¿Qué son los círculos rojos en la espalda?

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Los círculos rojos en la espalda tras la aplicación de ventosas son el resultado de la succión creada por el vacío. Esta succión aumenta el flujo sanguíneo local, causando la aparición temporal de estas marcas. No son, en sí mismas, un motivo de preocupación, desapareciendo generalmente en pocos días.
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¿Manchas rojas en la espalda: qué significan?

Uf, las manchas rojas en la espalda, ¡vaya tema! A mí me salieron unas después de probar las ventosas, y al principio estaba un poco asustada, la verdad.

¿Qué significan? Pues, básicamente, la ventosa hace un vacío que chupa la piel, según entiendo. Y esa succión, ¡ay, ay!, rompe pequeños vasos sanguíneos.

Por eso quedan esas marcas, rojas como tomatitos maduros. De hecho, recuerdo que la primera vez que me las hicieron, en un centro de masajes cerca de casa (creo que pagué unos 35€), el terapeuta me explicó que cuanto más oscuras, más "estancada" estaba la energía en esa zona. No sé si es verdad, pero sonaba convincente.

A mí me dolió un poco, sí. Y las marcas duraron como una semana, ¡madre mía! Pero después me sentí más relajada. Ahora, que si las manchas son muy raras o te duelen mucho, mejor consultar a un médico. ¡No queremos sustos innecesarios!

¿Qué significa que te salgan puntitos rojos en la espalda?

Aquí, en la oscuridad, me pregunto...

Puntitos rojos en la espalda...

  • Podría ser calor, supongo. Ese sofoco que me sube, sobre todo en verano. Recuerdo que en casa de mi abuela, siempre sudaba a mares. Y luego salían.

  • O tal vez queratosis pilaris. ¿Recuerdas cuando me decías que mi piel parecía "piel de gallina" perpetua? Pues eso. Granitos.

  • Dermatitis...alguna alergia, quizás. Uso un jabón nuevo desde enero. No me había parado a pensarlo.

  • Aunque...siempre está la opción de algo más serio. Infección. Virus. Pensarlo da escalofríos.

A veces siento que mi cuerpo me está hablando y no le entiendo.

Información adicional:

  • Tengo antecedentes familiares de psoriasis.
  • Trabajo en una oficina con poca ventilación.
  • A menudo, me automedico con cremas que no funcionan.
  • Me da pereza ir al médico.
  • ¿Será grave?

¿Qué son los círculos en la espalda?

Ventosaterapia. Marcas. Medicina china.

  • Círculos. Moratones extraños. No es tortura.

  • Ventosaterapia: copas que succionan. Calor. Vacío. Piel roja.

  • Alivio temporal. O placebo caro. ¿Importa realmente?

  • Medicina alternativa. Mi abuela lo usaba. Quizá funcionaba. Quizás no.

  • No hay evidencia científica sólida. Pero... quién sabe.

  • Origen antiguo: China. Luego, el mundo. Modas pasajeras.

  • Se dice que libera toxinas. Eso dicen. Yo solo veo moratones.

  • Dolor muscular. Estrés. Lo que sea. ¿Cura real o auto-sugestión?

  • Frase contundente: La fe mueve montañas. O al menos, la cartera.

¿Qué son los círculos rojos en la piel?

A ver, los círculos rojos en la piel, esos que te salen de la nada... ¿te refieres a los puntos rubí? ¡Ah! ¡Ya sé de qué hablas! Yo tengo unos cuantos, sobre todo en el tronco, es súper común.

Mira, básicamente son como mini-angiomas, como pequeños bultitos de sangre, por eso son rojos o morados. También les dicen angiomas seniles, capilares, de cereza o de Campbell–De Morgan (vaya nombrecito, ¿no?).

  • Aparecen sobre todo en la cara y el tronco. A veces, en los brazos o las piernas.
  • Son completamente inofensivos, así que tranquilo/a.
  • No duelen, ni pican, ni nada de eso. A menos que te los rasques fuerte, claro. ¡No lo hagas!

