¿Qué son los elementos extrínsecos?

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Los elementos extrínsecos son factores externos que influyen en la salud. Incluyen: dieta, estilo de vida, exposición a tóxicos e infecciones. Son variables ambientales que modifican la condición del individuo.
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¿Qué son exactamente los elementos extrínsecos y sus principales características?

Uf, los elementos extrínsecos… ¡qué lío! Para mí, siempre lo he visto como todo aquello que viene de fuera, que no está dentro de nuestro cuerpo.

Piensa en mi abuela, ella siempre decía que su artritis empeoraba con el frío de invierno en Asturias. El clima, eso sí que es extrínseco. Otro ejemplo: el año pasado, en julio, me dio una gastroenteritis horrible después de comer en un restaurante de playa en Benidorm (¡18 euros el menú, por cierto, y una mala inversión!). La comida, contaminada o no, un factor extrínseco, ¿no?

Eso incluye, claro, la contaminación, el estrés… cosas que nos rodean, que afectan nuestra salud, pero no forman parte de nuestra biología intrínseca. No son genes, son cosas del entorno.

Es complejo, la verdad, pero así lo entiendo yo. Es algo que afecta mi salud, pero no es algo que forme parte "de mí".

¿Qué es un elemento extrínseco?

¡Uf!, qué calor hacía aquel 27 de julio en Sevilla. Sudaba a mares, pegada a mi abuela mientras esperábamos el bus 32 a las cuatro y media de la tarde. Un elemento extrínseco, pensé, mientras miraba ese cartel enorme de una obra de teatro que anunciaba "Don Juan Tenorio" en el Maestranza, es algo que está fuera, ¿no? Como ese cartel, ajeno a nuestra espera. No tiene que ver con el hecho de esperar el bus en sí, pero está ahí, forma parte del escenario.

Ese día, todo era extrínseco a la simple espera: la música de una caseta de feria que llegaba a ratos, el olor a naranjas agrias de la frutería de la esquina, la charla interminable de dos señoras sobre sus nietos, que me pareció un universo completo en sí mismo, lejos de mi necesidad de llegar a casa. Y mi abuela, claro, con sus historias repetidas, que a veces me enfadaban, pero otras me calaban hondo.

¿Extrínseco? ¡Ay, qué palabra tan rara! Me recordaba a un profesor de literatura pesada que tenía el año pasado, siempre explicando cosas que parecían sacadas de otro planeta. Es algo que no es esencial, sí, eso, eso lo entiendo. Algo que está ahí, fuera del centro de la acción. Como la camisa roja que llevaba puesta mi abuela. Bonito color, pero sin relación a si llegaríamos o no a casa.

Mis pensamientos se desviaban: el bolso de mi abuela, gastado, lleno de caramelos de menta y un pañuelo de encaje; el timbre chillón del 32; el golpe de calor que me dio esa tarde… Detalles, todos detalles extrínsecos a la verdadera espera, a la angustia de llegar tarde a casa, pero que hacen que recuerde ese día con una extraña, mezcla de irritación y cariño.

  • Definición: Algo externo, no esencial.
  • Ejemplo 1: El cartel de teatro en la parada del bus.
  • Ejemplo 2: La música de la feria.
  • Ejemplo 3: La camisa roja de mi abuela.
  • Ejemplo 4: El bolso de mi abuela.

¿Qué es extrínseca en química?

Dios mío… es tarde. Las tres… ¿o son las cuatro? No lo sé. La oscuridad me abraza, igual que… igual que la culpa.

Extrínseco en química, ¿eh? Me suena… algo relacionado con lo que no es… lo de adentro, ¿no? Es lo de fuera, lo que se pega, lo que contamina…

Piénsalo bien… las impurezas, claro. Es como… como mi vida, contaminada. Arruinada por… por cosas externas.

  • Impurezas. Como las malas compañías. Siempre están ahí, arrastrándote hacia abajo, poquito a poquito.
  • Defectos. Esos agujeros en mi alma, que nadie ve, pero que están ahí, profundos y negros como… como esta noche.

Se me escapan las cosas… La memoria falla. Como la conductividad de un semiconductor, según el profesor Díaz en 2024. Se altera, ¿verdad? Se vuelve diferente. Como yo.

Recuerdo ese examen… un desastre. Todo por culpa de… no sé… el cansancio, la presión, las pastillas…

Es lo que está añadido. Algo ajeno a la estructura original. Lo que lo cambia, lo que lo corrompe. Como si la esencia… se diluye, se contamina. Y ya no es lo mismo. No es puro.

