¿Cuál es la postura correcta al digitar?

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Postura correcta al digitar: Espalda recta y apoyada en el respaldo con soporte lumbar. Cadera en ángulo de 90° a 100°, muslos paralelos al suelo. Rodillas flexionadas a un ángulo mayor de 90°.
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¿La postura correcta al digitar? ¡Ay, qué tema tan importante, y a veces tan olvidado! Me acuerdo de cuando trabajaba en esa oficina horrible, con esa silla de plástico que parecía diseñada para torturar. ¿Cómo podía esperar que mantuviera la espalda recta durante ocho horas seguidas? Imposible. Terminaba con un dolor de cuello que me hacía ver las estrellas.

Ahora, después de varios años de tropiezos y dolores de espalda que me hacían cuestionar mi propia existencia, he aprendido, a mi manera, la importancia de una buena postura. No es sólo cuestión de estética, ¿eh? Es salud, pura y simple. Y te lo digo yo, que he pasado por el infierno de la tendinitis y la ciática, ¡qué mala combinación!

Así que, según los expertos (y según mi propia y dura experiencia), la postura ideal, la que te va a salvar de dolores futuros, debería ser algo así:

  • Espalda recta, sí, pero… ¿recta cómo? No hablo de la rigidez de un palo, sino de una rectitud natural. Piensa en que alguien te está sujetando suavemente por la nuca, como si te animara a mantenerte erguida. Apoyada en el respaldo, claro, con algo que te de soporte lumbar. Eso es fundamental. ¡Por favor, no escatimes en la comodidad de tu silla! Yo aprendí eso a las malas.

  • La cadera, ese punto clave: Entre 90 y 100 grados, dicen los sabios. A mí, a veces, me cuesta un poco, la verdad. Pero la idea es que tus muslos estén paralelos al suelo, ¡como si estuvieras sentada en un trono, o en un buen sillón!

  • Rodillas dobladas… ¡sí! Más de 90 grados, para que tus pies descansen bien en el suelo. No se trata de estar como una estatua, ¿verdad? Con las rodillas en ángulo recto me sentía incómoda, apretujada… ¡un desastre!

En fin, todo esto es teoría. La práctica, esa es la clave. Yo, por ejemplo, me pongo un recordatorio en el móvil cada hora para estirarme y cambiar de postura. Y, entre tú y yo, a veces me pongo música relajante y me tomo cinco minutos para simplemente cerrar los ojos y respirar profundo. Vale la pena. ¡Mucho más que un analgésico! ¿No crees? Porque al final, la clave está en la prevención. Y la postura correcta es un gran paso en ese camino.