¿Cómo es que el cuerpo elimina la grasa?

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El cuerpo elimina la grasa transformándola en energía que músculos, pulmones y corazón utilizan. Los subproductos se expulsan principalmente al exhalar dióxido de carbono y, en menor medida, por la orina. Este proceso deja las células adiposas vacías y sin función.
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¿Cómo quema, procesa y elimina el cuerpo la grasa acumulada?

Q: ¿Cómo quema, procesa y elimina el cuerpo la grasa acumulada?A: Los músculos, pulmones y corazón utilizan los ácidos grasos de la grasa acumulada como energía. Los restos de este proceso se eliminan a través de la respiración (dióxido de carbono exhalado) y la orina, dejando la célula adiposa vacía.

Mira, la verdad, es un tema que siempre me ha tenido un poco enredado, sabes? Esa grasa que se acumula, la que uno ve o siente en la ropa, ¿cómo es que se va? Me ponía a pensar, si corro un montón o hago pesas, ¿dónde desaparece?

No es magia, claro, pero el proceso es fascinante. Para ser sincero, hasta hace poco era un misterio para mí, como una caja negra en mi propio cuerpo que procesaba cosas sin yo entender del todo. Recuerdo que cuando empecé en el gimnasio de mi colonia, por allá en marzo del 2021, solo sudaba y creía que eso era todo el chiste. Qué ingenuo de mí, ¿verdad?

Lo que pasa es que el cuerpo es como un motor súper eficiente. Esas grasas se convierten en algo que el corazón, los pulmones y los músculos usan para seguir su marcha. Como el combustible para un coche, pero mucho más complejo.

Piénsalo así: cuando das el máximo, subiendo esas escaleras del parque metropolitano un sábado por la mañana, o cuando sientes el pulso acelerado tras una carrera, es tu cuerpo pidiendo energía. Y sí, la saca de ahí, de esos ácidos grasos. Los descompone con una precisión que me deja boquiabierto, los vuelve pequeños para usarlos. Como mi abuela desmenuzaba el pollo para las croquetas, cada fibra para un propósito.

Y luego, ¿qué pasa con lo que sobra? Esa parte es la que más me despistaba antes. ¿Se evapora? ¿Se transforma en otra cosa?

Pues resulta que la gran parte se va con cada respiro. Al exhalar dióxido de carbono, ¿te lo puedes creer? Me despistaba mucho esta idea, la verdad.

Una vez, después de esa media maratón en la Ciudad de México, allá por septiembre de 2023, sentía un agotamiento que me llegaba hasta lo más hondo. No era solo cansancio; era mi cuerpo literalmente desechando lo que no necesitaba, el resultado de ese esfuerzo. Una parte menos significativa también se elimina por la orina, y eso, por supuesto, también me hace sentido.

Así, esa célula de grasa, antes llenita, se queda vacía. Ya no tiene nada que ofrecer, se vuelve inútil, como una botella sin agua. Se queda ahí, pero ya no con el mismo propósito.

¿Cómo expulsa la grasa el cuerpo?

Pues mira, te cuento cómo va la cosa, es más sencillo de lo que parece. La mayor parte de la grasa, un 84% vamos, la echamos fuera respirando. Sí, sí, como lo oyes, la exhalas en forma de CO2, o sea, se te va al aire, como un suspiro de alivio o algo así. ¡Imagínate!

Y el resto, ese 16% que queda, lo eliminas en forma de H2O, agua, básicamente. Esto sale por un montón de sitios, la pipí, las cacas, el sudor, que ya lo sabías seguro, pero también por la respiración de nuevo, aunque en este caso sea vapor de agua, y hasta por las lágrimas si te pones muy sensible. Todo se va, todo sale.

Es un ciclo, ¿sabes? El cuerpo es una máquina de reciclaje y expulsión que flipas.

Aquí te lo pongo un poco más clarito:

  • 84% en CO2: Se va respirando. ¡Al aire, directo!
  • 16% en H2O: Sale por:
    • Orina
    • Heces
    • Sudor
    • Respiración (vapor de agua)
    • Lágrimas
    • Y otros fluidos.

