¿Qué parte del cuerpo ataca el hongo cándida?

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La cándida, en casos graves (candidiasis invasiva), puede diseminarse a través del torrente sanguíneo, afectando órganos vitales como el cerebro, corazón, ojos y huesos, además de otros tejidos.
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El impacto devastador de la cándida en el cuerpo humano

La cándida, un hongo común que reside en la piel y los tractos digestivo y genital, generalmente se mantiene bajo control por el sistema inmunitario. Sin embargo, ciertas circunstancias pueden alterar este equilibrio, lo que lleva a un crecimiento excesivo y una infección conocida como candidiasis.

En casos graves, la candidiasis puede progresar a una infección invasiva, en la que el hongo cándida se propaga a través del torrente sanguíneo, causando daños generalizados a los órganos vitales y los tejidos.

Órganos y tejidos afectados por la candidiasis invasiva

  • Cerebro: La candidiasis puede causar meningitis (inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal), abscesos cerebrales (acumulaciones de pus en el cerebro) y accidente cerebrovascular.

  • Corazón: La candidiasis puede provocar endocarditis (inflamación del revestimiento interno del corazón), miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) y pericarditis (inflamación del saco que rodea el corazón).

  • Ojos: La cándida puede causar retinitis (inflamación de la retina) y coriorretinitis (inflamación de la retina y la coroides, la capa subyacente).

  • Huesos: La osteomielitis, una infección de los huesos, puede ocurrir debido a la cándida.

Además de estos órganos, la candidiasis invasiva también puede afectar los pulmones, los riñones, el hígado y otros tejidos blandos. La gravedad de la infección depende de factores como el estado del sistema inmunitario del individuo y la cepa de cándida involucrada.

La necesidad de un diagnóstico y tratamiento tempranos

La candidiasis invasiva es una afección potencialmente mortal que requiere un diagnóstico y tratamiento inmediatos. Los síntomas pueden variar según el órgano o tejido afectado, pero pueden incluir fiebre, escalofríos, confusión, dificultad para respirar, dolor y enrojecimiento en el sitio de la infección.

El diagnóstico implica exámenes físicos, análisis de sangre e imágenes (como tomografías computarizadas o resonancias magnéticas). El tratamiento generalmente implica el uso de medicamentos antimicóticos por vía intravenosa y, en algunos casos, cirugía para extirpar el tejido infectado.

La detección y el tratamiento tempranos de la candidiasis invasiva son cruciales para mejorar los resultados y prevenir complicaciones potencialmente mortales. Las personas inmunodeprimidas, como aquellas con cáncer, VIH o que toman medicamentos inmunosupresores, deben estar especialmente atentas a los síntomas de la infección por cándida.