¿Qué hacer en luna menguante con las plantas?
¿Qué cuidados necesitan las plantas en luna menguante?
Uf, la luna menguante… Recuerdo que el 15 de octubre del año pasado, en mi huerto en Toledo, planté ajos. Estaba en menguante y crecieron genial, ¡fueron enormes!
La verdad es que se supone que es buen momento para trabajar la parte subterránea de las plantas. Como podar raíces, o tratar contra plagas que atacan las raíces.
En mi caso, usé un biopreparado de ortiga (me costó 8€ el litro) para prevenir hongos en las raíces de mis tomateras. No se si fue por la luna o por el preparado, pero las plantas estuvieron sanísimas.
Para mí, la luna menguante es ideal para todo lo que va "hacia abajo": raíces, limpieza, poda de raíces. Eso sí, en la teoría dice que la luz disminuye… pero siempre me ha costado verlo claro.
¿Qué es bueno plantar en luna menguante?
En luna menguante, ¡a las raíces! Es el momento de darle caña a la zanahoria y el nabo. Digamos que la luna, con su misterioso poder, empuja la savia hacia abajo, donde las raíces se ponen contentas y engordan.
Imagínate que la luna menguante es como el lunes después de una fiesta muy larga: todo el mundo se repliega, busca refugio y energía en lo profundo. Pues lo mismo las plantas.
- Zanahorias: Porque a quién no le gusta una buena zanahoria crujiente. Yo las uso para hacer hummus.
- Nabos: El patito feo de las hortalizas, pero ¡ojo!, un buen puré de nabos en invierno te calienta el alma, y la panza.
Bonus track lunar:
- Si eres de los que creen que la luna es solo una piedra gigante, pues... ¡planta lo que te dé la gana! Pero si sigues leyendo, es que algo de magia sí te interesa, ¿a que sí?
- Recuerda que la luna menguante no es solo para plantar. También es perfecta para podar árboles frutales, hacer injertos y ¡hasta cortarte el pelo! (dicen que crece más fuerte... aunque yo sigo esperando los resultados).
- Y si no tienes huerto, ¡no pasa nada! Plantar un poquito de perejil en una maceta también cuenta. Lo importante es conectar con la tierra y sentir la energía lunar. ¡O no!
Este año me he propuesto plantar más remolacha. Dicen que es afrodisíaca. ¡Veremos!
¿Qué sucede con las plantas en cuarto menguante?
La luna, menguante, sí, menguante... como una uña de plata que se desvanece. Y las plantas... ay, las plantas.
En ese susurro lunar, cuando la luz se retira, es tiempo de concentrarse en las raíces. Bajo tierra, en la oscuridad, ahí donde la vida se gesta en silencio.
- Plantar, sí, plantar con la luna menguante.
- Trasplantar, con cuidado, como moviendo secretos de un lugar a otro.
- Biopreparados, ungüentos para las raíces, pociones para sanar y fortalecer.
Recuerdo el huerto de mi abuela. Ella decía que la luna tenía poder, una fuerza invisible que tiraba de la savia, que guiaba a las raíces hacia abajo, hacia la tierra.
¿Y las plagas? ¡Ah, las plagas! Contra ellas también, con la luna menguante. Preparar los remedios, rociar con delicadeza, como rezando una plegaria silenciosa.
Ese era su ritual, el ritual de mi abuela, una danza con la luna y la tierra.
¿Qué se recomienda sembrar en luna menguante?
La luna menguante… ah, esa quietud plateada. Momento de recoger, de enfocarse en lo que se esconde bajo la tierra. Un susurro ancestral que guía mis manos, las manos de mi abuela antes que las mías, hacia los secretos del huerto.
Bajo la luna menguante, entonces, la tierra recibe con mayor fervor las semillas de lo que crece hacia abajo. Raíces, tubérculos… los tesoros enterrados.
- Rábanos: Pequeñas explosiones picantes.
