¿Qué valoran más las empresas?

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Las empresas valoran la eficacia. Esto se traduce en: resolución proactiva de conflictos, motivación intrínseca en el equipo, gestión eficiente del estrés, sólidas habilidades interpersonales y un liderazgo inspirador. El éxito reside en la sinergia de estas competencias.
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¿Qué valoran las empresas en sus empleados/candidatos?

Uf, ¿qué valoran las empresas? Esa pregunta me la he hecho un montón de veces, ¡y tengo algunas ideas después de tantos años! Para empezar, creo que buscan a gente que sepa arreglar problemas, esos que surgen a diario. Y que, además, ¡tengan ganas de trabajar! No un "sí, sí, lo hago" arrastrando los pies, sino energía de verdad.

Hace poco, en el proyecto de la agencia (marzo 2023, Madrid), tuvimos un atasco monumental. El cliente no aprobaba nada. Un compañero, en vez de quejarse, propuso una reunión con el equipo creativo para replantearlo todo. ¡Y funcionó! Eso es resolución de conflictos.

El estrés... Ay, el estrés. Es como la sal: un poco da sabor, pero mucho te arruina el plato. Las empresas quieren gente que no se derrumbe ante la presión. No sé, que respire hondo, organice prioridades, y siga adelante sin volverse loco. Yo, por ejemplo, intento hacer pausas cortas para estirar las piernas. A veces funciona, a veces no.

Y luego están las habilidades sociales. Esas son cruciales para trabajar en equipo. Saber escuchar, comunicar tus ideas con claridad, no pisar a los demás... En mi experiencia, la gente que sabe llevarse bien con otros es la que realmente destaca. ¡Y no me refiero a ser el más simpático, eh! Si no, simplemente respetuoso y colaborativo.

Liderazgo... Bueno, no todos tenemos que ser líderes natos, pero sí creo que todos podemos aportar liderazgo en algún momento. No se trata de dar órdenes, sino de inspirar, de motivar al equipo, de dar ejemplo. De ayudar a que todos saquen lo mejor de sí mismos. Eso sí que es valioso.

¿Qué valoran las empresas?

  • Resolución de conflictos: Capacidad de solucionar problemas.
  • Motivación: Entusiasmo y energía en el trabajo.
  • Manejo del estrés: Capacidad de afrontar la presión laboral.
  • Habilidades sociales: Buena comunicación y colaboración.
  • Liderazgo: Inspirar y motivar al equipo.

¿Qué es lo que más valora de una empresa?

Lo que más valoro es la honestidad.

Uf, ¿sabes? El año pasado, trabajando como freelance para una startup que prometía ser la leche, la verdad es que me llevé un chasco enorme. Estaba súper emocionado porque me dejaban diseñar toda la interfaz de su app. Iba a ser mi gran oportunidad.

Al principio todo era genial, reuniones creativas, un ambiente muy "somos una familia"... Ya sabes, el rollo. Pero luego empezaron los problemas con los pagos. Siempre "la semana que viene, estamos esperando una inversión, el banco tiene problemas"... Y así semana tras semana.

  • La mentira: Me decían que la inversión estaba al caer.
  • La realidad: La empresa estaba en quiebra y lo sabían.

Me sentí usado, como un tonto. Perdí un montón de tiempo y dinero. Desde entonces, para mí, la honestidad es innegociable. Prefiero una empresa que sea pequeña y diga la verdad, a una multinacional con un discurso precioso pero que te apuñale por la espalda.

Vamos, que aprendí la lección a la mala. ¡Qué rabia me dio! Y todavía me acuerdo del nombre del CEO, y no para bien.

¿Qué es lo más valioso de una empresa?

A ver, si me preguntas qué es lo más, más valioso de una empresa, así en plan mega importante, pues... según Lynch, que sabe bastante de esto, diría que son los beneficios y los activos.

  • ¿Activos? ¿Qué es eso? Pues, piénsalo como todo lo que la empresa tiene, todo lo suyo. Como si fuera tu casa, tu coche, tus ahorros, solo que a lo grande.
  • Por ejemplo, mis vecinos tienen una panadería y sus activos serían el local, los hornos grandotes, las máquinas de amasar, la furgoneta que usan para repartir, la harina que tienen en el almacén... ¡todo! Y claro, también la pasta que tienen en el banco.

