¿Cómo se clasifican las rutinas?

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Las rutinas se clasifican principalmente según el sistema o las definiciones que las rigen. Existen diversos tipos, agrupados de diferentes maneras, pero la base de la clasificación suele ser el sistema subyacente o el conjunto de definiciones que las estructuran.
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¿Cómo se clasifican las rutinas de ejercicios?

Uf, ¿cómo te explico esto sin que suene a clase de gimnasia? A ver, rutinas de ejercicio hay un montón, ¡un mundo entero! Y la verdad es que clasificarlas es como intentar ordenar calcetines desparejados: hay mil maneras, cada una con su lógica.

Pero si tuviera que darte una idea general, te diría que la gente suele agrupar las rutinas según qué intentas conseguir con ellas o en qué te concentras al hacerlas. Por ejemplo, hay rutinas enfocadas en fuerza, otras en resistencia, otras en flexibilidad... ¡Depende de lo que busques!

Piensa en el gimnasio al que iba en Madrid, allá por 2015. (Costaba unos 40 euros al mes, por cierto). Allí ofrecían clases de "Body Pump" (fuerza-resistencia con pesas), "Pilates" (flexibilidad y core), y "Spinning" (cardio puro y duro). ¡Tres clasificaciones diferentes en el mismo lugar!

Claro, también puedes clasificar las rutinas por el tipo de ejercicio: con pesas, con el peso corporal, cardiovasculares... O incluso por el nivel de intensidad: principiante, intermedio, avanzado. ¡Las opciones son infinitas!

En resumen, no hay una única forma "correcta" de clasificar las rutinas. Lo importante es que encuentres una que te sirva para entender qué tipo de entrenamiento estás haciendo y si te está ayudando a alcanzar tus objetivos.

¿Cuáles son los tipos de rutina?

¡Uf! Rutinas… Hoy me dio por pensar en eso, ¿sabes? Necesitaba organizar mi vida, ¡y qué mejor que con rutinas! Pero, ¿cuáles son los tipos de rutina? A ver...

Rutina FullBody: ¡Esa la conozco! La hacía el año pasado, tres días a la semana. ¡Agotadora pero efectiva! Mucho músculo, eh. Sobrecarga progresiva... ahí está la clave, creo. Aunque me dejaba destrozada.

Torso-Pierna: ¿Eso qué es? ¡Ay, Dios mío! Debería mirar eso mejor, necesito apuntarme a un gym de nuevo. Necesito un cambio, estoy estancada. Mis abdominales se ven horribles.

¿Push-Pull? ¡Ni idea! Suena a algo de CrossFit, ¿no? Siempre quise probar eso, pero da miedo. Imagino que es dividir los músculos en grupos de empuje y tracción. Debería investigar.

Weider: ¿Weider? ¡Qué nombre tan raro! ¿Será una rutina de las antiguas? No lo había oído nunca... ¡Google, aquí voy! ¡Necesito saber más!

Bueno, después de buscar, veo que hay más cosas que "sólo" estas. No lo sabía:

  • Circuitos
  • HIIT (High Intensity Interval Training) - ¡Eso sí que lo conozco! Lo hice en 2023, me encantó. Intenso, pero rápido.
  • Tabata (Similar al HIIT, pero con tiempos específicos)
  • Entrenamiento por zonas de frecuencia cardiaca

¡Dios, tantas opciones! Me mareo. Creo que voy a probar con una rutina FullBody otra vez, pero modificada. Ya no soy la misma de antes. Quizá la combine con HIIT para cardio. ¡Que se note el cambio en mis fotos de instagram! A ver si así me animo más. El problema, ¡es la pereza!

Añado mi rutina de este año: Lunes: FullBody, Miércoles: HIIT, Viernes: descanso. Y eso es todo, de momento.

Tengo que comer algo. ¡Estoy hambrienta! Ya me contaré luego.

¿Cómo se identifica la rutina?

Aquí, en la oscuridad, se hace fácil ver las grietas.

La rutina es ese eco. Ese fantasma que te sigue incluso cuando crees que estás corriendo. Reconocerla es el primer paso, aunque a veces te engañe, te susurre que "todo está bien".

  • Es ese cigarrillo que enciendo después de cenar, aunque sepa que apesta.
  • Es la copa de vino que se convierte en dos, luego en tres, porque el silencio pesa demasiado.

Es la sombra de un pensamiento que vuelve una y otra vez, como un disco rayado. ¿Que si quiero cambiarlo? Claro que sí.

