¿Cómo saber si escogi la carrera incorrecta?
¿Cómo saber si estudié la carrera equivocada?
¡Uf! ¿Estudié la carrera equivocada? ¡Qué pregunta! A mí me pasó, y vaya que es un rollo.
¿Cómo lo supe? Simple, me aburrían las clases un montón. Y no solo eso, las optativas eran mi refugio. Imagínate, prefería aprender sobre la historia del arte medieval que sobre, no sé, la contabilidad avanzada (brr).
Las notas no mentían. No es que fuera un desastre, pero la verdad, no me esforzaba mucho. Los conceptos se me resbalaban, era como si mi cerebro se negara a procesarlos.
No veía futuro. Me imaginaba trabajando en eso y me daba un bajón terrible. No tenía ni pizca de entusiasmo, cero ganas de dedicarme a ello. ¡Y lo peor! Estaba estudiando por complacer a mi familia, no por mí.
¡Claramente, estaba en el lugar equivocado! Y te cuento, el cambio no fue fácil, pero ¡valió la pena un montón!
¿Cómo saber si estudiaste la carrera equivocada? (Resumen)
- No te gustan las asignaturas obligatorias.
- Prefieres las optativas.
- Tienes malas notas.
- Te cuesta entender los conceptos.
- No ves futuro en esa profesión.
- No quieres trabajar en ello.
- Estudias para complacer a otros.
- Sientes falta de entusiasmo e interés.
¿Cómo saber si la carrera que elegiste es la correcta?
¿La carrera correcta? Quizás no exista.
Disfrute pasajero: Clases... soportables. A veces. Sacrificios. Se hacen. Supongo. Mi prima, arquitecta, dice que odia el ladrillo ahora.
Futuro idealizado: Te ves "triunfando". Yo me veo en una playa. Ambas son fantasías.
Iniciativa (selectiva): Investigas. Lo justo. No te flipes. Conozco gente que lee por obligación, no por amor. Y son felices.
Expectativas infladas: La carrera "llena". Jaja. Nada llena nada. Pero bueno, si te sirve para dormir por las noches.
Frase contundente: La vida es lo que pasa mientras eliges carrera.
Profundizando (o divagando):
- La elección es una ilusión. El sistema te obliga a elegir. ¿Y si no quieres?
- El arrepentimiento es inevitable. En algún momento, dudarás. Es humano.
- El éxito es subjetivo. Para tu abuela, es casarte. Para ti, quizás sea otra cosa.
- El camino es más importante. Disfruta (o soporta) el proceso. Si puedes.
- Datos personales (intrusivos): Yo cambié de carrera 3 veces. Ahora vendo seguros. La ironía.
¿Qué hago si me equivoqué de carrera?
¡Ay, Dios mío! ¿Carrera equivocada? Esto es un desastre. ¿Qué hago? 28 años y… ¡uff!
Cambiar de carrera es un marrón, ¿verdad? Pero bueno, ¿qué más da? Ya está hecho.
Primero, calma. Sí, ya sé, fácil decirlo. Necesito un respiro, un viaje a la playa con mi perro Bruno… o una buena serie de Netflix. ¡Necesito desconectar!
Después, ¿reflexionar? Vale, ¿sobre qué? Sobre el infierno que he vivido estos cuatro años… Sobre las clases de estadística que me ponían de los nervios… Sobre lo mucho que odio las hojas de cálculo. ¡Sí, lo odio todo! ¿Y sobre qué más debo pensar?
¿Qué me gusta? Pues, pintar… viajar… ¡ escribir! Escribir sobre mi gato, sobre mis viajes, sobre lo mal que lo he pasado en esta carrera. ¡Genial!
¡Necesito un plan B, ya! Tengo que buscar alternativas. Cursos online, másteres, algo… No sé ni por dónde empezar. ¿Algún curso de escritura creativa? ¡Sí! Necesito esto.
- Buscar cursos online de escritura creativa.
- Informarme sobre másteres de periodismo. (Aunque no estoy muy convencida)
- Hablar con mi prima Ana, que es escritora. ¡Ella sabe!
- Buscar trabajo en algo relacionado con la escritura… ¿aunque sea de poco?
¿Segunda carrera? ¡Demasiado tarde para eso! Prefiero algo rápido. Necesito un cambio radical. ¿Qué hago, qué hago…?
Tengo que encontrar algo que me motive, algo que me llene. Esto es más importante que el dinero, al menos por ahora. Más tarde ya buscaré algo bien remunerado. Por ahora, solo quiero ser feliz. ¿Será posible?
Tengo que dejar de pensar tanto y empezar a actuar. Mañana mismo empiezo con la búsqueda de cursos online. ¡Ya veremos!
Nota al margen: Mi perro Bruno se ha comido mi planta favorita. Esto sí que es un drama… ¡Lo mataré! (broma, obviamente)
¿Qué pasa si me equivoco al momento de elegir mi carrera?
¡Ay, amigo! ¿Elegir mal carrera? ¡Casi que te condenas a una vida de trabajos de verano eternos, como el mío ese verano que vendí palomitas en el cine y me quemé con el aceite! Un drama, vamos.
- Notas pésimas: Te verás nadando en un mar de suspensos, y con un promedio que te hará más feliz en la cola del paro que en una entrevista de trabajo. Olvídate de ese yate que soñabas, ¡vivirás en una caravana vintage (si tienes suerte)!