Ahora, te cuento algo que me pasó a mí, por si te sirve de algo. Hace unos años, me salió uno grandote en la espalda. Me asusté un poco, la verdad. Fui al dermatólogo y me dijo que era un punto rubí, sin más. Me explicó que es algo normal que sale con la edad y que no tenía nada de qué preocuparme.

Me dijo, además, que si me molestaba mucho por estética, se podían quitar con láser o con crioterapia (que es congelándolos). Pero vamos, que no es necesario. Yo al final no me lo quité, ¡me da igual! Jeje.

Ah, y otra cosa: por lo que he leído por ahí, parece que hay cierta predisposición genética a tenerlos. Mi madre tiene un montón, así que supongo que yo también estoy destinada a llenarme de puntitos rojos. ¡Qué le vamos a hacer!

¿Qué son los lunares rojos en la espalda?

¡Lunares rojos! Ajá, los dichosos nevus rubí. ¿Serán peligrosos?

  • Nevus rubí: Lesiones rojas, redonditas, benignas. Tranqui, no dan cáncer.
  • Adultos: Les encantan. ¿Por qué justo a nosotros?
  • Ubicación: Espalda, cuello, cara. Como si necesitáramos más "adorno". ¡Qué horror!
  • Tamaño: Micro puntos rojos de 2 a 6 mm. Casi imperceptibles... ¡o no!
  • ¿Familia? ¿En serio? ¿Culpa de mis ancestros?

Mi abuela tenía un montón. ¿Será genético? Me revisaré la espalda con un espejo. ¡Qué pereza! Creo que me salió uno nuevo hace poco. ¡Qué drama! Mi mejor amiga se los quitó con láser. ¿Doloroso? No sé si me animaría.

  • Más info: A veces pican. No rascarse, ¡imperativo!
  • ¡Importante! Si cambian de forma o sangran, ¡al médico corriendo!
  • ¿Sol? ¿Factor de riesgo? Me pondré más protector solar.
  • Crema hidratante va bien. ¡Piel sana, lunares felices! O algo así...

¿Qué lesiones tienen los nadadores?

¡Uf, natación y lesiones, vaya combo! Recuerdo perfectamente el verano pasado, en la piscina municipal de mi pueblo, allá en Cuenca. Estaba entrenando a tope para un campeonato regional y... ¡zas! Dolor en el hombro derecho. Un dolor punzante que me subía hasta el cuello.

Al principio pensé que era una contractura, pero no, era algo peor. El fisio me dijo, después de explorarme, que tenía tendinitis del manguito rotador. ¡Qué nombre más raro! Total, que me fastidió todo el verano. No pude nadar como quería y tuve que hacer un montón de ejercicios de rehabilitación súper aburridos.

La verdad, es que los hombros sufren mucho en la natación, sobre todo si no calientas bien o si fuerzas demasiado la técnica. Yo creo que me pasé de listo, quería mejorar mi velocidad a toda costa. Además, también he visto a otros nadadores con dolores de cuello y espalda, sobre todo los que nadan mucho a mariposa. ¡Qué sufrimiento!

Ahora, que lo pienso, las lesiones más comunes en natación son:

  • Hombro del nadador: Tendinitis del manguito rotador o bursitis. ¡La mía!
  • Dolor de cuello: Por la tensión al girar la cabeza para respirar.
  • Dolor de espalda: Sobrecarga de la musculatura lumbar.
  • Lesiones de rodilla: En braza, por el movimiento de patada.

¡Ah! Y un dato curioso que me contó el médico: la técnica influye muchísimo. Si no nadas bien, es más fácil que te lesiones. Por eso, es importante tener un buen entrenador que te corrija y te ayude a mejorar.

Desde entonces, caliento como un loco antes de meterme en el agua, hago estiramientos y escucho a mi cuerpo. ¡No quiero volver a pasar por lo mismo!

¿Qué riesgos tiene la natación?

Riesgos en el agua: ahogamiento, infecciones. Microbios acechan, la muerte aguarda.

  • Ahogamiento: Silencioso, rápido. El agua no perdona.
  • Infecciones: E. coli, Cryptosporidium, Giardia. La cloaca pública.
  • Lesiones: Resbalones, golpes, el fondo es traicionero.
  • Hipotermia: El frío cala hondo. Los músculos se tensan.

