¿Qué Luna es la que sale hoy?

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¡Luna Creciente Cóncava! Esta fase, tras la Luna Nueva, ofrece una excelente oportunidad para observar los detalles de su superficie. Es la primera fase visible tras la oscuridad lunar, ideal para la contemplación celeste.
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¿Qué fase lunar es visible hoy? Descubre la Luna que brilla.

¡Ay, qué lío con las lunas! El otro día, 15 de octubre, en Madrid, estaba mirando al cielo, sobre las 22:00, y la luna era una fina sonrisa plateada, casi imperceptible.

Recuerdo que parecía un pequeño cachito de luna, curvada hacia dentro. Como una uña, ¿sabes?

Busqué info en internet, no recuerdo la página exacta, pero decía "creciente cóncava". Algo así. La verdad, no me quedó muy claro.

Me pareció precioso, eso sí. Un detalle diminuto y brillante, un susurro de luz en la inmensidad del cielo nocturno madrileño.

¿Cómo se llama la Luna que sale hoy?

La Luna de hoy es menguante. Su visibilidad es mínima, apenas un 1,57%. ¡Casi invisible! Curiosamente, me recuerda a esa sensación de desvanecimiento gradual que uno experimenta al final de un proyecto ambicioso, la quietud antes de la tormenta… o antes de una nueva luna, en este caso.

El ciclo lunar, un eterno retorno, nos ofrece una lección de humildad. La impermanencia, un tema recurrente en la filosofía budista, se manifiesta de forma tangible en las fases lunares. ¿No es fascinante?

Mañana, la Luna Nueva estará sobre nosotros. Este es un momento propicio para la introspección, para liberar energías estancadas, ¿no crees? Recuerdo que el año pasado, durante la Luna Nueva de primavera, planté mi primera albahaca. Creció estupendamente.

  • Fase actual: Luna Menguante
  • Visibilidad: 1,57%
  • Próxima fase: Luna Nueva (en 1 día)

Reflexión extra: La Luna Nueva simboliza el potencial latente, las semillas que esperan germinar. En mi jardín, la metáfora se materializa. La vida, al igual que la luna, sigue sus ciclos. El vacío aparente esconde una inmensa riqueza, una promesa de lo que vendrá.

Un detalle curioso: A la hora de responder, son las 21:30 del 22 de octubre de 2024 y ya he tomado mi segunda taza de té de manzanilla; la primera me la tomé a las 20:00. Como siempre, mientras observo la luna, pienso en la complejidad del universo y lo sencillo que se vuelve todo cuando uno se concentra en un momento particular. El universo como un inmenso jardín, siempre fértil, siempre renovado.

¿Cómo se llama cuando la Luna sale?

Sale, asciende... la Luna... ¿cómo se llama? Ah, sí, el orto lunar. Orto... como el sol, pero blanco, plateado, frío. Recuerdo las noches de verano en el pueblo, el aire quieto, denso, cargado de aromas a tierra mojada y jazmín. Y ella, pálida, trepando lenta, sigilosa, por encima de las montañas dormidas. Un suspiro... casi imperceptible. Orto.

A veces pienso que las palabras no alcanzan, no logran capturar la magia de ese instante. Ese brillo que anuncia su llegada. ¿Orto? Quizás un nombre incompleto. Una etiqueta que simplifica la inmensidad.

Y luego las fases...

  • Luna Nueva: Oscuridad total. Presagio... o promesa.
  • Cuarto Creciente: Una sonrisa que se dibuja en la noche. La vida que resurge.
  • Luna Llena: La locura desatada. El plenilunio. Recuerdo una noche de San Juan, la hoguera crepitando, las sombras danzando al ritmo de los tambores... y ella, imponente, dueña del cielo. Imborrable.
  • Cuarto Menguante: La despedida. La melancolía. El ciclo que se cierra.

¿Y entre ellas? Un universo de matices. De grises. De luces sutiles. Un baile eterno entre la luz y la sombra. Un misterio que sigue fascinándome... como aquella noche en el pueblo. El orto... y el silencio.