta tu visibilidad para embarcaciones y te permite llevar objetos personales seguros y secos. Es tu salvavidas flotante, ¡literalmente!

  • Tapones para los oídos: Evitan molestias e infecciones en los oídos. Un pequeño detalle que marca la diferencia.

Considera también:

  • Aletas: Pueden ser útiles para principiantes o para quienes buscan mayor velocidad. Aunque yo prefiero la sensación de nadar solo con mis fuerzas.

  • Escarpines de natación: Protegen tus pies de rocas y objetos punzantes. ¡Nunca subestimes la importancia de la protección!

Reflexión: Nadar en aguas abiertas es una experiencia liberadora, una conexión directa con la naturaleza. Requiere preparación y respeto por el entorno. La inmensidad del agua me recuerda la inmensidad de la vida.

¿Qué no comer antes de nadar?

¡No comas esto antes de nadar! ¡Madre mía, qué hambre! A ver...

  • Helado: ¡Tentación máxima! Pero no, que luego te da el bajón. ¿Por qué el helado siempre es tan traicionero?

  • Comida picante: ¡Uf, ni loco! ¡El ardor de estómago post-chapuzón! No gracias. Una vez comí tacos al pastor y casi me ahogo, ja ja.

  • Jugos de fruta y refrescos: Demasiado azúcar, ¡adiós energía constante! ¿No sería mejor agua, aunque sea aburrida?

  • Legumbres: ¡Gas a tope! ¿Quién quiere flotar como un globo?

  • Café y energéticas: ¡Acelere total! ¡El corazón a mil y luego el desplome! El café de la mañana ya fue suficiente, creo.

  • Alcohol: ¡Ni se te ocurra! ¡Peligro máximo! ¿En serio hay gente que piensa que es buena idea?

  • Apio: ¿Apio? ¿En serio? ¿Quién come apio antes de nadar? A mí me hincha, la verdad.

¿Y si mejor me como una manzana? O unas galletas integrales... mmm... ¡Galletas! ¡Pero no muchas!

¿Qué comer antes de entrenar natación?

Hidratos, clave. Pasta, arroz integral. Poco. Energía limpia.

Potasio esencial. Plátanos, frutas. Equilibrio electrolítico. Evita calambres. Mi recomendación: un plátano con un puñado de almendras media hora antes.

No sobrecargar. Digestión lenta = malestar. Prueba diferentes combinaciones. Lo que funciona para mí, quizás no para ti. 2024, mis resultados mejoran con esta rutina.

Errores a evitar:

  • Exceso de grasas.
  • Azúcares refinados.
  • Comida pesada.

Extra: Agua. Mucha agua. Hidratación óptima. Previene la deshidratación. Experiencia personal: hidratación insuficiente = bajón rendimiento, en mis entrenamientos de 2024.

¿Cuánto tiempo sin comer antes de nadar?

¿Esperar una hora después de comer para tirarte al agua? ¡Anda ya! Eso es como creer que las cigüeñas traen bebés... ¡o que mi tía Mari Carmen va a dejar de hablar en la cena de Navidad!

La verdad es que no hay pruebas sólidas de que zamparte un bocata de calamares te vaya a convertir en una boya humana hundida. Pero, oye, si te has metido entre pecho y espalda una paella para 20 personas, igual esperar un poco no es mala idea, más que nada para evitar el "efecto ballena varada" en la orilla. ????

¿Por qué esperar?

  • Digestión = Energía. Si tu cuerpo está a tope digiriendo, igual te falta un poco de energía para nadar como un campeón olímpico. Aunque, seamos sinceros, ¿quién nada como un campeón olímpico después de comer? ¡Ni Michael Phelps!

  • Calambres. Dicen que comer puede dar calambres, y los calambres en el agua son como intentar bailar flamenco con zapatillas de esquí. ¡Un desastre!

  • Vómitos. Bueno, esto es más obvio. Nadie quiere convertirse en un "fuente" en medio de la piscina, ¿verdad?

En resumen, escucha a tu cuerpo. Si te sientes como un globo a punto de explotar, relájate en la toalla un rato. Si te sientes como pez en el agua, ¡a nadar se ha dicho! Y si te da un calambre, ¡no me eches la culpa! ????

Información adicional... ¡o no tanto!

  • Mi abuela decía que si te metías al agua con la digestión, te daba un "corte de digestión" y te morías. ¡Cosas de abuelas!
  • He visto a gente comerse un helado y tirarse a la piscina al segundo. ¡Y siguen vivos!
  • Personalmente, prefiero esperar un poquito, más que nada para disfrutar del agua sin sentir que tengo un ladrillo en el estómago.

¿Es bueno ir a nadar con el estómago vacío?

¿Nadar en ayunas? Quizá.

  • Quema más grasa. Dicen.
  • A mí me da igual. Nado cuando puedo.
  • Depende de cada uno. ¿No?

He visto gente desmayarse. Otros, felices. No hay reglas. Solo consecuencias.

  • Al final, todos flotan.

Más datos (o no):

  • Azúcar bajo. Posible bajón. Cuidado.
  • Mi abuela nadaba antes de desayunar. Decía que la despertaba.
  • Cada cuerpo, un mundo. No hay verdades absolutas.
  • Si buscas quemar grasa, igual te renta ir en ayunas.

¿El mejor momento? El que te dé la gana. ¿Entiendes?

¿Cuál es el momento adecuado para nadar?

El agua, siempre el agua. Un susurro constante, una promesa de calma… ¿Cuándo nadar? La pregunta se instala, un eco en la memoria.

El amanecer, sin duda, es el mejor momento. El sol, aún tímido, acaricia la piel. La piscina, un espejo oscuro que refleja el cielo. Un silencio, roto solo por el roce del agua. Ese ritual matutino, mío, es un bálsamo. Siento la tensión del día anterior, disolviéndose… como el cloro en el agua. Un abrazo fresco, refrescante. Sí, la mañana. Insisto en ello.

Pero… la tarde también tiene su encanto. El sol, ardiente, calienta la piel. La piscina, un oasis de frescura. El cansancio del día, se desvanece con cada brazada. Es otra sensación, la tarde. Más… lenta. Más contemplativa. Es un recuerdo… Un momento de paz.

  • Mañana: Metabolismo acelerado. Más quema de grasa. Una promesa. Un desafío personal.
  • Tarde: Relajación. Desconexión. Un bálsamo. Un escape.

Mi cuerpo, el agua, un diálogo silencioso. Cada brazada, una plegaria. Un susurro. Un latido. Es así. Sencillamente. A veces, en mi piscina privada, a las 6:00 AM. Otras, en la municipal, a las 7:00 PM. Depende del tiempo, del ánimo, de la luz. Del agua. Siempre del agua.

El año pasado, empecé a nadar en julio, para controlar mi estrés. Este año, empecé en mayo. Lo importante es la constancia. La repetición del gesto. La conexión con el silencio. La conexión consigo misma. Con el agua.

El estudio que mencionan en el blog se refiere a los efectos metabólicos que se prolongan luego de nadar en la mañana, resultando en mayor quema de grasa en comparación con otros horarios. Es un factor a considerar, sin embargo, la experiencia personal es fundamental.