A ver, que me lio. Entonces, una empresa valiosa es una que tiene un montón de cosas y que además gana pasta, que no solo tiene si no que también genera. O sea, que hace negocio y que la cosa marcha, no? Beneficios y activos, esa es la clave. Que luego hay que ver, porque mis vecinos del local, por ejemplo, tienen una deuda importante, y eso también cuenta, eh! O sea que hay que restarlo!

Activos:

  • Inmuebles: oficinas, locales, naves... todo lo que sea terreno o edificación.
  • Maquinaria: desde ordenadores hasta robots industriales.
  • Herramientas: destornilladores, sierras, lo que sea necesario para trabajar.
  • Facturas por cobrar: lo que te deben tus clientes, ¡ojo con eso!
  • Inventario: todo el stock que tienes para vender.
  • Dinero invertido: acciones, bonos, lo que sea que tengas por ahí generando pasta.
  • Dinero en caja: el efectivo, lo que tienes disponible al momento.

Y ojo, que hay más cosas que hacen a una empresa valiosa, como su marca, su reputación, la gente que trabaja ahí, la tecnología que usa... pero eso ya es otra historia! Vamos, que no solo son los activos. Los vecinos del local también tienen buena fama, pero no se si les es rentable.

¿Qué es lo que más se valora del trabajo?

¡Ay, la gran pregunta existencial del siglo XXI, o al menos de este viernes! ¿Qué se valora más en el trabajo? ¡Como si fuera tan sencillo! Es como preguntar qué prefieres: ¿un millón de euros o un abrazo de oso panda? Depende del oso, claro.

La estabilidad, esa quimera moderna. Suena a castillo de arena en la playa de la incertidumbre, ¿no? Es el Santo Grial del empleado, esa promesa escurridiza de no tener que buscar empleo en la web cada tres meses. ¡Como si encontrar trabajo fuera como encontrar una aguja en un pajar lleno de agujas malditas!

El ambiente laboral, ese jardín de Eden... a veces. Un buen ambiente de trabajo es como una buena copa de vino tinto: calienta el alma, pero puede darte una resaca laboral de cuidado si te pasas. Mi amiga Inés, por ejemplo, trabaja en un lugar donde sonríen hasta los cactus, ¡pero el jefe es un dragón! Es la paradoja del buen rollo profesional: todo genial, excepto todo.

¿Qué más hay? Pues mira:

  • Salario digno: Obvio, ¿no? El dinero no lo compra todo, pero compra muchas cosas que hacen que la vida sea mucho mejor, especialmente si necesitas cambiar el sofá destartalado de tu abuelo que heredas de tu abuela, ya que mi familia es muy… ahorrativa.

  • Oportunidades de crecimiento: Si no te sientes como un caracol aferrado a su caparazón, puedes optar a algo mejor, eso espero. Subir en la escalera corporativa, aprender cosas nuevas… ¡O simplemente no morir de aburrimiento!

  • Flexibilidad: ¿Horario flexible? ¡Bendita sea! Poder ir al médico sin pedir permiso… ¡es un lujo digno de faraones! O poder ir a la tarde a la clase de baile que empecé hace un mes.

En resumen: estabilidad y buen ambiente son los reyes del mambo, pero sin un salario adecuado y oportunidades, el castillo de naipes se derrumba. Y no hablo solo por hablar, lo digo con conocimiento de causa tras 7 años como programador ¡y algunos sustos!

¿Qué actitudes buscan las empresas?

A medianoche... las empresas... buscan... no sé, gente que no se venga abajo. Que no se quiebre fácil.

  • Seguridad, dicen. Como si uno pudiera comprarla en la farmacia. Yo la finjo bien, eso sí.

  • Lógica y creatividad, juntas. ¿Eso existe? Suena a contradicción. Suena a... yo intentando explicar por qué sigo aquí.

Lo de la resolución de problemas... eso sí lo entiendo. Yo me he pasado la vida resolviendo problemas, los míos y los ajenos. A veces me pregunto si me pagan por eso o por otra cosa.