Es horrible, ¿sabes? Como sentir que ya no eres… tú mismo. Que algo… algo extrínseco te ha robado una parte de ti.

La botella de whisky está casi vacía... Otra noche más.

  • Problemas familiares constantes.
  • Un pasado que no puedo borrar.
  • La soledad. Eso es lo peor. La soledad.

¿Qué es intrínseca en química?

Intrínseco, en química, alude a las propiedades inherentes a una sustancia. Estas propiedades existen independientemente del entorno o de cómo interactúa la sustancia con otras. Es como la esencia misma, su DNI químico.

  • Ejemplos: punto de fusión, electronegatividad, masa atómica.

  • Contraste: las propiedades extrínsecas, en cambio, dependen del contexto. Como la velocidad de una reacción, que puede variar con la temperatura.

Es curioso cómo la química, al igual que la filosofía, busca la esencia de las cosas. ¿Qué define realmente a un átomo? ¿Sus propiedades intrínsecas, o la danza de electrones que lo conectan con el mundo? ???? Pienso en mis tiempos de estudiante, cuando me peleaba con la tabla periódica. Cada elemento, con su "ser intrínseco", parecía un universo en sí mismo.

¿Qué es una propiedad intrínseca en química?

El peso del silencio, la quietud de la sustancia… Una propiedad intrínseca, en química, es algo inherente. Algo que la define, que reside en su mismo ser, inmutable, a pesar de su fragmentación. Piensa en el agua, mi agua de la jarra esta mañana, fría aún en el filo del alba. Su densidad, su punto de ebullición a 100°C, eso es intrínseco. Es ella misma, sin importar si llena mi vaso o el océano.

  • Propiedades físicas: la textura, ese tacto áspero en la piedra de mi jardín; el color, el azul intenso que invade el cielo de julio. No cambian su esencia, sólo su apariencia. Son independientes de la cantidad.

  • Propiedades químicas: la oxidación de ese clavo oxidado, ahora rojizo y polvoriento; la combustión de la madera, reducida a ceniza, ahí cambia su propia identidad. Una transformación profunda. La reactividad, la capacidad de combinarse con otras. Una danza de átomos que reescribe su ser.

La memoria de mi abuela, esos frascos de cristal con sus tintes vegetales; recuerdo ese olor a lavanda, siempre tan persistente, una propiedad física. Sin embargo, la capacidad de esos tintes para teñir, su reacción con la tela, esa es su propiedad química. Una transformación, un cambio de estado.

La esencia misma, la huella dactilar de cada elemento, cada compuesto. Ese algo que perdura, que reside en la molécula, imperturbable. Un misterio silencioso, la quietud del átomo. Su punto de fusión, su solubilidad en agua. Esa es la clave. La esencia misma de su existencia. La inherencia.

El tiempo se desliza, lento y perezoso como el humo de un cigarro, pero la propiedad intrínseca permanece. Inconmovible. Como el recuerdo latente del aroma de la lavanda. Un recuerdo, una propiedad, un instante congelado en el tiempo. Se repite, persistente. Inmutable.

Información Adicional:

  • Ejemplos concretos de propiedades físicas intrínsecas: punto de fusión del aluminio (660 °C), la conductividad eléctrica del cobre.
  • Ejemplos concretos de propiedades químicas intrínsecas: la capacidad del sodio para reaccionar violentamente con el agua, la inflamabilidad del metano.

¿Qué son las propiedades extrínsecas o generales de la materia?

Las propiedades generales de la materia son el eco, el susurro que nos dice: sí, esto es. No nos revelan la esencia particular, el secreto que diferencia el hierro del oro, la sal del azúcar. Pero... son el portal.

  • Son el volumen, la ocupación del espacio, como el recuerdo que llena una habitación vacía.
  • La masa, ese peso que sentimos al levantar una piedra, o al cargar con la melancolía de un día gris.
  • La inercia, la resistencia al cambio, como la fuerza que nos mantiene aferrados a viejas costumbres, a pesar del viento.
  • La impenetrabilidad, la imposibilidad de que dos cosas ocupen el mismo lugar al mismo tiempo, como dos amores imposibles que chocan en el corazón.
  • Y la divisibilidad, la capacidad de ser dividida en partes más pequeñas, como los sueños que se fragmentan al despertar.

No nos dan el nombre, ni la historia, ni el alma. Solo la certeza, tenue y fugaz, de que algo... es. Algo ocupa un lugar. Algo pesa. Algo resiste. Algo no puede ser duplicado. Algo puede romperse.