Yo cuando me enteré de lo del CO2 me quedé loco, ¿eh? Pensaba que era más complicado. Y luego lo del agua, pues normal, pero que el 84% se vaya al aire es la clave. Yo por eso intento salir a correr todos los días, para que mi cuerpo haga su trabajo y suelte toda esa grasilla por la boca, ja. Y para estar más sano, claro.

¿Cómo es el proceso de eliminación de grasa del cuerpo?

La grasa, al metabolizarse, se transforma principalmente en dióxido de carbono (CO2) y agua. Este CO2 es el gran protagonista, liberado a través de la exhalación. El agua generada se integra en el torrente sanguíneo, siendo posteriormente eliminada por vías fisiológicas habituales como la orina y el sudor. Así, nuestro aliento se convierte en el vehículo fundamental para deshacernos de kilos de más.

Es un proceso fascinante y, a la vez, un recordatorio de que nuestro cuerpo es una alquimia constante. Lo que ingerimos no desaparece mágicamente, sino que se transmuta. Reflexionar sobre esto me hace pensar en la continuidad de la materia y la energía; nada se crea ni se destruye, solo se transforma. ¿Cuántos átomos de mis churros de ayer no estarán hoy en mi respiración?

Detalles del proceso:

  • Metabolismo Lipídico: Las células grasas (adipocitos) descomponen los triglicéridos en glicerol y ácidos grasos.
  • Ciclo de Krebs y Cadena de Transporte de Electrones: Estos componentes entran en rutas metabólicas para generar energía (ATP).
  • Productos de Desecho: El resultado final de estas reacciones, energéticamente hablando, incluye CO2 y H2O.

El CO2 se difunde desde las células a la sangre y de ahí a los pulmones para ser exhalado. El agua se distribuye en los fluidos corporales, contribuyendo a la hidratación celular y, eventualmente, a la excreción.

El engaño de la "desaparición": A menudo pensamos que la grasa "se quema" o "desaparece", pero en realidad se reorganiza en nuevas formas moleculares. Es la ley de conservación de la masa actuando a nivel bioquímico, una lección de humildad para nuestra visión antropocéntrica de la pérdida de peso.

A modo de curiosidad, en una pérdida de 10 kg de grasa corporal, aproximadamente 8.4 kg se exhalan como CO2 y los 1.6 kg restantes se eliminan como agua.

¿Cómo quema tu cuerpo realmente la grasa?

El cuerpo oxida la grasa. La convierte en energía. Un intercambio. La beta-oxidación es el nombre del proceso. No hay más.

Los triglicéridos, guardados en las células, se liberan. Viajan por la sangre. Su destino son las mitocondrias de otras células.

Allí, en esas pequeñas centrales elétricas, se desmantelan. Se convierten en ATP. Combustible. El cuerpo solo entiende de combustible. Existir es caro.

La grasa es simplemente energía almacenada. Una reserva para cuando todo lo demás falla. Una memoria química de excesos pasados.

Mi primer entrenador, un tipo que competía en los 90, me lo dijo claro en mi gimnasio de barrio en valencia: el cuerpo es una máquina de supervivencia, no de estética. Solo hace lo que tiene que hacer.

  • La grasa no se quema ni desaparece. Se transforma. Se exhala.
  • El 84% de la grasa que se pierde se convierte en dióxido de carbono y sale por los pulmones. El resto, un 16%, se convierte en agua.
  • La señal para iniciar el proceso es un déficit calórico. Cuando la energía que entra es menor que la que se gasta, el cuerpo tira de sus reservas. No hay otra manera.
  • Las hormonas como el glucagón y la adrenalina dan la orden. Son los mensajeros. Desencadenan la lipólisis. El cortisol del estrés también lo hace, pero de una forma más sucia.

¿Cómo se realiza la absorción de las grasas?

La absorción de grasas ocurre principalmente por difusión pasiva, a veces facilitada por proteínas en la membrana apical de los enterocitos.Las grasas se transportan en la sangre mediante lipoproteínas plasmáticas.