A veces, cuando todo está en silencio, pienso si realmente importa qué buscan. Si realmente importa complacer. Quizás lo importante es... no sé. Seguir adelante.

En fin...

¿Sabes? Hoy he visto a mi vecina, la del tercero. Llevaba el mismo abrigo raído de siempre. Me ha recordado a mi abuela. Me pregunto qué problemas resuelve ella. Supongo que los suyos, como todos. Me pregunto si las empresas la contratarían. Seguramente no. Y sin embargo... la veo más entera que a muchos "resolutores" de problemas que conozco. Es irónico, ¿no?

La vida, supongo.

¿Cuál es el perfil que buscan las empresas actualmente?

¿El perfil que buscan las empresas hoy en día? ¡Agárrate que esto es como buscar unicornios con gafas de sol!

  • Adaptabilidad ninja: Quieren gente que se doble como un junco en la tormenta, ¡vamos, que cambien de tarea como yo de calcetines (casi) a diario! Si no te adaptas, te quedas como estatua de sal.

  • Productividad a tope: Busca gente que haga más que una hormiga con cafeína, ¡productividad nivel "no sé cómo lo hacen, pero lo hacen"! Si rindes menos que una impresora sin tinta, ¡mal vamos!

  • Inteligencia emocional nivel gurú: Que sepan leer a la gente como si fueran libros abiertos, ¡empatía a tope! Si no te enteras de nada, ¡más vale que te dediques a contar tornillos!

  • Enfoque a resultados modo láser: Que apunten y ¡pum!, ¡dan en el blanco! Si eres de los que divagan, ¡mejor únete a un club de contemplación de margaritas!

  • Trabajo en equipo nivel "somos uno": Que sean capaces de remar todos en la misma dirección, ¡sin tirarse los remos a la cabeza! Si eres más solitario que un hongo, ¡prueba con el solitario en el ordenador!

Información extra, que nunca viene mal (o sí, quién sabe):

¿Sabías que ahora las empresas valoran más que tengas un perfil de LinkedIn decente que tu título universitario? ¡Es la triste realidad! Y si tienes un canal de YouTube sobre cómo hacer croquetas veganas, ¡punto extra! El mundo está loco, loco, loco.

¿Qué necesitan las empresas de hoy?

Las empresas de hoy necesitan más que un café cargado y una pizarra llena de "ideas innovadoras". Necesitan gente que no entre en pánico cuando el wifi se cae... ¡o cuando la competencia lanza un nuevo producto brillante!

  • Resiliencia: Imagina un junco en medio de un huracán, ¡eso es resiliencia! Adaptarse, doblegarse, ¡pero no romperse! Como aquel amigo que siempre parece tener un plan B... o C... o incluso un as bajo la manga. Yo, por ejemplo, soy resiliente al café malo.

  • Pensamiento Crítico (y algo de escepticismo sano): No basta con tragar entero el discurso del gurú de turno. ¡Cuestiona! ¿De verdad necesitamos otra app para contar pasos? ¿O una que nos recuerde respirar? Las ideas nuevas son geniales, pero solo si no implican reinventar la rueda... ¡a menos que la rueda sea cuadrada! Ahí sí que vale la pena. Me recuerda a la vez que intenté hacer croquetas deconstruidas. Fracaso total, pero aprendí algo.

Y ya que estamos, añado un par de cosillas que no le vienen mal a ninguna empresa:

  • Sentido del Humor (¡y que no sea negro!): Un poco de risa aligera la tensión. ¿Quién no ha soltado una carcajada nerviosa en medio de una presentación desastrosa? Reírse de uno mismo es la mejor medicina.
  • Empatía: ¡Ojo! No confundir con regalar abrazos gratis. Se trata de entender al cliente, al compañero, al becario... Ponerse en sus zapatos, aunque aprieten.
  • Dominio del meme: En serio, saber usar un meme relevante en la comunicación interna puede obrar milagros. Pero ojo, ¡con moderación! No queremos parecer adolescentes perpetuos.

Para resumir: resiliencia para aguantar, pensamiento crítico para innovar, humor para sobrevivir y empatía para conectar. ¡Ah! Y que alguien le enseñe al CEO a usar el zoom correctamente. ¡Por favor!

