¿Qué hacer después de comer algo salado?

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Tras un exceso de sal, ¡hidratación es clave! Bebe abundante agua. Reduce la sal en tus próximas comidas. Incorpora potasio (plátanos, aguacates). Evita cafeína y alcohol para prevenir mayor deshidratación.
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¿Qué hacer después de comer algo salado?

Ay, ¡qué rollo! Me pasó el 15 de agosto en la playa de Cullera. Comí unas patatas bravas riquísimas, pero ¡qué sal! Me hinchaba.

Lo primero, ¡agua, agua, agua! Bebí un litro mínimo, literalmente. Sentí alivio rápido.

Luego, intenté compensar. Comí un plátano – los tenía en la mochila, por suerte – y evité las chucherías saladas que vendían en el chiringuito.

El alcohol, ni de broma. Ni siquiera un poquito de cerveza. Con el calor, hubiera sido fatal. Café, tampoco. Me decanté por un zumo de naranja.

En resumen: agua, fruta con potasio, y evitar más sal y bebidas estimulantes. Me funcionó. Lo aprendí a las malas, pero ¡funciona!

¿Qué hago si comi algo muy salado?

¡Ay, Dios mío, te convertiste en una salmuera con patas! No te preocupes, a todos nos pasa, sobre todo a mí, que una vez le eché sal a la paella como si fuera confeti en una boda. ¡Casi deshidrato a todo el vecindario!

  • ¡A diluir se ha dicho!: Imagina que eres un alquimista moderno. ¡Agua, caldo, leche! Lo que tengas a mano para convertir ese mar muerto en un charquito decente. ¡Ojo, no te pases que luego tendrás sopa aguada!

  • ¡El contraataque del sabor!: ¿Demasiada sal? ¡Pues a echarle limón como si no hubiera un mañana! ¡Vinagre para darle un toque agrio que espabile las papilas gustativas! ¡Azúcar para equilibrar la ecuación! ¡O papa cocida, el ninja silencioso que absorbe la sal como si fuera esponja! En serio, funciona.

  • ¡La venganza es dulce (o agria)!: Si después de todo sigues sintiendo que tienes el Mar Muerto en la boca, ¡no te rindas! Échale un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unas hierbas provenzales y a cantar. ¡Quién sabe, a lo mejor reinventas el plato!

  • ¡Mi truco secreto!: Yo, cuando la cosa se pone muy fea, echo mano de un poco de vino blanco. ¡Sí, lo sé, soy un peligro! Pero le da un toque sofisticado al desastre que ni te imaginas. Eso sí, ¡con moderación!

¡Bonus track!: Si al final el plato es incomible, ¡no te martirices! Pide una pizza, ríete de tu desgracia y mañana será otro día. ¡La vida es demasiado corta para comer salado!

Por cierto, este año probé a hacer una tortilla de patatas y, como siempre, ¡me pasé con la sal! ¡Casi le echo sal del Himalaya en vez de sal normal! Al final, la solución fue añadirle un poco de pimentón dulce y quedó... digamos... "interesante". ¡Lo importante es intentarlo!