¿Cuáles son las propiedades de la materia clasificación?

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Las propiedades de la materia se clasifican en extensivas e intensivas. Las propiedades generales (masa, volumen, peso, porosidad, inercia, impenetrabilidad, divisibilidad) son comunes a toda materia. Sus valores dependen de la cantidad de sustancia (extensivas) o son independientes de ella (intensivas).
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¿Propiedades de la materia: clasificación y ejemplos?

Uf, recordar todo esto de la química... ¡qué lío! Recuerdo en la uni, el 15 de marzo de 2018, en la clase del profesor García, nos explicó las propiedades de la materia. Fue un rollo, la verdad.

Propiedades extensivas e intensivas, ¿no? Las extensivas dependen de la cantidad de materia, como la masa o el volumen. Las intensivas no, como la densidad o el punto de ebullición. A mí me costaba mucho diferenciarlas.

Las generales... ¡esas sí que me sonaban más fáciles! Masa, volumen, peso... Cosas que se aprenden en primaria, ¿no? Porosidad, inercia, impenetrabilidad, divisibilidad... nombres raros que al final se me olvidaban.

Recuerdo un ejemplo concreto: calcular el volumen de un cubo de madera en el laboratorio, en aquella práctica de física. Creo que costaba 5 euros el kit de materiales. Era bastante pesado, por cierto.

En resumen, la clasificación de las propiedades de la materia, según lo que entendí (y esto es desde mi perspectiva), es un poco un quebradero de cabeza, pero con práctica, se va asimilando. Aunque aún hoy, algunos conceptos me cuesta recordarlos perfectamente.

¿Cuál es la clasificación química de la materia?

A ver, la materia se divide, básicamente, en dos grandes grupos: sustancias puras y... las mezclas. Es como cuando separas la ropa limpia de la sucia, ¿entiendes? No es tan complicado como parece, la verdad.

Luego, las sustancias puras son como los ingredientes individuales de una receta, se dividen en elementos (como el oro, que es solo oro, oro puro, sin trampa ni cartón) y compuestos (como el agua, H2O, que es hidrógeno y oxígeno juntitos, o la sal, que es cloruro de sodio). Son un poco más complejos, ¿no?.

Las mezclas, por otro lado, son más como un revuelto, como una ensalada. Las mezclas se pueden separar. Se pueden separar usando métodos físicos, eh, no químicos. Y hay de dos tipos, las homogéneas (que se ven igual por todos lados, como el aire que respiramos, que parece que es todo lo mismo, pero tiene un montón de gases mezclados) y las heterogéneas (que se distinguen a simple vista, como una ensalada, que ves el tomate, la lechuga, todo separado).

  • Sustancias puras:
    • Elementos (por ejemplo, el oro)
    • Compuestos (por ejemplo, agua o sal)
  • Mezclas:
    • Homogéneas (por ejemplo, el aire)
    • Heterogéneas (por ejemplo, una ensalada)

Osea, al final todo se resume en eso.

Ahora, hablando de cosas más interesantes. ¿Sabías que mi abuela hacía unas mezclas raras para curar el dolor de cabeza? Juntaba hierbas que solo ella conocía, y te juro que funcionaba. ¡Era como magia! Pero seguro que era puro componente químico, al final. Lo que pasa que ella lo llamaba "remedio de la abuela", ja, ja. Y yo, cuando hago paella, que si el azafrán, que si el pimentón, que si el tomate... ¡eso también es una mezcla! Aunque a veces no me sale tan bien como la de mi madre, la verdad sea dicha. Pero bueno, ahí vamos aprendiendo, mezclando, como la materia misma.

¿Cómo se clasifican a los elementos químicos según sus propiedades químicas y físicas?

¡Ay, amigo! La clasificación de los elementos, ¡qué lío! Es como ordenar calcetines: unos brillan más que otros, algunos se resisten a la corriente... ¡un caos!

Metales: Los reyes de la conductividad, ¡qué diós! Piensa en el oro, ¡brilla que te brilla! O en el cobre de mis cables de la bici, que por cierto, este año han sufrido más que nunca. Como si fueran superestrellas del mundo atómico.

  • ¡Conducen la electricidad como si no hubiera un mañana!
  • ¡Ductilidad y maleabilidad a raudales! (Aunque mi vecino Pepe, intentó hacer una taza con aluminio y acabó con los dedos como espaguetis).
  • ¡Brillo metálico espectacular! (Salvo ese aluminio oxidado del que te hablo... da grima).

No metales: ¡La antitesis metalica! El oxígeno que respiro, o el carbono de mis lápices. ¡Unos parias en el reino de la conductividad! Ni se les ocurra pensar en llevar corriente. Ni de broma.