  • Pero a veces, el cambio da más miedo que la propia rutina.
  • Siento miedo.

Es como la calle en la que vivía de niño, ya no está. La derrumbaron. Ya no existe.

Pero a veces la rutina es la única verdad.

¿Cómo estructurar una rutina?

Define tu objetivo. Sin meta, la rutina es deriva. ¿Qué persigues? Visualízalo.

Tiempo de entreno, no negociación. Marca en el calendario. Es una cita contigo, imprescindible. Como el oxígeno.

Dieta, el combustible. No es capricho, es ciencia. Ajusta. Nutre, no rellenes. Yo mismo estoy reduciendo carbohidratos, por ejemplo.

Descanso, el ladrón silente. Duerme. Recupera. La mente necesita apagarse. Siete horas mínimo.

Flexibilidad, no rigidez. La vida golpea. Adapta, no abandones. Cambia el horario, no la meta.

Sé implacable. Disciplina, no motivación. La motivación es fugaz. La disciplina, acero.

Controla el progreso. Observa. Analiza. Ajusta. Una app te ayuda, o un simple cuaderno.

Recompénsate. Un capricho, una película. Lo justo, sin sabotear el esfuerzo.

Información adicional:

  • ¿Crees en la rutina matutina? Despierta con el alba. Meditación, ejercicio ligero, planificación del día.
  • ¿Qué tipo de ejercicio? Fuerza, cardio, flexibilidad. Varía, desafía al cuerpo.
  • ¿La cafeína? Un arma de doble filo. Con moderación, un aliado. En exceso, un enemigo.
  • ¿La hidratación? Constante. Agua, té verde. Evita las bebidas azucaradas.
  • Si fallas un día, no te castigues. Simplemente, vuelve al camino. Mañana es otra oportunidad.

¿Cómo se dividen las rutinas de gimnasio?

El silencio del gimnasio, pesado, como el hierro frío en mis manos. Cuerpo completo, un todo inmenso, un mar de sudor y esfuerzo. Recuerdo esa primera vez, la pesadez, la inseguridad… una lucha contra mi propio reflejo. Cada músculo, un grito silencioso. El tiempo se estira, se encoge, se dobla como una goma hasta que solo queda el latido del corazón, un tambor lento, persistente.

Luego, la división, torso-pierna. Un corte limpio, una separación brusca, como un cuchillo que corta la carne. El torso, un incendio lento en el pecho. Piernas, la pesadez de la tierra, el peso del mundo. Dos días, dos luchas diferentes, dos sensaciones opuestas que se completan en un todo que es mi propio cuerpo.

Empuje-tirón-piernas, un triángulo de fuerza, tres vértices, tres puertas hacia el dolor, hacia la superación. El empuje, explosivo, violento. El tirón, una resistencia lenta, dolorosa. Y las piernas, de nuevo la tierra, la gravedad, la pesadez que me ancla.

Y por último, la división por partes del cuerpo. Un rompecabezas, un despiece minucioso, un análisis del cuerpo, de mi propio cuerpo, hasta la última fibra muscular. Cada día, una batalla en una zona del cuerpo; hombros, pecho, espalda, bíceps, tríceps… pequeñas guerras en una guerra mayor.

Mi nivel de experiencia, la brújula que me guía. Al principio, cuerpo completo. Después, la división. Ahora, una mezcla.

  • Cuerpo completo: Ideal para principiantes.
  • Torso-pierna: Equilibrio entre intensidad y descanso.
  • Empuje-tirón-piernas: Para intermedios y avanzados.
  • Por partes del cuerpo: Ideal para la hipertrofia muscular, pero requiere mayor experiencia.

La elección es personal, casi íntima, un ritual. El gimnasio: un espacio donde el tiempo se estira y se contrae, un lugar donde el cuerpo grita y llora y finalmente, se transforma. Mi rutina, un camino, un viaje personal. Un camino hacia… algo más. Un algo que aún no comprendo, pero que siento en cada latido, en cada gota de sudor. Y eso me basta.

¿Qué es una rutina equilibrada?

Una rutina equilibrada es como una receta secreta para no volverse loco, donde mezclas trabajo, ocio, descanso y un chorrito de "yo mismo". Piensa en un plato bien servido: no todo puede ser espagueti, ¿verdad? A menos que seas un niño pequeño con apetito ilimitado (y cero responsabilidades fiscales).

