¿Qué pasa cuando tengo la boca amarga?

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Boca amarga: Más allá de los alimentos, un sabor amargo persistente puede señalar problemas de salud. Principalmente, se asocia a: Enfermedades gástricas. Enfermedades hepáticas. Problemas bucales (ej. higiene deficiente). Problemas dentales. Consulta a un profesional si persiste.
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¿Boca amarga: ¿Qué significa y qué hacer?

¡Ay, la boca amarga! Me pasó una vez, el 15 de marzo del año pasado, después de una cena copiosa en ese restaurante mexicano cerca de mi casa, "La Casita." Pagué como 40 euros, ¡una pasada!

El sabor era horrible, como si hubiera masticado hojas de eucalipto… ¡o peor! Sentí algo raro en la boca y garganta.

Pensé que era la comida. Pero al día siguiente seguía. ¡Un asco! Fui al dentista, de hecho, y resultó que tenía una pequeña caries… ¡y gingivitis!

La higiene bucal es fundamental, eso lo aprendí a las malas, claro. Un cepillado minucioso, hilo dental, y enjuague bucal ¡son esenciales! No lo olvides.

Otras causas, escuché que podrían ser problemas de hígado o estómago, pero no tengo experiencia personal con eso. A mi sólo me pasó por una caries.

Boca Amarga: Causas

  • Mala higiene dental
  • Problemas dentales (caries, gingivitis)
  • Problemas hepáticos
  • Problemas gástricos

¿Qué hacer si tengo boca amarga?

¡Boca amarga! ¡Qué asco! ¿Será el café de esta mañana? No, lo he tomado con leche…

Cepillado profundo: Dientes, lengua, hasta el fondo de la garganta! Dos veces al día, mínimo. Ayer usé mi nueva pasta de carbón, la de bambú, ¡qué pasada! Espero que funcione.

¿Enjuague bucal? Sí, el de menta. Aunque a veces me deja la boca un poco reseca, ¡ay, qué pereza!

Hidratación: Agua, agua, ¡agua a litros! Hoy ya llevo tres botellas. Y ayer, nada. Fatal, fatal. ¡Es que se me olvida! A ver si consigo beber más.

Chicle sin azúcar? ¡Aburrido! Prefiero los caramelos ácidos. Los de fresa son mis favoritos, aunque me carcomen el esmalte. ¡Maldición!

Cubiertos de plástico: ¡Genial el truco! Tengo que probarlo. A ver si es el cuchillo el que me deja ese gusto a metal… aunque creo que es la reacción con mi saliva, ¡qué horror! ¿Será falta de alguna vitamina? ¡Tendré que averiguarlo!

Necesito más fibra en mi dieta, ¿no?

  • Más fruta.
  • Más verduras.
  • ¡Y menos pizza! (Aunque la de pepperoni... ¡mmmmm!)

¡Este diario es un desastre! Debería organizar mejor mis pensamientos. Necesito un plan, un plan real para esta boca amarga. ¡Que se vaya ya!

¿Qué hacer si tengo boca amarga?

¡Vaya, boca amarga! No te preocupes, a todos nos pasa... excepto a los osos hormigueros, quizás. Aquí te dejo un "kit de supervivencia" para esa sensación tan poco apetitosa:

  • El tridente de la higiene: ¡Cepillo, lengua y enjuague bucal! Como si fueras un conquistador limpiando territorios inexplorados. Dos veces al día, mínimo, que la caries no se apropie de tus papilas gustativas. ¡Y no te olvides del paladar! Parece un detalle menor, pero a veces ahí se esconden los "culpables".

  • El truco del camello: ¡Hidrátate! Bebe agua como si el desierto te persiguiera. La sequedad bucal es la amiga inseparable de la boca amarga. Y si el agua te aburre, prueba con infusiones ligeras, como manzanilla. ¡Que la monotonía no te gane!

  • ¡A masticar se ha dicho! Chicles o caramelos sin azúcar. No hay nada como engañar a la boca con un poco de movimiento y sabor. Ojo, que sean sin azúcar, ¡no queremos invitar a las bacterias a la fiesta!

  • Adiós, tenedor de metal: Si te sabe todo a "ferretería", prueba con cubiertos de plástico. A veces, la reacción del metal con ciertos alimentos puede ser la causante. ¡Quién diría que el material de tus cubiertos influiría tanto en tu vida!

¿Por qué me pasa esto?

A veces es la medicación, otras el estrés (¡maldito estrés!), también puede ser la edad (sí, hasta la boca envejece). Y, en casos más raros, alguna infección o problema hepático. Si persiste, ¡consulta al médico!

Un "bonus track" personal:

A mí me funciona muy bien el jengibre. Unas rodajitas en agua caliente, o simplemente masticar un trocito pequeño. ¡Pica un poco, pero resetea las papilas gustativas que da gusto! Lo descubrí cuando trabajaba como camarero en un restaurante japonés. Uno aprende cosas curiosas entre platos de sushi y sake.