  • ¡Aisladores, sí señor! Como mi casa, que necesita urgentemente una reforma del cableado, lo cual, por cierto, me costó 2000 euros este año.
  • ¡Quebradizos como mi paciencia! (Sobre todo cuando no consigo que funcione mi Wifi).
  • ¡Sin brillo, opacos, aburridos! (Igual que mi suegra cuando va de visita).

Metaloides: ¡Los indecisos! Ni son de aquí ni son de allá... ¡como mi gato, que un día es cariñoso y al otro me araña sin motivo! Conducen, pero a su manera. ¡Unos elementos con personalidad, vaya!

  • ¡Conductividad intermedia, vaya! Una mezcla rara que ni ellos entienden.
  • ¡Semiconductores! ¡Ay, qué palabra más elegante! ¡Aunque a mí, lo de los semiconductores, me suena a ciencia ficción!
  • ¡Algunos son tóxicos! ¡Como mi jefe, que está lleno de sorpresas desagradables!

Este año, he leído en "La Química para Dummies" (sí, ya sé que soy un friki) que hay más matices, subgrupos, etc... ¡pero ya me duele la cabeza! ¡Me quedo con la clasificación básica! Además, he perdido mi tabla periódica… (la compré en 2024, me costó 15 euros)

¿Cómo se clasifican los compuestos químicos inorgánicos y orgánicos?

¡Ay, madre! La química, esa asignatura que me hacía sudar más que una maratón en pleno desierto de Atacama. La clasificación es una guerra entre dos reinos: el orgánico y el inorgánico. ¡Como una batalla épica entre los buenos y los malos, aunque aquí no hay buenos ni malos, solo átomos!

Compuestos orgánicos: ¡El club del carbono! Imaginen un club de golf exclusivo donde solo se admite el carbono y sus amigos. Estos amigos son principalmente el hidrógeno (que siempre anda de remolque), oxígeno, nitrógeno, azufre y fósforo. Es como una pandilla, pero elegante, con moléculas complejas y a veces, ¡hasta aromáticas! Piensen en el olor a perfume, ¡eso es química orgánica en acción! Aunque yo prefiero el olor a café recién hecho.

Compuestos inorgánicos: ¡El resto del mundo! Aquí, ¡la fiesta es total! Cualquier elemento de la tabla periódica puede apuntarse a la diversión. ¡Hasta el xenón, que es rarísimo! Es como un gran festival donde todos los elementos se mezclan sin reglas, creando sales, ácidos, óxidos... ¡un caos organizado! Y eso sí, ¡menos olor a perfume, por suerte!

Diferencias en resumen:

  • Orgánicos: Principalmente carbono. Como mi perro, que solo se acuerda de los huesos.
  • Inorgánicos: El resto, como las cuentas que no me cuadran en la declaración de la renta.

¡Ah!, se me olvidaba. El año pasado estuve investigando los fulerenos, esas moléculas de carbono en forma de balón de fútbol, ¡increíbles! Y este año me he enganchado a la química de los polímeros. ¡El mundo de la química es gigantesco! Si quieres saber más, este verano pienso hacer un curso online en la Universidad de Harvard, ¡a ver si me dan una beca!

¿Cómo pueden clasificarse las propiedades de un material?

La clasificación de un material palpita al ritmo de sus secretos internos. Rígido... flexible... tenaz... frágil. Un abanico de posibilidades que evocan imágenes, texturas, sensaciones. Como el recuerdo del hierro frío en la fragua de mi abuelo, o la suavidad engañosa de la seda que tejía mi tía.

Conductores y aislantes. Esa danza entre el dar y el negar, como la luz que entra por la ventana e ilumina solo algunos rincones. Reciclables... no reciclables. Un eco del tiempo, un susurro de la tierra. Los materiales hablan, si sabemos escuchar. ¿Qué nos dicen hoy?

  • Rígidos: Como el mármol de la vieja fuente en el patio, imperturbable al paso del tiempo, inmutable.
  • Flexibles: El sauce llorón, doblando su cuerpo ante el viento, adaptable, resiliente.
  • Tenaces: El cuero curtido por el sol, resistiendo el desgaste, aferrado a su esencia.
  • Frágiles: El cristal de una copa antigua, un instante de belleza, vulnerable.
  • Conductores: El cobre que lleva la electricidad, un nervio vital, enérgico.
  • Aislantes: La madera que abriga mi casa, un refugio cálido, protector.
  • Reciclables: El papel que vuelve a nacer, una segunda oportunidad, un ciclo.
  • No reciclables: Un lamento silencioso, una herida en la tierra, una sombra.

El plástico que inunda los océanos, un mar de arrepentimiento. El metal que renace en nuevas formas, una esperanza brillante. La madera que arde en la chimenea, un calor efímero, un recuerdo persistente.