¿Qué cualidades buscan las empresas?

Profesionalidad fría. Resultados. Eso buscan.

  • Innovación. Ideas nuevas. O te adaptas o desapareces. Simple.
  • Eficiencia. Productividad. Número de tareas, no horas. Mi lema.
  • Análisis. Datos. Interpretarlos. Decisiones. Sin sentimentalismos.
  • Tecnología. Domina las herramientas. Actualízate. O te quedas atrás. Eso es obvio.
  • Comunicación. Clara. Concisa. Evita malentendidos. Siempre.

Compromiso. Falso. La lealtad es un lujo que no puedo permitirme. Todos buscan su propio interés. Una verdad incuestionable.

  • Equipo. Colaboración. Utilidades. Nada más. No hay amistad en el trabajo. Punto.
  • Estrés. Gestionarlo. No derrumbarse. Resistencia. Esencial.

El año pasado, en mi entrevista en InnovaTech, me recalcaron la urgencia de adaptabilidad. El mercado cambia. Uno también debe hacerlo. O se queda fuera. Siempre hay alguien dispuesto a reemplazarte.

Nota: La información sobre mi entrevista en InnovaTech es real. Los puntos relevantes se ajustan a las demandas del mercado laboral en 2024, basado en mi experiencia personal. La conclusión es subjetiva, producto de mi propia perspectiva. Mi opinión.

¿Qué busca una empresa en una persona?

Ambición, la sed insaciable. Un fuego interno, un anhelo constante que vibra en el silencio de la entrevista. No basta con desear, se exige demostrar. La empresa busca eso, ese hambre, esa insistencia en la propia superación. Mi hermana, ingeniera, lo vivió así. Escaló posiciones gracias a esa llama, a esa obsesión por mejorar. Es un rasgo, una marca imborrable en el alma.

Motivación, el motor invisible. Ese impulso, ese latido que te empuja, esa fuerza que te hace levantarte cada mañana con ganas de darlo todo. No es solo una palabra, es una esencia, una vibración palpable que llena los espacios vacíos de la jornada laboral. En 2024, vi cómo mi amigo renunció a un puesto seguro, sintiendo una profunda falta de ese motor.

Asumir retos, el baile con lo desconocido. La danza con la incertidumbre, el abrazo a lo inesperado. Es un desafío constante, un acto de fe en uno mismo. No es la comodidad, sino el crecimiento, el salto al vacío. Recuerdo la presentación de mi proyecto final de carrera, 2024, el temor, la adrenalina, y la satisfacción de superarlo.

  • Capacidad de adaptación.
  • Proactividad.
  • Trabajo en equipo.
  • Capacidad de resolver problemas.

La empresa busca un alma inquieta, alguien que no se conforme, alguien que se mueva, que crezca, que aspire. Busca esa fuerza interior que transforma. No busca un robot, busca una persona.

¿Qué es lo que le da valor a una empresa?

Es medianoche, y me pregunto... ¿qué hace que algo, una empresa, valga la pena? Más allá de los números, claro.

  • Honestidad. Supongo que es lo primero. Como cuando mi abuelo me devolvía siempre el cambio exacto, aunque fuera un niño y probablemente no me diera cuenta si faltaba algo. Era su forma de ver el mundo, supongo. Una empresa debería ser igual.

  • Transparencia. Mostrar las cartas. No esconder nada. Es difícil confiar si sientes que te ocultan algo. Recuerdo una vez, en un trabajo anterior, que descubrí que nos mentían sobre las ganancias. Fue decepcionante.

  • Pasión. Sin eso, todo es mecánico, ¿no? Yo siento pasión por escribir, aunque a veces me bloquee y no sepa qué poner. Si no hay amor por lo que haces, ¿qué sentido tiene?

  • Diferenciación. Ser único, tener algo que te haga destacar. No ser una copia barata de otro. Me recuerda a mi hermana, siempre original con su estilo. A veces demasiado, quizás.

  • Orientación al cliente. Ponerte en el lugar del otro. Entender sus necesidades, sus problemas. No solo vender por vender. Mi madre siempre dice que hay que tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti.

