¿Cómo empieza una persona con depresión?

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La depresión inicia con: Tristeza profunda y persistente. Irritabilidad o enojo fácil. Pérdida de interés en actividades placenteras. Estos síntomas pueden variar en intensidad y manifestación.
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Vale, allá voy. A ver qué tal queda esto...

¿Cómo empieza una persona con depresión? Uf, qué pregunta, ¿verdad? Como si hubiera una fórmula mágica. La verdad es que no la hay, pero sí que hay señales, como pequeños avisos que a veces ignoramos o no queremos ver.

Yo, por ejemplo, recuerdo que todo empezó como una especie de neblina. No un día para otro, sino poco a poco. Al principio pensé que era cansancio, estrés del trabajo... lo típico. Pero luego...

Dicen que la depresión empieza con:

  • Una tristeza profunda y persistente. Sí, esa es la primera que te golpea. No es la tristeza normal que sientes cuando se te muere la mascota o te peleas con tu pareja. Es algo más... una tristeza que se instala, que pesa, que te hunde. ¿Alguna vez te has sentido así, como si llevaras un chaleco de plomo todo el día?

  • Irritabilidad o enojo fácil. Esto, ¡ay Dios mío! Esto es terrible para los que están alrededor. Me acuerdo de que me enfadaba por cualquier tontería. Una frase mal dicha, un ruido molesto... ¡boom! Explotaba. Y luego me sentía culpable, claro, pero en el momento era como si no pudiera controlarme. ¿A alguien más le pasa esto?

  • Pérdida de interés en actividades placenteras. Esto es lo que más me dolió, sinceramente. Dejar de disfrutar de las cosas que antes me encantaban. Leer, ir al cine, charlar con mis amigos... De repente, todo me parecía aburrido, sin gracia. Como si me hubieran apagado la chispa. Recuerdo que antes me encantaba ir a clases de salsa, era mi vía de escape... ¡de repente, hasta la música me molestaba! ¿Cómo es posible, pensé?

Claro, estos síntomas pueden variar en intensidad, ¿no? A lo mejor tú sientes unos más fuertes que otros. Y también la forma en que se manifiestan es diferente para cada persona. Pero si te reconoces en alguno de estos puntos, si sientes que algo no va bien, por favor, ¡no lo ignores! Habla con alguien, busca ayuda. No estás solo/a en esto. Y recuerda, pedir ayuda no es sinónimo de debilidad, al contrario. Es de valientes. Y yo sé que tú eres fuerte.