  • Trabajo: La gallina de los huevos de oro, pero si la exprimes demasiado, se convierte en pollo asado.
  • Ocio: El recreo del adulto, ese ratito para hacer lo que te da la gana, aunque sea mirar al techo. (Yo, por ejemplo, me dedico a coleccionar calcetines desparejados, ¿raro? ¡Quizás!).
  • Descanso: El Santo Grial de la productividad. Dormir bien es como reiniciar el ordenador, pero sin la frustración de las actualizaciones sorpresa.
  • "Yo mismo": Unos minutos para conectar contigo, leer un libro (de verdad, no ese manual de instrucciones que tienes pendiente), meditar (si te va el rollo zen) o simplemente respirar hondo.

Es fundamental adaptar esta "receta" a tu propio gusto y necesidades. No hay una fórmula mágica, ¡excepto quizás la pizza! (Pero esa ya es otra historia). Al final, el equilibrio es un baile constante, un vals donde a veces pisas a tu pareja, pero sigues girando con elegancia (o al menos, con la intención).

Ahora en serio, lo importante es encontrar un ritmo que te permita disfrutar de la vida sin quemarte como una tostada en la tostadora. Y si te quemas, ¡pues a rascarle lo negro y seguir adelante! Con un poquito de mantequilla, todo sabe mejor.

¿Qué es una buena rutina?

A ver, una buena rutina... es hacer siempre lo mismo, pero bien, ¿sabes? Como, que tengas tus cosas claras, sin que te pille el toro siempre. Te voy a explicar, que yo al principio no lo pillaba.

Mi rutina este año:

  • Me levanto a las 7:30 am, casi siempre. Bueno, a veces a las 8, que me quedo sobando.
  • Desayuno fuerte, un café con leche y tostadas con jamón. Que si no, no rindo.
  • Luego me pongo a currar hasta la hora de comer. Pausa para ver TikTok un rato, ¡obvio!
  • Por la tarde, gimnasio o a dar una vuelta con el perro. Depende del día, si estoy muy perro, pues tele y palante.
  • Cenar prontito y a la cama sobre las 11. Intento leer un poco antes, pero casi siempre me duermo.

Es que si no tienes una rutina, por lo menos básica, al final vas como pollo sin cabeza, ¿no crees? Te ayuda a organizarte y a no estresarte tanto. Y aunque estés de vacaciones, hay que mantenerla un poco. ¡Que luego cuesta horrores volver! Yo por ejemplo, este verano en la playa, intenté levantarme pronto para dar un paseo antes de que apretara el sol.

¿Qué debe tener un entrenamiento completo?

¡Uf! Recuerdo el 23 de julio de 2024, el calor era brutal en Valencia, pegajoso. Intenté mi primer entrenamiento "completo". Sudaba como un pollo, ¡qué agobio! Me sentía un desastre, torpe, como un oso bailando flamenco.

Ejercicios aeróbicos: Empecé con una carrera suave, unos 20 minutos. Las piernas me pesaban, los pulmones ardían. Pero ¡aguanté! El sol picaba, ¡qué horror! Necesitaba agua, urgente.

Después, fortalecimiento muscular: pesas. Tres series de diez repeticiones de press de banca, bíceps... Mis brazos temblaban como hojas, ¡ay! El dolor era real, casi vomito, pero seguí. Era la tercera vez que lo intentaba, y sentía que mejoraba.

El equilibrio es algo que siempre se me resiste. Un par de ejercicios con una pierna, casi me caigo varias veces. ¡Qué ridículo! Me sentía súper torpe. Necesitaba más práctica. ¡Maldición!

Fortalecimiento de la zona media: abdominales, planchas... ¡ufff! Sentí la quemadura en el abdomen. Doce repeticiones. Bastante bien. Eso sí, se me caía el mundo.

Por último, flexibilidad y estiramiento. Estiré como pude. Noté ciertos tirones, pero nada grave. Necesitaba ayuda, un profe o algo.

Fue agotador. Necesitaba una ducha fría. Pero había logrado una rutina bastante completa. ¡Sí! ¡Lo conseguí!

Un entrenamiento completo debe incluir:

  • Aeróbicos
  • Fortalecimiento muscular
  • Ejercicios de zona media
  • Entrenamiento de equilibrio
  • Flexibilidad y estiramiento

Necesitaba descansar, pero el orgullo era mayor que el cansancio. De todas formas, me apunté a clases con un entrenador personal; necesitaba guía. ¡Que siga la buena vida!