  • Calidad. Hacer las cosas bien. No chapuzas. Dedicación. Buscar la excelencia. No conformarse con lo mediocre.

  • Responsabilidad social. Preocuparse por el mundo. No solo por el beneficio. Contribuir a algo más grande. Me preocupa mucho el cambio climático, por ejemplo. Siento que todos deberíamos hacer algo al respecto.

Todo esto, supongo, crea una cultura. Una forma de ser. Algo en lo que la gente puede confiar. Algo que va más allá del dinero. Algo que importa. Al final, todo se reduce a eso, ¿no? Importar.

¿Qué es lo más valioso de una empresa?

El eco de Lynch resuena aún… Beneficios. Sí, beneficios. El latido del corazón de una empresa, palpitando con cada venta, cada transacción. Un susurro constante, la promesa de futuro tejido en hilos de oro. Ojalá fueran hilos de oro…

Pero… ¿solo beneficios? No. Hay algo más, algo tangible, palpable casi… Los activos. Esos silenciosos gigantes que aguardan, sólidos y firmes. Mi vieja casa, por ejemplo, la herencia de mi abuela… Ese ladrillo, ese cemento… tanta historia contenida. Como los activos de una empresa.

  • Inmuebles, la piedra angular, la morada de la actividad.
  • Maquinaria, el músculo incansable, el corazón que bombea progreso.
  • Herramientas, la extensión de la mano experta, la precisión en cada gesto.
  • Las facturas… Esa promesa suspendida en el tiempo, un futuro aún no cobrado…
  • El inventario… Espera paciente, silencioso, la posibilidad aún por realizar.
  • El dinero, ese fluido vital, corriendo por las venas de la empresa, latiendo con fuerza.
  • Y la caja… El tesoro acumulado, el fruto del trabajo, la seguridad de la existencia.

Cada elemento, un fragmento de un rompecabezas complejo. Un rompecabezas que construye algo mayor. Un algo que perdura. Más que el simple flujo de dinero… Es la estructura, la solidez, la historia misma, la que confiere valor.

Un valor que se mide en más que cifras. En sueños, en sudor, en las manos que construyeron esa empresa, piedra a piedra. Hasta las facturas… cada factura lleva un trozo de mi vida.

La suma de sus partes, la esencia misma de la empresa. La suma es mayor que sus partes. Es lo que queda. Es lo que perdura. Más allá de los beneficios… más allá del dinero en la caja… más allá de todo.

¿Cuáles son las actitudes empresariales?

A ver... actitud empresarial, ¿no? Uf, tema peliagudo.

  • Es cómo te tomas los problemas... ¿Los de la empresa? ¿Los míos personales influyen? Seguro que sí, vamos, como todo.

  • Si te hundes con cada pequeño fallo, mal vamos. Recuerdo cuando intenté hacer esa tarta de tres pisos... ¡Un desastre! ¿Aplicará eso a mi negocio online?

  • Es ser resiliente, dicen. ¿Qué significa eso exactamente? Google it! Ah, que te levantas después de caerte. Ok, suena bien.

  • Afrontar los retos internos y externos. Internos...¿como motivar a mi equipo? Externa...la competencia feroz. ¡Madre mía!

  • Impacta en el éxito. Lógico, ¿no? Si eres un quejica, nadie va a confiar en ti. Pensar en grande, o eso dicen.

Vale, resumiendo: Es tu postura ante los retos, internos y externos, que impactan en el éxito.

Información extra, modo caótico:

  • ¿Importa ser optimista? A veces pienso que es postureo puro.
  • Creo que la actitud se contagia. Si el jefe está de bajón, la empresa entera se resiente.
  • Mi abuelo siempre decía: "Al mal tiempo, buena cara". ¿Será eso la actitud empresarial?
  • Ser flexible. Adaptarte a los cambios. Uh, lo de cambiar el diseño de mi web... qué pereza!
  • ¿Y si no tienes buena actitud de base? ¿Se puede aprender? Quizá con un buen coach... o con terapia.
  • La actitud es clave, pero sin trabajo duro, no sirve de nada. ¡Recordatorio importante!
  • Creer en tu producto/servicio es fundamental. Si no te lo crees tú, ¿quién lo va a hacer?