¿Qué hace el ajinomoto en el cuerpo?

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El consumo de Ajinomoto (glutamato monosódico) puede ocasionar efectos en personas sensibles. Entre las reacciones más comunes se encuentran: Enrojecimiento de la piel y sudoración. Sensación de presión u opresión en el rostro.
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¿Efectos del Ajinomoto en el cuerpo humano?

El tema del Ajinomoto a mí me toca de cerca. De verdad que sí.

Fue un sábado por la noche, en marzo, en un chifa del barrio. Pedimos un arroz chaufa especial y unos wantanes. Todo buenísimo, pero a la media hora empecé a sentir un calor raro que me subía por el cuello hasta la cara, como si hubiera corrido.

Mi cara se puso roja, lo noté porque me ardía un poco al tocarla.

Y esa sensación de presión detrás de los pómulos y en la frente es super extraña. No es un dolor de cabeza, es más como si algo te apretara desde adentro, y empiezas a sudar un poco, derrepente sin razón. Es una pesadez que no se va fácil.

A mi amigo que comió lo mismo, nada. Cero. A veces me pasa y a veces no, es lo que me confunde del todo.

Después me puse a buscar y vi que es glutamato monosódico. Entendí que hay personas con más sensibilidad. Para mí, es esa combinación de calor facial y opresión la que me avisa siempre. Desde esa vez, pido la comida sin eso cuando puedo.

Información sobre los efectos del Ajinomoto

¿Qué efectos puede causar el Ajinomoto (glutamato monosódico)? Enrojecimiento de la piel, particularmente en la cara y el cuello. Sudoración sin causa aparente. Sensación de presión u opresión en la cara.

¿Qué es Ajinomoto y cómo afecta a tu cuerpo?

El Ajinomoto es el nombre comercial del Glutamato Monosódico (GMS), un potenciador del sabor. Sus efectos incluyen palpitaciones, mareos, dolor de cabeza y adormecimiento en cuello, brazos y espalda.

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Es tarde. Y otra vez pienso en esto.

La última vez que lo sentí fue hace dos noches. Comí esa sopa instantánea que tanto me gusta, la del envase rojo. Y a la media hora, empezó. Una presión sorda detrás de los ojos, como un peso. No es dolor, es... otra cosa. Una pesadez que no se va.

Y el corazón. Empieza a latir un poco más rápido. No es pánico, es solo... que lo notas. Un ritmo que no es el tuyo. Te quedas quieto en la cama, en la oscuridad, y lo único que oyes es ese latido desacompasado. Te hace sentir frágil.

Dicen que no es nada, que es sugestión. Pero yo sé lo que siento. Es real. Es el glutamato. Es esa sensación de que algo químico, artificial, se ha colado en tu cuerpo y está cambiando las cosas por un rato. Y no me gusta. No me gusta nada.

prque al final, todo lo que está demasiado bueno, lo lleva. Es el secreto para que quieras más. Pero el precio es esta resaca extraña, este malestar silencioso que nadie más parece notar. O quizá sí lo notan, pero no dicen nada. Como yo, hasta ahora.

  • El sabor umami. Eso es lo que busca. Es el quinto sabor, el que te hace sentir que algo es profundo, delicioso. El GMS es un atajo químico para llegar a él.
  • No está solo en la comida asiática. Para nada. Revisa las etiquetas. Sopas de sobre, patatas fritas, cubitos de caldo, embutidos, muchas salsas. Está oculto en casi todo lo procesado.
  • Lo llamaban el Síndrome del Restaurante Chino. Un nombre horrible, anticuado. Ahora se habla de la reacción al glutamato, que es más exacto. Porque le pasa a gente como yo, en mi propia casa.
  • El cuerpo lo produce de forma natural, sí. El ácido glutámico es necesario. Pero una cosa es eso, y otra muy distinta es la versión purificada, concentrada, que le añaden a todo para que sepa mejor. La cantidad lo es todo.

¿Qué es Ajinomoto y cómo afecta a tu cuerpo?