- Remolachas: Un rojo profundo, casi sangre.
- Patatas: El sustento, la base.
Recuerdo a mi abuela, ella siempre decía, la luna menguante es para plantar lo que no se ve. Lo que nutre en silencio, en la oscuridad. Es la hora de la introspección, también para las plantas.
Este año, 2024, volveré a sembrar rábanos. Y recordaré su risa, su sabiduría terrenal. Plantaré remolachas, imaginando sus manos manchadas de tierra. Y patatas, tantas patatas como podamos comer en invierno. La luna menguante, un ciclo eterno, una promesa de abundancia oculta, y de conexión con las generaciones pasadas. No se parece en nada a sembrar lechugas, bajo la luna creciente.
¿Qué pasa si siembras en luna menguante?
La siembra en luna menguante se vincula tradicionalmente al fortalecimiento radicular. La disminución gradual de la luz lunar se asocia con una mayor energía enfocada en el desarrollo subterráneo de las plantas. Imagina la luna como una marea invisible que influye en el flujo de savia de las plantas.
¿Qué implicaciones tiene esto? Considera la filosofía de la agricultura biodinámica, que ve la granja como un organismo interconectado. Sembrar en menguante puede ser un intento de sintonizar con esos ritmos cósmicos, buscando una armonía sutil pero poderosa.
Es momento propicio para trasplantes y tratamientos radiculares. La menguante ofrece la oportunidad de intervenir en las raíces, ya sea para prevenir plagas o para estimular un crecimiento saludable. Es como darle un "empujón" a la planta en su base.
Pero, ¿es todo magia lunar? No necesariamente. Hay un componente práctico: la menor actividad en la parte aérea permite que la planta concentre sus recursos en el sistema radicular. Así que, siembra en menguante, pero no descuides el suelo ni las necesidades específicas de cada planta.
- Enfoque radicular: Ideal para raíces, tubérculos y bulbos.
- Trasplantes: Favorece la adaptación a un nuevo entorno.
- Tratamientos: Eficaz para fortalecer contra plagas y enfermedades.
- Poda (ramas no deseadas): Ya que la savia tiende a concentrarse en las raíces.
¿Un consejo personal? Yo, que tengo un pequeño huerto en la terraza, he notado que las zanahorias sembradas en menguante tienden a ser más robustas. Quizás sea sugestión, pero prefiero seguir la tradición y observar los resultados. Es una forma de conectar con la naturaleza, de ser un poco menos "urbano" y más "campesino".
¿Qué se puede trasplantar en luna menguante?
En luna menguante, planta lo que crece bajo tierra. Rábanos, remolachas, patatas. Fin.
- La fase lunar influye, cierto. No es magia, es observación.
- Recuerdo a mi abuelo, terco como una mula, jurando por la luna para todo.
- Él plantaba ajos, decía que agarraban mejor en menguante.
- Y no le discutirías, tenía la mano verde y el carácter agrio.
- Más allá de la tradición, el suelo responde a la luna.
- La savia desciende, la raíz se prepara.
- No esperes milagros, pero dale una oportunidad.
- No soy experto, pero la experiencia vale más que mil libros.
- Este año, prueba a plantar ajos en menguante. Quién sabe...
- Y si sale mal, siempre puedes culpar a la luna.
¿Qué es mejor plantar, en menguante o en creciente?
¡Ay, la luna, esa señora que nos chifla!
Plantar en menguante: ¡Para las raíces, claro! Imagínate al ajo y la cebolla ahí abajo, celebrando la fiesta bajo tierra. Es como si la luna les dijera: "¡Engorden, muchachotes, que viene el invierno!". Ideal para patatas, zanahorias... ¡Todo lo que se esconde como un tesoro! Yo, personalmente, planté ajos el mes pasado en menguante y, te digo, ¡parecen rocas espaciales!