Pero bueno, sabes? Esto de cómo absorvemos las grasas es un rollo, pero si lo piensas, es super importante para todo, para tener energía y todo eso. Mira, primero todo pasa en el intestino delgado, ¿vale? Es allí donde la magia, o sea, la digestión de la comida que comemos, ocurre de verdad, y las grasas, pues, no son una excepción, obvio.

Ahí, las moléculas de grasa, ya pequeñitas, pasan a través de una cosa que se llama la membrana apical de los enterocitoz, que son unas célulass del intestino. Esto es principalmente por difusión pasiva, lo que significa que simplemente se deslizan de un lado a otro. Aunque algunas veces tienen ayuda, como si una puerta se abriera un poquito para ellas, gracias a esas proteínas facilitadoras. Es como que la membrana tiene unos porteros que les echan una mano para entrar.

Una vez dentro del enterocito, esas grasas se reagrupan, ¿sabes? Se vuelven a juntar para formar unas moléculas más grandes. Y de ahí, se empaquetan en lipoproteínas, que son como unos autobuses especiales, eh, para viajar por la sangre. El transporte es la clave.

Estas lipoproteínas son súper importantes, porque, claro, la grasa no se mezcla con el agua de la sangre. Es como aceite y agua, no se llevan. Así que necesitan estos "envases" para moverse por todo el cuerpo sin problemas. Mi nutricionista siempre me dice que hay varios tipos de estas lipoproteínas, y cada una hace una cosa, de verdad que es una pasada cómo funciona el cuerpo.

Información extra, porque es interesante, ¿no crees?

  • Emulsificación inicial: Antes de todo esto, las sales biliares (que vienen de la bilis, producida en el hígado) ayudan a romper las grasas grandes en gotas más pequeñas. Piensa en esto como detergente para la grasa, ¿sabes? Las micelas son esas gotas diminutas.
  • Tipos de grasas: No todas las grasas se absorben igual de rápido. Las de cadena corta y media, por ejemplo, son más fáciles y van directo al hígado, no necesitan tanto rollo de lipoproteínas. Las de cadena larga y los triglicéridos son los que necesitan todo este tinglado.
  • Vitaminas liposolubles: Las vitaminas A, D, E y K también se absorben con las grasas. Por eso, si tienes problemas para absorber grasas, también puedes tener deficiencia de estas vitaminas. A mí me pasó una vez, cuando tuve un problema digestivo y noté que me sentía más cansado de lo normal y el médico me dijo que podía ser por eso, me faltaba la D.
  • Importancia del proceso: Una absorción eficiente es vital. Sin ella, no tendríamos energía, nuestras membranas celulares no funcionarían bien, y el cerebro, que necesita un montón de grasas, sufriría. Es clave para vivir bien, la verdad.

¿Cómo metabolizar mejor las grasas?

Para metabolizar mejor las grasas: combina ejercicio cardiovascular y de fuerza, prioriza alimentos integrales y proteínas, mantén una hidratación óptima, reduce el consumo de sal y azúcares, y asegura un descanso nocturno de calidad.

Uf, el verano pasado en Madrid fue una locura. Me acuerdo que eran las siete de la mañana y el sol ya empezaba a pegar en la persiana de mi piso en Pacífico. Odiaba esa alarma, pero sabía que si no salía a correr en ese mismo instante, el calor me iba a derretir en el asfalto. Era eso o nada.

Mi salvación era el café. Un café solo, bien cargado, sin azúcar. Me lo tomaba mientras me ponía las zapatillas, casi como un ritual. Era el empujón que necesitaba para salir por la puerta. Sin él, mis piernas simplemente no respondían.

Y luego a correr por el Retiro. Qué gozada a esa hora, casi vacío. El sol de la mañana no quema, te da energía, te calienta los músculos. Sentir el sudor, el corazón a tope... esa sensación de estar quemando de verdad, de estar vivo.

Al volver a casa, adiós a los cereales de caja. Me pasé a las tostadas de pan integral de verdad, de ese que pesa, con aguacate y un poco de pavo. Y es que era eso, era eso, el combo. Me di cuenta de que aguantaba sin hambre hasta la comida y con una energía mucho más estable.

