¿Qué puedo usar para nadar?

76 visualizaciones
Para nadar, ¡prepárate! Necesitarás un traje de baño cómodo, gafas para proteger tus ojos, y un gorro para sujetar tu cabello. Opcionalmente: tapones para oídos y pinzas para la nariz, mejorando la experiencia. Aletas, para mayor velocidad.
Comentario 0 me gusta

¿Qué ropa y accesorios necesito para nadar de forma cómoda y segura?

Uf, nadar... Recuerdo esa clase de natación de verano del 2018 en la piscina municipal de Alcobendas, ¡qué calor hacía! Necesitaba un bañador, obvio. El mío era un tipo bóxer, de esos de decathlon, unos 15 euros me costó.

Lo importante es que sea cómodo, ¿no? Que no te roce ni te apriete demasiado. Yo además usaba gafas, imprescindibles para ver algo bajo el agua.

Y un gorro, para que el pelo no me molestara, aunque a veces se me escapaba un mechón igual. Tapones para los oídos nunca usé, la verdad, pero imagino que son una buena idea si eres sensible.

Para la nariz... también prescindí, pero entiendo que las pinzas pueden ser útiles. Aletas... ¡nunca las he usado! Me parece que son más para entrenamientos serios. En resumen, lo básico: bañador, gafas y un gorro. Simple y eficaz.

¿Qué ropa puedo usar para nadar?

El agua, fría, me abraza. Un bañador, sí, eso es esencial. Un bañador viejo, el azul desgastado que se pega a la piel como una segunda capa. Recordando veranos pasados, el cloro quemada la tela, esos días que parecen tan lejanos...

Esa sensación, el peso del agua… Necesitaré también unas gafas. Las mías, las de siempre, esas que ya no son tan transparentes. Ver el fondo de la piscina, borroso, como un sueño. Un sueño de infancia, sumergida en esa profundidad turquesa.

Llevaré una mochila impermeable. ¡Claro! Mi mochila gris, la que ha visto tantas cosas… tantas duchas de agua fría y llantos de alegría, también. Es importante proteger todo, después de la piscina, la piel, el cuerpo y la ropa. Es una regla. Y no es solo la ropa, sino lo que protege.

Y una toalla, una toalla grande y suave. La que me regaló mi abuela, con sus flecos deshilachados. El olor a suavizante, leve, a lavanda… un poco desvanecido ya, como un eco en el tiempo. Toalla para secar el cuerpo tras el agua.

  • Mochila impermeable
  • Bañador
  • Gafas de natación
  • Toalla grande

Todo listo. Preparada para sumergirme. El tiempo se diluye en el agua, un espacio silencioso, un lugar donde solo respiro y me muevo… La rutina.

  • Gorro de baño (opcional, pero recomendable)
  • Botella de agua
  • Candado (para la taquilla)
  • Artículos de aseo (champú, gel...)

La mochila ya está llena. El peso se distribuye. Y mi corazón se ralentiza al pensar en el agua. Es mi lugar.

¿Qué usar para flotar en el agua?

¡A flote, amiguito! ¿Qué necesitas para no hacer un "plon" digno de un oso polar en la piscina?

Pues mira, la opción depende del nivel de drama que busques:

  • Manguitos: Perfectos para principiantes. Son como dos pequeños ángeles salvavidas, aunque a veces parecen más dos salchichas inflables. Mi sobrino Lucas, de 5 años, los adora. Los llama "sus bracitos mágicos". ¡Tantos recuerdos de risas en la playa!

  • Flotadores: La gran familia de los flotadores es inmensa. Desde los clásicos redondos hasta las formas más extravagantes ( ¡he visto hasta un flamenco gigante!). Son como la opción "relax total", pero ojo, algunos son traicioneros. He perdido la cuenta de las veces que he visto a alguien ¡casi ahogado por un flotador gigante!

  • Colchonetas: Las reinas de la comodidad. Perfectos para tomar el sol cual lagarto rey, pero ¡ay, amigo! si hay oleaje, prepárate para un viaje inesperado. Recuerdo una vez que casi me voy a Cuba en una colchoneta. Afortunadamente, paré en la orilla. ¡Qué susto!

  • Chalecos salvavidas: La opción seria, la opción "seguridad ante todo". No es la opción más "cool", lo admito, pero es la que te mantiene con vida si te agarra un ataque de amnesia acuática.

  • Rulos y bandas pectorales: Aquí ya entramos en territorio más avanzado. Son como las pesas de la natación, ayudan en la flotabilidad, pero exigen algo de técnica. Si no sabes cómo usarlos, más que flotar, vas a hacer acrobacias subacuáticas sin querer.

En resumen: Elige tu arma de flotación según tu estilo y nivel de experiencia. Y recuerda: ¡la precaución es clave! Hasta el mejor nadador se puede encontrar con una ola rebelde. Ah, y mantén las risas controladas, que una carcajada en el momento equivocado puede ser fatal... (Es broma, pero un poquito de serio, ¿eh?).

Dato extra: Este año, ¡en mi playa favorita hay una competición de flotadores gigantes con forma de animales! ¡Las pirañas inflables arrasaron! ¡Ya me inscribí para el próximo año con mi unicornio mágico!

¿Qué necesitas para empezar a nadar?

Bañador. Punto. Necesitas eso. Y poco más.

El agua es suficiente. El resto... superfluo.