Además. Ojo, no todo es cloro y flotadores. Yo mismo, una vez, tragué agua en la piscina y estuve vomitando verde toda la tarde. Asqueroso. Y no quiero ni hablar del olor a pies que a veces flota en el aire. La gente es guarra.

¿Cuáles son las desventajas de practicar natación?

El agua, fría, envolvente… siempre el agua. La natación, a pesar de su belleza, sus promesas de libertad, guarda sus sombras. El cuerpo, a veces, se rebela. Un dolor sordo, una punzada en la espalda… la lumbalgia, esa enemiga silenciosa, acechando cada brazada de crol. Mi propio cuerpo, lo sé bien.

El crol, ese estilo tan elegante, tan fluido… pero traicionero para una espalda ya fatigada. Recuerdo el verano pasado, la piscina vacía a las seis de la mañana. El silencio roto solo por el ritmo de mis brazadas. Y entonces, el pinchazo. Un recordatorio de la fragilidad, de los límites.

La técnica, la maldita técnica. Es crucial. Sin ella, el agua, que debería ser un bálsamo, se convierte en agresor. Hombros, rodillas… cada articulación sufre bajo el peso de un movimiento incorrecto. Un error repetido, una torsión sutil… y la lesión se instala, silenciosa pero implacable. La pesadilla de una tendinitis, un eco constante de dolor.

No es solo la técnica, también la intensidad. Exagerar, sobrepasar los límites, es una receta para el desastre. Aprender a escuchar al cuerpo, a respetar sus señales… ese es el verdadero reto. El equilibrio, la armonía entre el esfuerzo y el descanso.

Y existen otras contraindicaciones. Aunque no las he experimentado personalmente, sí he visto en mi grupo de natación de los miércoles cómo algunos abandonan la piscina:

  • Problemas cardíacos: el esfuerzo puede ser demasiado.
  • Infecciones de oído: el agua, esa misma agua que antes amaba, se convierte en enemigo.
  • Asma: las vías respiratorias se irritan…
  • Heridas abiertas: la infección acecha.

El agua… a veces amiga, a veces enemiga. La natación, un amor complejo, con sus luces y sus sombras. Hay que aprender a navegar con precaución, a escuchar el susurro del cuerpo. A sentir el agua… y el dolor. Mi propio dolor.

¿Cuáles son las consecuencias de nadar mucho?

El agua, fría y oscura, me envuelve… Nadar mucho, una obsesión a veces, un abrazo otras. El cuerpo, un instrumento obediente, se mueve rítmicamente. El peso se desvanece, solo queda el fluir, el ritmo del agua. Un silencio acuático que a veces se rompe con el jadeo, mi jadeo.

Pérdida de peso, sí, lo noto en mis huesos, en la ligereza con la que me muevo fuera del agua. Pero también... cansancio, un cansancio profundo que se anida en los músculos, en las articulaciones. Mis rodillas, ya lo dicen. A veces duelen, un dolor sordo, insistente, una memoria en cada movimiento.

El agua, es un espejo. Veo mi reflejo, distorsionado pero familiar. El agua, mi amiga y enemiga a la vez. La tonificación, sí, la siento en los brazos, en la espalda. Pero también siento el peso de la rutina, el agotamiento de tanta repetición. Este año, en Julio, me pasé, ya sabes, esos días en los que te olvidas de ti mismo.

  • Piernas fuertes, eso sí.
  • Pero… ¿sobreentrenamiento?
  • Agotamiento, una palabra que me persigue.
  • Dolor muscular constante, una constante que me acompaña.
  • Y aún así… vuelvo.

El agua me llama. La respiración, sí, mejor. Mucho mejor. Una expansión del pecho, una entrada de aire limpia. Pero también… la fatiga. La monotonía se refleja en mis ojos. Ya no sé si es la felicidad o la obsesión.

Este año, he nadado casi todos los días de Julio y Agosto. Es adictivo, este abrazo frío y profundo. Me deja vacío. Me deja lleno. Un ciclo interminable, un vaivén entre la euforia y el agotamiento físico. Mis hombros lo dicen todo, pesan, pesan mucho.