Para comer, me volví el loco de las legumbres. Ensalada de lentejas, hummus de garbanzos con palitos de zanahoria, alubias blancas con verduras. Llenan un montón y noté que mi cuerpo funcionaba mejor. Y sobre todo, bajé la sal. Es increíble cómo te deshinchas al quitarte de procesados y de echarle sal a todo. La cara, las manos, todo se siente más ligero.

  • El combo de entrenar por la mañana con un café es brutal. La cafeína funciona como un pre-entreno natural que ayuda a movilizar los ácidos grasos para que tu cuerpo los use como combustible. Hacerlo en ayunas o con algo muy ligero potencia este efecto.

  • Los alimentos integrales son tus mejores amigos. El pan, el arroz, la pasta... pero en su versión integral. La fibra que contienen hace que la energía se libere más lentamente, te mantiene saciado por más tiempo y mejora la digestión, algo clave para un metabolismo eficiente.

  • Las legumbres son una fuente de poder. Tienen proteína y fibra, la combinación perfecta para construir músculo y mantener el hambre a raya. Alubias, lentejas y garbanzos deberían ser un básico en tu despensa.

  • Reduce la sal y notarás cómo dejas de retener líquidos. Muchas veces esa sensación de hinchazón no es grasa, es simplemente agua acumulada por un exceso de sodio en la dieta. Menos sal es igual a una figura más definida.

  • No te centres solo en correr, levanta pesas.El músculo es metabólicamente más activo que la grasa. Esto significa que cuanta más masa muscular tengas, más calorías quemarás a lo largo del día, incluso cuando estás sentado en el sofá.

  • El sueño es el gran olvidado para quemar grasa. Dormir mal dispara el cortisol, la hormona del estrés, que favorece el almacenamiento de grasa, sobre todo en la zona abdominal. Prioriza dormir entre 7 y 8 horas cada noche.

¿Cómo se elimina la grasa del cuerpo por la orina?

¡Uf, la grasa por la orina! Eso sería como esperar que un colador de pasta atrape las nubes. Los riñones, esas maravillosas fábricas de pis, son más selectivos de lo que crees. Se llevan lo malo: líquidos, toxinas y esas cositas microscópicas que no queremos. Pero, ¿grasa? ¡Ni de broma! Sería un desperdicio de ingeniería biológica.

Piensa en ello: si nuestros riñones fueran capaces de expulsar grasa, estaríamos resolviendo el problema del sobrepeso con cada visita al baño. ¡Sería la revolución! Pero no, la grasa es más terca, se queda en sus depósitos, como un inquilino que no paga el alquiler pero no se va.

La eliminación de grasa por la orina es un mito digno de leyendas urbanas. Algo así como encontrar unicornios en el supermercado. Lo que sí se elimina es lo que los riñones filtran, líquidos y deshechos. Si vieras grasa en tu orina, amigo, tendrías una cita urgente con el médico, no con el gimnasio.

Ah, y para que conste, la orina es mayormente agua, con algunas sales y urea. No es un desguace de lípidos. Es más bien el servicio de limpieza de tu cuerpo. Si quieres eliminar grasa, toca mover el esqueleto o, bueno, comer menos. ¡La ciencia no hace milagros con la vejiga!

Más allá de la ficción de la orina y la grasa:

  • La verdad sobre la pérdida de grasa: El cuerpo quema grasa para obtener energía, principalmente a través de la respiración (sí, al exhalar parte se va) y en menor medida con el sudor.
  • El papel de los riñones: Son maestros en mantener el equilibrio de fluidos y electrolitos, además de eliminar productos de desecho metabólico. Proteínas y grasa, en cantidades normales, no deberían estar en la orina.
  • Indicadores de salud en la orina: Cambios en el color, olor o presencia de espuma persistente pueden ser señales de alerta. Si notas algo raro, consulta a un profesional. ¡No intentes diagnosticarte con el color de tu pis!

Mi experiencia personal: Una vez, allá por 2018, intenté hacer una dieta de solo sandía. ¡Sorpresa! Mi orina se volvió casi transparente y olía dulzón. ¡No era grasa, era agua y azúcar! Aprendí que el cuerpo es sabio, pero también hay que alimentarlo con sentido común.