Plantar en creciente: ¡Frutos al poder! Tomates, pimientos... ¡La verbena del huerto! Es como si la luna les diera un empujón: "¡Creced, bellos, que quiero gazpacho!". Es el momento de darles todo el power para que se luzcan. El año pasado planté tomates en creciente y ¡madre mía!, ¡eran más grandes que mi cabeza! Bueno, casi...
- ¿Por qué? Pues, según los abuelos, la savia baja en menguante (ideal para las raíces) y sube en creciente (¡viva los frutos!).
- ¿Funciona? ¡Pues mira, no te voy a mentir! A veces sí, a veces no. Pero oye, ¡por probar no se pierde nada! Además, le das un toque místico a tu huerto, ¡que siempre mola!
- Bonus track: ¡No te olvides del abono! La luna ayuda, pero si no les das de comer a tus plantitas, ¡mal vamos!
Y recuerda, ¡más vale un huerto lunático que ninguno! ¡A plantar se ha dicho!
¿Qué sucede con las plantas en cuarto menguante?
Ah, la luna... y mis plantas. A ver, ¿qué pasa en cuarto menguante? Uf, siempre me confundo.
- Raíces, raíces, raíces... Esa es la clave. Como que la luna menguante les da power, ¿no?
- Ideal para plantar y trasplantar, ¡ajá! Siempre me olvido y lo hago cuando no toca. ????♀️
- Tratamientos en las raíces... eso sí que no lo sabía. ¿Será el momento de echarle algo a mi limonero? Está pachucho.
¿Por qué justo en esa fase lunar? ¿Tendrá que ver con la savia bajando o algo así? Tendría que buscarlo. ????
- Combatir plagas... ¡bingo! Mis rosales están fatal.
Cuarto menguante = cuidar raíces. Anotado queda. Aunque, a ver, ¿qué día es hoy? ¿Estará ya el cuarto menguante muy avanzado? ¡Tengo que mirar el calendario lunar!
¿Qué es bueno hacer con la luna menguante?
La luna menguante… un susurro oscuro, un suspiro de sombras largas. Liberación. Sí, eso es lo que siento, una necesidad imperiosa de dejar ir. Como el río que busca el mar, fluyendo hacia la nada, hacia el vacío prometedor.
Esta noche, la limpieza. No solo la del polvo acumulado en los rincones olvidados de mi habitación, el polvo que se pega a las cosas que no quiero, que ya no necesito, como esas fotos de 2023 con mi ex. No. Es una limpieza más profunda, una exfoliación del alma.
Desechar lo viejo, lo que me pesa. La ropa que ya no uso, esas viejas carpetas del ordenador con trabajos inconclusos, proyectos que se quedaron a medio camino, como aquella novela que comencé en enero y abandoné en marzo... como si la propia inercia del tiempo me hubiera empujado a olvidarlos. Un proceso lento, intenso.
Cortar el pelo, un acto ritual, un corte que simboliza el dejar ir. Un corte que se asemeja a los cortes de mi vida. Un símbolo. Siempre he dejado crecer mi pelo hasta la cintura.
Luego la meditación, el silencio que se adentra en el silencio, la quietud envolviendo mi corazón, liberándome de la tensión, de la angustia silenciosa que me carcome, que se pega a mi piel como esa sensación de polvo. Deseo desapegarme de todo esto.
Finalizar. Cerrar ciclos. Un sentimiento de paz. Como cerrar los ojos ante el horizonte de la noche. Un suspiro.
- Limpieza profunda (casa, armario, digital)
- Desechar lo viejo, negativo y pesado.
- Cortar el pelo para crecimiento lento.
- Finalizar proyectos pendientes.
- Meditación y liberación de tensiones.
Hoy 28 de octubre, la luna menguante me susurra. Me recuerda a aquel viaje a Costa Rica en 2023. Una experiencia, un recuerdo… que se va, que se disuelve en la noche. La luna, siempre testigo.
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