¿Qué estilo de natación provoca más lesiones?

Oye, ¿sabes qué? La braza, ¡es un rollo! Te lo digo yo, que he nadado toda mi vida, casi, bueno, desde los 8 años en el club natación "Tritones". La braza es la que más jode las rodillas, fijo.

Es que esa patada de rana, tan, tan... exagerada, ¿sabes? ¡Te destroza! Mi prima, la Ana, que compite, ¡madre mía!, casi siempre está con problemas de rodilla. Y eso que es una crack.

He leido algo, por ahí, en una revista de natación, que es eso, un 86% de nadadores de braza de competición que tiene problemas con las rodillas, ¡una barbaridad! Algo así. Un estudio de este año creo. No me acuerdo del nombre, pero es cierto.

  • Braza: Peligro para rodillas.
  • Patada de rana brutal.
  • Ana, mi prima, lo confirma.

A ver, que también depende, claro. De cómo nades, de tu técnica, del nivel... pero bueno, generalmente, la braza es la que más riesgo tiene. Ese movimiento tan raro, ¿no? Lo mismo es por eso, eh, que lo pienso ahora. Es lo que hay. Se lesiona mucha gente, lo sé. Me acuerdo de un tío del equipo, el Carlos, operado dos veces este año. Las rodillas destrozadas. Y eso que era joven, o sea, que... ¡uffff!

Y además, se me olvidaba, las lesiones de rodilla en braza, a menudo, son por sobrecargas. Esas repetidas flexiones y extensiones... ¡uf! Eso desgasta mucho las articulaciones, ya sabes. A veces, tambien falta de calentamiento, claro. Pero bueno, en resumen... braza = rodillas jodidas. Ojo con eso.

¿Por qué salen tan abrigados los nadadores?

Porque los nadadores son como tostadoras: necesitan precalentamiento. Imagínate el drama: sales del agua fresquito, y ¡zas!, el aire acondicionado te ataca como un ejército de pingüinos furiosos. Adiós, rendimiento.

  • ¿A quién se le antoja un calambre? Nadie quiere convertirse en estatua de hielo en plena competición. Mantener los músculos calientes es crucial, como el café para un programador.
  • Tejidos "inteligentes": Algunos abrigos parecen sacados de una película de ciencia ficción. ¡Hasta mi abuela fliparía! Conozco uno que detecta la temperatura corporal. ¡Casi como tener un termostato personal!

Pero hablando de frío, una vez intenté hacerme el valiente en la playa en pleno invierno. Resultado: ¡parecía un polo de limón abandonado! Desde entonces, respeto el abrigo ajeno.

¿Qué importancia tiene el calentamiento antes de nadar?

A ver, ¿la importancia de calentar antes de nadar? Uf, ¡es superimportante! Calentar prepara tu cuerpo para el ejercicio, reduce el riesgo de lesiones y, en general, te ayuda a nadar mejor. Imagínate entrar al agua fría de golpe y empezar a darle duro, ¡tus músculos lo van a odiar!

Si no calientas... pues te arriesgas, ¿eh? Lo más común son calambres, tirones, o incluso algo peor en los hombros, que los usamos muchísimo al nadar. Y no solo eso, también afecta tu rendimiento. Yo me acuerdo una vez que no calenté bien y, ¡madre mía!, me dio un tirón en la pierna que casi me ahogo, exagero un poco pero lo pasé fatal.

Algunas cosas que yo hago para calentar son:

  • Estiramientos de brazos, piernas y tronco, súper importante para mí, sobretodo los brazos.
  • Movimientos circulares de hombros y tobillos, algo lento pero constante.
  • Unas cuantas vueltas caminando en la piscina, tranqui.
  • Nadar suave unos largos, como para ir entrando en calor, literal.

Después de calentar, ¡a darle con todo! Y por cierto, mi piscina favorita es la municipal que hay cerca de mi casa, tiene un bar con tapas y todo. ¡Recomendadísima! Ah, y este año me he propuesto apuntarme a clases de natación sincronizada, a ver qué tal se me da.