- El trabajo de tus sueños... ¡en tus sueños! Tendrás que conformarte con trabajos que requieren menos neuronas que una ameba, o sea, ¡mucho peor que las mías trabajando en la tienda de mi tío!
- Adiós amigos, hola soledad. Si todos tus colegas son ingenieros aeroespaciales y tú te dedicas a limpiar inodoros, la amistad se va al garete. Y te lo digo yo, que he vivido la cruda realidad.
¡Pero no desesperes! Hay salidas, aunque algunas más descabelladas que otras: cambiarte de carrera (más fácil decirlo que hacerlo, ¡eh!), aprender un oficio (¡albañilería, por ejemplo! ¡Mucho más rentable que ser filósofo!), o inventarte una nueva profesión (si tienes la suficiente imaginación, claro... algo que me falta a mí, para qué negarlo).
Este año, mi prima Patricia, que estudió filología clásica y ahora trabaja como influencer vendiendo cremas con aloe vera, me ha contado que tuvo que vender su colección de sellos para pagar sus deudas. ¡El drama, el drama!
En resumen: ¡Elige con cabeza, que la vida es corta y no queremos que la pases limpiando retretes! Aunque bueno, si te gusta limpiar retretes… ¡adelante! Yo, al menos, he aprendido a no mezclar el aceite con agua, tras mi experiencia veraniega.
¿Cómo afecta una mala elección de carrera universitaria?
Mala elección. Carrera equivocada, vida torcida. Punto.
- Notas bajas. Previsible. Obvio.
- Dinero tirado a la basura. Mi caso.
- Tiempo perdido. Irrecuperable. Eso sí duele.
Es una cuenta regresiva. Un reloj que marca cada error. 2024, y aún lo lamento. La universidad no es un juego, es un contrato con el futuro.
Ese vacío. Ese saber que podrías estar haciendo otra cosa. Lo siento. No te lo deseo.
La elección define el camino. Sin atajos. Sin segundas oportunidades. A veces, solo hay consecuencias.
Tres años en ingeniería informática. Abandoné. Gasté la pasta de mis padres en algo que no me llenaba. Ahora, diseño web. Menos mal. Me va bien. Pero la cicatriz queda.
- Años perdidos: tres, en mi caso.
- Dinero perdido: unos 15.000€. Afortunadamente, un préstamo, pero...
- Oportunidades perdidas: infinitas, supongo.
El arrepentimiento es un precio caro. Pagar por una decisión incorrecta. Nunca olvidas la sensación.
¿Cómo sé si una carrera no es adecuada para mí?
Incongruencia. Esa es la clave.
Una carrera errónea es un mapa roto. Te lleva a un sitio donde no quieres estar. Tu sitio. Ese es el único norte.
- Valores. Si tu trabajo los pisotea, huye. Yo lo hice en 2021. Nunca miré atrás.
- Habilidades. Frustración constante. No estás hecho para ello. Asúmelo.
- Salario. Subestimado. Infravalorado. Busca otro mercado.
- Disfrute. Tortura diaria. No hay dinero que lo compense. La salud mental primero.
No te engañes. El desencanto es la brújula. Escúchala.
Información adicional:
Los criterios y cualidades de una carrera ideal son únicos para cada individuo. Considera introspección y honestidad.
¿Cuáles son las consecuencias de elegir una carrera equivocada?
¡Ay, amigo! Elegir una carrera equivocada… ¡es como casarse con un orangután con complejo de Napoleón! Te espera un futuro… ¡espectacularmente desastroso!
Consecuencias económicas? Olvídate de ese yate. De ese yate y de ese apartamento en la playa. ¡Te quedarás con la cuenta del café de la mañana! Con suerte. Porque…
- Malas notas = Pocos trabajos. ¿Te imaginas trabajando de vendedor de aspiradoras? ¡Yo sí! Y no me gusta nada. Es peor que una visita de la suegra.
- Deuda monumental. ¿Cinco años de préstamo estudiantiles para un trabajo de telemarketing? ¡Brutal! Igual que la escena de los tiburones en "Tiburón". Más o menos.
- Poca movilidad social. Adiós al club de golf. ¡Hola, hipoteca para toda la vida! Igual que mi vecino, Pepe, que eligió veterinaria de avestruces.
Consecuencias sociales? Prepárate para las risas y miraditas burlonas. Y no, no es broma. Es como cuando te olvidas el pantalón en casa.
- Complejo de inferioridad. Te sentirás como un perrito sin dueño en medio de una jauría de lobos... Ligeramente desamparado, y algo confundido. Como yo intentando entender el funcionamiento de mi nuevo robot aspiradora.
- Amistades con otros fracasados. Básicamente, gente que, como tú, eligió estudiar algo que no lleva a ningún lugar.
Consecuencias temporales? ¡Cinco años tirados a la basura! ¡Cinco años que podrías haber pasado en la playa, o en una buena fiesta! Cinco años perdidos para siempre. ¡Como mi primer móvil! No, esperen, que ese se cayó en el inodoro.
Mi caso personal: (En el 2023 estudié arqueología de tapones de corcho. No hay trabajo, lo juro. ¡Nunca más!)
Extra: También hay consecuencias emocionales, como la frustración crónica, la depresión, y ganas de llorar hasta que te duela la cara. No es broma. Es peor que una cita a ciegas. Mucho peor.
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