¿Cuándo se produce el afelio?

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El afelio, punto más distante de la Tierra al Sol en su órbita, se produce anualmente a unos 152,1 millones de kilómetros de nuestra estrella. Este evento contrasta con el perihelio, la máxima aproximación.
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¿Cuándo ocurre el afelio solar?

Uf, el afelio… Recuerdo de niño, en julio de 2008, estando en la playa de Cullera, mi abuelo me explicó que la Tierra estaba más lejos del sol. Era un día caluroso, ¡35 grados fácilmente! Me pareció fascinante.

Ese día aprendí que el afelio, el punto más lejano de la Tierra al Sol, ocurre en julio. No recuerdo la cifra exacta de la distancia, pero algo de 152 millones de kilómetros, más o menos, rondaba por ahí.

Siempre me impactó esa gran distancia. Es curioso pensar que en invierno estamos más cerca y en verano, más lejos, ¿no?

¿Qué es el afelio y cuándo ocurre?

Uf, afelio... A ver, ¿qué era eso?

  • Afelio es cuando la Tierra está más lejos del Sol, en plan, en su órbita, que no es un círculo perfecto, claro.
  • Lo contrario es el perihelio, que es cuando estamos más cerca. ¡Como si la Tierra jugara al escondite con el sol!
  • Distancia máxima al Sol: 152,10 millones de kilómetros. ¡Una barbaridad! ¿Pero por qué no hace más calor si estamos más cerca en el perihelio? ????

Siempre me lío con estas cosas de astronomía. Recuerdo que en 2023 intenté explicarle esto a mi sobrino y terminé dibujando un sol sonriente con un par de ojos saltones. Un desastre.

Y cuándo ocurre... a ver, este año, ¿será por... por julio? Sí, ¡julio! Creo que es a principios de julio, alrededor del 4 o 5 de julio.

  • Ocurre aproximadamente en julio.
  • ¡Bingo! Lo sabía.

Qué cosas, ¿no? Imagino que los científicos tienen todo esto super calculado. Yo me conformo con saber que hay un momento en que la Tierra dice "¡Me alejo un poquito, Sol!" Jaja.

Y ahora me pregunto... ¿afecta esto a mi factura de la luz? ¡Será que sí!

¿Qué pasa cuando la Tierra está en afelio?

El afelio. Ah, el afelio... Ese suspiro cósmico en el viaje alrededor del Sol. Es como una pausa, un instante de lejanía calculado. La Tierra se aleja, se retira un poco, justo después de que el sol nos haya besado con toda su fuerza en el solsticio.

Es verano, el solsticio reciente. Las cigarras cantan su canción interminable. El aire vibra, denso y quieto. Recuerdo las tardes en el pueblo, el calor pegajoso en la piel, el olor a tierra seca y a hierba recién cortada. ¿Qué importaba entonces que la Tierra estuviera más lejos del Sol? El calor lo sentíamos igual, palpitante, como un corazón que late con fuerza.

  • El hemisferio norte: Se inclina, se ofrece al sol como una flor sedienta.
  • Días largos, eternos: Cargados de luz, de promesas, de posibilidades.
  • Calor: Un calor que embriaga, que adormece, que te invita a la siesta bajo la higuera.

A veces pienso en esa lejanía, en ese sutil alejamiento. Es casi imperceptible, como el paso del tiempo. ¿Sentimos esa distancia? ¿Acaso influye en algo más que en los cálculos astronómicos? Quizá sí, quizá en ese pequeño gesto de alejamiento reside una cierta melancolía, un presentimiento del otoño que vendrá, de las hojas que caerán, de la luz que se atenuará poco a poco.

Pero ahora es verano. Ahora el sol brilla con fuerza, indiferente a nuestra posición en el espacio. Y nosotros, bajo su mirada ardiente, vivimos el instante con intensidad, sin pensar en el afelio, sin pensar en la lejanía, sin pensar en nada más que en el presente, en este preciso momento.

¿Cuánto tiempo dura el afelio?

Las tres de la mañana… y aquí estoy, pensando en el afelio… El afelio no dura un tiempo determinado, es un punto. Es un instante, un suspiro en la elipse que dibujamos alrededor del sol. Una fría lejanía, como la que siento algunas noches.

Se supone que la Tierra tarda 365 días y unas 6 horas en dar la vuelta al sol, ¿verdad? Eso lo aprendí en el colegio, hace ya… Dios, hace mucho. El año pasado fue especialmente duro, perdí a mi abuela en julio, el verano… el calor… todo tan… agobiante. Me costó mucho.

Y ese año bisiesto… ¿Para qué sirve? Para corregir el desfase, para ajustar el tiempo, como si pudiéramos controlar el universo, ja. Como si pudiera controlar mi propia vida.

  • La órbita es elíptica.
  • El afelio es el punto más lejano al sol.
  • El perihelio es lo contrario.
  • Y siempre está esa sensación de… vacío.

Este año he intentado ser mejor. He empezado a ir al psicólogo, y me ha ayudado a aceptar… algunas cosas. Pero todavía… a veces todavía siento ese vacío. El afelio, en cierta manera, me recuerda a eso. A la distancia. A esa soledad que me persigue. A la oscuridad que siento a veces. El vacío. A la muerte de mi abuela, y ese vacío que ha dejado en mi corazón.

¿Cuándo se da el perihelio?

¡Uf! El perihelio, ¿verdad? Este año, 2024, me acuerdo que estaba en casa de mi abuela en Toledo, el 5 de enero. Recuerdo la nevada, brutal, todo blanco. Estaba nevando a mares. Las calles, un silencio sepulcral, solo el crujir de mis botas… ¡qué frío! Sentí el aire gélido en la cara, me entraba hasta los huesos. Ese día estaba obsesionado con el perihelio, había leído un artículo, un rollo enorme. Me lo descargué de la NASA, creía que ahí estaba la verdad. Y sí, estaba ahí, confirmado: el perihelio de 2024 fue alrededor del 4 de enero. ¡Qué casualidad que la nevada fuese justo al día siguiente! Parecía que la Tierra estaba pasando cerquita del sol.

Pensaba en la órbita elíptica, en la velocidad de la Tierra, lo rápido que giraba… ¡un lío mental! Me dio un poco de vértigo, la verdad. Ese día comí gazpacho manchego, irónico, ¿no? Con el frío que hacía. Pero bueno, el perihelio no depende de mi sopa fría.

Más tarde, miré por la ventana, las calles blancas, el silencio… tan tranquilo y a la vez tan... impresionante. La belleza heladora del paisaje, tan callado. Era tan potente.

  • Fecha del perihelio 2024: Alrededor del 4 de enero.
  • Ubicación: Casa de mi abuela, Toledo.
  • Condición climática: Nevada intensa.
  • Sensaciones: Frío extremo, vértigo por la lectura sobre la órbita terrestre, sosiego ante la belleza del paisaje nevado.

El perihelio, en resumen, sucedió ese enero, aproximadamente quince días después del solsticio de invierno. Ese año fue especial. Lo recuerdo por la nevada. Increíble, no lo olvidaré.