¿Qué ocurre en nuestro organismo cuando consumimos productos fermentados?

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A ver, a mí me pasa que cuando como kéfir o kimchi, ¡mi tripa lo agradece un montón! Siento como si repoblara mi ejército de bichitos buenos. Aunque, ¡ojo!, a veces me da un poco de gases, sobre todo si me paso. Creo que es porque mi cuerpo no está acostumbrado a tanta fiesta microbiana de golpe. Pero en general, siento que me da un chute de energía y me mejora la digestión. ¡Me encanta!
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¿Qué le pasa a mi cuerpo (y al tuyo, supongo) cuando nos damos el gustazo de comer algo fermentado?

A ver, te cuento mi experiencia, que seguro que a ti te suena. Cuando me tomo un kéfir casero (que, por cierto, tengo que acordarme de alimentar los nódulos, ¡siempre se me olvida!), o cuando me atrevo con un kimchi bien picante (¡ufff, ese sabor!), mi tripa... ¡vamos, que hace la ola! Siento como si estuviera invitando a una legión de soldaditos buenos a instalarse y luchar contra los malos. ¿Te pasa a ti también?

Claro, ¡ojo, eh! No todo es jauja. A veces, y sobre todo si me emociono y me como medio bote de chucrut de una sentada, me dan unos gases... ¡Madre mía! Creo que es porque mi cuerpo no está muy acostumbrado a semejante avalancha de bichitos nuevos. Es como si les dijera: "¡Eh, parad, que no cabemos todos!". Pero bueno, un poco de paciencia y todo se equilibra.

Lo que sí te digo, y esto es lo más importante, es que a mí, en general, los fermentados me dan un chute de energía que flipas. Y la digestión, ¡ay, la digestión! Como que todo fluye mejor, ¿sabes? Menos hinchazón, menos pesadez... ¡Un gustazo!

Y es que, pensando un poco, ¿no es genial que algo que está, digamos, un poco "podrido" (pero de una manera controlada y deliciosa, claro) pueda hacerte sentir tan bien? Me pregunto qué dirían mis antepasados al ver cómo valoramos estas técnicas ancestrales. ¡Seguro que se echarían unas risas!

Al final, creo que la clave está en escuchar a tu cuerpo. Empezar poco a poco, descubrir qué fermentados te sientan mejor (a mí el kombucha me da una acidez terrible, por ejemplo), y convertirlo en un hábito saludable y, sobre todo, ¡sabroso! Porque, seamos sinceros, ¿a quién no le gusta un buen pepinillo en vinagre? ????