Ajinomoto es el nombre comercial más popular para el Glutamato Monosódico (GMS), un aditivo alimentario. Se utiliza como potenciador del sabor, especialmente en la cocina asiática. Aunque generalmente se considera seguro, algunas personas reportan síntomas como palpitaciones, mareos, dolor de cabeza, y adormecimiento en cuello, brazos y espalda.

El Glutamato Monosódico, o GMS para los amigos que no quieren trabarse la lengua, es una maravilla moderna, casi un truco de magia para el paladar. Imagínate que es el director de orquesta invisible de una sinfonía de sabores, donde cada nota se amplifica sin necesidad de un megáfono. Un verdadero potenciador.

Mi abuela, que tenía un humor tan afilado como sus cuchillos de cocina, solía decir que era "la sal con superpoderes", aunque ella prefería las especias de verdad.

La historia de Ajinomoto, que significa "la esencia del sabor" en japonés, es fascinante, tan emocionante como ver cómo se descubre un nuevo continente, pero de sabor. Kikunae Ikeda, el "culpable" de todo esto, lo aisló del alga kombu en 1908. ¡Vaya nariz para el umami!

Es como si el GMS tuviera un pequeño botón de "más sabor" en cada célula gustativa. Y sí, es ubicuo. No solo en platos asiáticos, que son sus hijos predilectos, sino en un sinfín de productos procesados donde se esconde como un espía con gabardina. Es el truco de magia que hace que las papas fritas te pidan "otra más, por favor".

Ahora, sobre los efectos en el cuerpo, la cosa se pone un poco más... peculiar. Algunos lo llaman el "Síndrome del Restaurante Chino", un nombre un poco simplón para algo tan complejo, ¿no crees? Es como culpar al color de las paredes de un restaurante por tu dolor de cabeza, cuando quizás solo comiste demasiado rápido.

Pero sí, hay personas sensibles. Las palpitaciones pueden aparecer, como si el corazón hiciera un pequeño tap dance. También los mareos, que te hacen sentir como un marinero en tierra firme después de una tormenta. Y sí, el dolor de cabeza, ese visitante inesperado que siempre llega sin invitación.

Y no olvidemos el adormecimiento, una sensación extraña que puede recorrer tu cuello, brazos y espalda, como si hubieras dormido en una posición rara pero a gran escala. A mí me pasó una vez, después de una sopa ramen muy, muy intensa. Pensé que era el jet lag, pero era la sopa.

Aquí te dejo algunos detalles más, por si te pica la curiosidad o te sientes como un detective del sabor:

  • Umami, el quinto sabor: Descubierto por Ikeda al notar que el caldo de kombu tenía un sabor distinto a dulce, salado, ácido o amargo. Es ese "delicioso" profundo, cárnico, sabroso. ¡Un verdadero campeón!
  • ¿Dónde vive naturalmente? El glutamato no es un alienígena; está en alimentos comunes como el tomate maduro, los champiñones, el queso parmesano y la leche materna. Sí, ¡la leche materna! ¿Quién lo diría? Tu primer encuentro con el umami pudo haber sido en la cuna.
  • Su origen no es tan "químico" como parece: Aunque se produce industrialmente por fermentación de almidón de maíz o caña de azúcar (como el yogur, vamos), su esencia es natural. No es que lo extraigan de un asteroide.
  • El debate continúa (y es un poco aburrido a veces): La comunidad científica global, incluyendo la FDA y la EFSA, lo considera seguro. Pero siempre hay quien levanta una ceja, y eso es sano, ¿verdad? Cuestionar es bueno. Mi tía siempre desconfía de cualquier cosa que no venga de su propio huerto.
  • La dosis hace el veneno, ¿o el sabor? Como con cualquier cosa, la moderación es clave. Nadie se come una cucharada de sal pura, ¿verdad? El GMS es igual. Es para realzar, no para sustituir el arte de cocinar.

A mí me gusta pensar que es un pequeño atajo para un sabor más redondo, aunque siempre prefiero cuando el sabor viene de ingredientes frescos y de calidad. Pero para esos días en que uno necesita un empujón, un toque sutil, ¡ahí está! Es el pequeño secreto de muchos chefs, aunque no lo confiesen en voz alta. Yo mismo tengo un bote en la despensa, por si acaso. Y lo uso, eh, lo uso. No es pecado.