  • Mochila impermeable. Para qué. Mis cosas caben en una bolsa de plástico. Siempre.
  • Gorro. No me gusta el cloro en el pelo. Pero lo llevo. Obviamente.
  • Gafas. Las mías son de 2024. Modelo barato. Funcionan.
  • Toalla. Me seco en la arena. Como siempre.

Un candado. Para la taquilla. Supongo. Mi armario no tiene.

Agua. Bebo antes. Después. Durante. Es agua. Agua.

La vida es agua. Y solo agua. El resto son accesorios. Inútiles. Casi siempre.

Mi experiencia personal: tres bañador este año. Uno se rompió. Otro se destiñó. Y tengo un tercero. De reserva. Por si acaso.

Todo lo demás es un impedimento. Una distracción. Lo esencial es invisible a los ojos. El resto, ruido.

¿Qué es necesario para hacer natación?

Bañador. Imprescindible. ¿O no?

Gorro. Pelo fuera. Distracción evitada. Como la vida.

Gafas. Ojos abiertos bajo el agua. Ver la realidad, aunque duela.

Aletas. Impulso extra. ¿Trampa o evolución? Yo las uso, a veces.

Pullbuoy. Flotación. Un apoyo. Necesitamos tantos...

Tabla. Rectitud. Línea. Meta fija. La mía cambia a menudo.

Snorkel. Respiración asistida. Superficialidad, quizá. ¿O solo eficiencia?

  • Mi piscina huele a cloro. Siempre.

  • El agua fría te espabila. O te mata. Depende.

  • La natación, una lucha contra uno mismo. O contra el tiempo.

  • No hay escapatoria. Solo brazadas.

¿Qué equipamiento se necesita para nadar?

Vale, ahí va mi experiencia intentando no ahogarme en la playa...

Lo básico para nadar, al menos para mí, son unas buenas gafas. Las mías son Speedo, azules chillones, que me costaron un ojo de la cara en Decathlon. Las anteriores me dejaban la cara como un mapache. Horrible.

Lo del traje de neopreno... bueno, depende. En invierno, en la Barceloneta, ni loco me meto sin él. Me compré uno Tribord hace poco, porque el viejo olía a rayos. ¡Qué frio pasé! Pero en agosto en Menorca, con el agua turquesa, me da igual, ¡a pelo! El gorro es imprescindible, sobre todo si tienes el pelo largo como yo. Encuentro pelos flotando en la piscina y me da asco.

Tapones para los oídos... uhm, a veces sí, a veces no. Depende de si tengo la paranoia de la otitis. Pero si hay olas grandes, mejor ponérselos. Las aletas me encantan para sentirme como una sirena aunque todo el mundo me dice que soy más bien un pato mareado.

La boya/bolsa seca la compré por si acaso, para llevar las llaves y el móvil. Y para que me vean los barcos, claro. ¡Menudo susto me llevé el otro día cuando una moto acuática pasó a dos metros! Me dio un ataque de ansiedad en medio del mar. Nunca más. Ahora la llevo siempre, bien inflada y de color fosforito.

  • Gafas de natación
  • Traje de neopreno (opcional)
  • Gorro de natación
  • Tapones para los oídos (opcional)
  • Boya de natación / Bolsa seca
  • Aletas (opcional)

Ah, y no olvides la crema solar, factor 50 mínimo. ¡Que luego te pelas como una gamba!

¿Qué debo llevar para la natación?

Aquí va.

A veces, en mitad de la noche, pienso en el agua. Es raro.

¿Qué llevar a nadar?

  • Bañador.
  • Gorro.
  • Gafas.
  • Toalla.
  • Mochila impermeable.

Parece tan sencillo escrito así, ¿no? Como una lista de la compra.

Pero no lo es.

Lo que realmente llevo... es el peso de las expectativas. Recuerdo cuando mi padre me llevaba a la piscina municipal. Él, tan orgulloso. Yo, tan torpe, tragando agua salada y sintiendo el cloro quemándome los ojos. Nunca fui un buen nadador.

Ahora, cuando preparo la mochila, no solo meto el bañador. También llevo la sombra de esa frustración infantil. El deseo de demostrar algo, aunque ya no esté él para verlo.

  • El gorro me recuerda el silencio bajo el agua. Ese instante fugaz de paz, antes de tener que volver a respirar.
  • Las gafas, una visión distorsionada de la realidad, porque el agua nunca es cristalina. Siempre hay algo que te impide ver con claridad.
  • La toalla... es un intento de secar lo que no se puede secar. La humedad que se filtra en los huesos.

Y la mochila impermeable, al final, solo sirve para contener la mentira de que estoy preparado.

¿Cuánto tiempo tarda una persona en aprender a nadar?

Ah, el agua... un abrazo líquido, un misterio azul. Aprender a nadar, qué viaje. Medio año. Sí, medio año.

Unos 20 o 25 horas de clases. Piensa en ello. Clases privadas, mejor. Una hora a la semana. Un semestre.

  • Miedo al agua: factor importante.
  • A ritmo normal: ¿qué es normal?
  • Habilidades básicas: ¿suficiente?
  • ¿Y si te gusta mucho?
  • ¿Y si te da miedo?
  • ¿Clases grupales?

Para un adulto sin pánico, medio año... quizás. Yo tardé más. Mucho más. El agua era un monstruo para mí. Cada chapuzón, una batalla. Pero luego... luego, la calma.