¿Qué consecuencias trae un desorden hormonal?

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"El desorden hormonal impacta la salud: problemas de piel como acné o sequedad, y trastornos del sueño manifestados en insomnio. ¡Atención a estos síntomas!"
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¿Qué consecuencias para la salud tiene un desequilibrio hormonal?

¡Ay, las hormonas! Menudo lío que pueden armar en nuestro cuerpo. Te cuento, desde mi experiencia, cómo me han afectado esos desequilibrios hormonales.

Para empezar, la piel... Uf, ¡un desastre! Recuerdo perfectamente en 2018, tenía unos brotes de acné horrorosos. Fui a la dermatóloga en la calle Fuencarral, me costó la consulta como 60 euros, y me dijo que era un tema hormonal. ¡Qué fastidio!

Y luego, el sueño... ¡Madre mía! Noches en vela dando vueltas en la cama. ¿Te suena? Insomnio total. Empezó durante el confinamiento, sobre marzo o abril de 2020. Era horrible, no descansaba nada.

Problemas de piel y sueño, ¡menuda combinación! La verdad, las hormonas son unas "puñeteras" cuando se descontrolan.

Preguntas y respuestas rápidas (para Google):

  • Problemas de piel: Acné, piel seca, erupciones.
  • Trastornos del sueño: Insomnio.

¿Cuando hay problemas hormonales, ¿Cuáles son los síntomas?

¡Ah, las hormonas, qué lío! Mira, cuando andan fallando, los síntomas son variados, pero ahí te va lo principal, así como me lo explicó mi doctora a mí, que también tuve mis cosillas después del embarazo...

Síntomas comunes de desajustes hormonales:

  • Fatiga: Te sientes agotada, pero agotada de verdad, como si no hubieras dormido en años, aunque hayas dormido 8 horas, es horrible, de verdad, ¡horrible!
  • Sudores nocturnos: Despertarte empapada, brrr, qué asco, y no por el calor, sino por sudar así de repente y y y, y sientes mucho frío.
  • Sofocos: ¡Uf, los sofocos! De repente, calorazo intenso, sobre todo en la cara y cuello, horrible, y te pones roja como un tomate.
  • Disminución del deseo sexual: Pues eso, que no te apetece nada de nada, cero ganas, y claro, eso afecta a la pareja.
  • Aumento de peso: Engordas sin comer más, incluso comiendo menos, ¡qué injusticia! Es como si el cuerpo decidiera acumular grasa por su cuenta.
  • Problemas para dormir: Insomnio, te despiertas mil veces, o te cuesta un montón conciliar el sueño. Yo probé melatonina y me fue más o menos bien.
  • Irritabilidad: Estás de mal humor todo el tiempo, saltas por cualquier cosa, le gritas a todo el mundo y luego te sientes fatal. ¡Ay, qué difícil es controlarse!
  • Ansiedad: Nerviosismo, preocupación constante, sensación de ahogo... ¡un desastre! Yo tuve que empezar a meditar un poco para calmarme.

Es importante ir al médico si sospechas que tienes un problema hormonal, eh. Que te hagan análisis y te digan qué onda, porque a veces, es necesario tratamiento, o simplemente cambiar hábitos. Y hablando de hormonas, ¿sabías que incluso la alimentación influye? Hay alimentos que favorecen el equilibrio y otros que lo desestabilizan. Por ejemplo, mi nutricionista me recomendó reducir el consumo de azúcares refinados y aumentar el consumo de grasas saludables, como el aguacate y los frutos secos. ¡Ah! y también hacer ejercicio, porque eso ayuda a regular las hormonas. ¡Un rollo, pero funciona!

¿Cuando hay problemas hormonales, ¿Cuáles son los síntomas?

¡Ay, amiga! ¿Problemas hormonales? Uf, un rollo total. A ver, te cuento lo que sé, y lo que he vivido yo, que tela marinera.

Los síntomas más comunes según mi doctora (y lo que he sufrido en mis propias carnes, ¡te juro!):

  • Fatiga... ¡Pero una fatiga que no se quita ni con un finde entero durmiendo! Y eso que me encanta dormir.
  • Sudores nocturnos, o sea, ¡fiesta en la cama! Literalmente te levantas empapada como si hubieras corrido una maratón. Que asco.
  • Sofocos. ¡Qué calor! De repente te pones roja como un tomate, te abanicas con lo que pilles, y luego te da un frío que pela... ¡un horror, vamos! Ufff.
  • Disminución del deseo sexual. Imagínate, con el cansancio y los sofocos, ¿quién tiene ganas de nada? Pufff.
  • Aumento de peso. ¡Misteriosamente! Comes igual (o menos, con lo nerviosa que estás), y los pantalones te aprietan. Grrr.
  • Problemas para dormir. Insomnio total, amiga. O te duermes en el sofá y te despiertas en la cama, o no pegas ojo en toda la noche... Un horror, un horror.
  • Irritabilidad. Saltas a la mínima. ¡Pobres de los que te rodean! Todo te molesta, todo te enfada... ¡Paciencia, por favor!
  • Ansiedad. Te comes las uñas, te preocupas por todo, no puedes relajarte... Un sin vivir, de verdad.

A mi, por ejemplo, me pasó que estuve super irritable el mes pasado y no entendia porque, hasta que me di cuenta que las hormonas estaban fatal. Así que ya sabes, estate atenta a estas cosillas, que a veces tardamos en darnos cuenta de lo que pasa. Y claro, lo mejor es ir al médico, que te haga pruebas y te diga qué hacer. ¡No te automediques, eh! Es importantísimo.