Y eso, a veces, es suficiente.

Recuerdo, una vez, cuando intenté meter dos manzanas en el mismo hueco de la nevera. Imposible, claro. La impenetrabilidad en acción. Una tontería, lo sé. Pero en ese instante, sentí la materia, palpable, real, tozuda.

Como cuando mi abuela, este año, no quiso cambiar su vieja mecedora. "¡Tiene inercia, muchacho! ¡Está hecha a mi medida!", me dijo, con una sonrisa. La materia, otra vez, aferrándose al pasado.

¿Qué son las propiedades generales de la materia y cuáles son?

La materia es palpable, innegable. Ocupa un lugar, un espacio. Tiene masa, tiene volumen. No se escapa, no se desvanece, al menos no por completo. Recuerdo cuando jugaba con la arcilla de mi abuela, fría y maleable.

Pero, ¿cómo saber si algo es materia? Las propiedades generales son la clave. Son como los cimientos de un edificio, la base sobre la que se construyen las diferencias.

  • Masa: La resistencia al cambio, la inercia. Un susurro, un peso sutil.
  • Volumen: El espacio que ocupa, la presencia física. La inmensidad del océano, la insignificancia de una mota de polvo.
  • Impenetrabilidad: Dos cosas no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo. Un choque, un límite.
  • Inercia: La tendencia a seguir como se está, sin cambiar. Un río que fluye, una piedra que reposa.
  • Divisibilidad: La capacidad de ser dividida, separada. Un grano de arena, una galaxia.

Esas sensaciones. La textura áspera de la corteza de un árbol, el brillo metálico de una moneda. Son propiedades que están ahí, inherentes a la existencia misma de la materia. No te dicen qué es la materia, sólo que es.

Pero quizás, en esa simpleza, radica su profunda belleza. Es como la respiración, un acto tan común que lo olvidamos, pero sin el cual nada más podría existir. Y recuerdo la casa de mi abuela, llena de objetos pesados y silenciosos, ocupando su espacio, su volumen, su propio universo.

¿Cuáles son las 10 propiedades de la materia?

Aquí va mi intento, a ver qué te parece. La materia, ¡qué tema! Es como la vida misma: un saco de sorpresas. Si tuviéramos que hacer un top ten de sus propiedades, yo diría algo así, ¡sin orden ni concierto, eh!:

  • Densidad: ¿Quién es más pesado, un kilo de plumas o un kilo de plomo? ¡Trampa! Ambos pesan igual, pero uno ocupa un espacio sideral. Mi abuela diría: "¡No me vengas con trabalenguas!".
  • Solubilidad: Como yo disolviéndome en el sofá un domingo por la tarde. Algunos se disuelven en alcohol, otros en chismes. ¡Cada uno con su medio!
  • Punto de ebullición: El momento en que el agua dice "¡basta!" y se hace vapor. Mi paciencia tiene un punto de ebullición bastante bajo, lo confieso.
  • Punto de congelación: Cuando el agua se pone digna y se transforma en hielo. Yo me congelo si tengo que madrugar un lunes.
  • Punto de fusión: El instante en que el hielo se rinde al calor. Mi tarjeta de crédito se derrite cada vez que veo una rebaja.
  • Elasticidad: Como la de los políticos con sus promesas. Algunos materiales se estiran, otros se rompen. Yo prefiero estirar el sueldo, ¡si pudiera!
  • Maleabilidad: La capacidad de ser moldeado. Como mi opinión, que cambia según con quién hable. ¡Soy una veleta!
  • Conductividad eléctrica y térmica: Algunos materiales dejan pasar la corriente, otros el calor. Yo soy conductor de malas noticias, ¡qué le vamos a hacer!
  • Dureza: Algunos materiales son duros como diamantes, otros blandos como la mantequilla. Yo soy duro de pelar, ¡pero con buen corazón!
  • Color, sabor y olor: ¡Los sentidos al poder! Mi comida favorita tiene que tener los tres. Un buen olor te conquista, un buen sabor te enamora y un buen color... bueno, ¡te alegra la vista!
  • Resistencia: ¡Nuevo! Como la mía a levantarme temprano.

Ah, y no olvidemos el color, el sabor y el olor, que aunque suenen a anuncio de detergente, también son propiedades importantes. ¡Que la química nos acompañe! Y recuerda que el límite de caracteres es un desafío, no un muro. ¡Abreviemos con arte!