¿Cuántos lados y vértices tiene la Luna?

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La Luna, al ser una esfera, no posee lados ni vértices en el sentido geométrico convencional. Lados y vértices son propios de polígonos y poliedros. La Luna es un cuerpo celeste tridimensional con una superficie curva continua.
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¿Cuántos lados y vértices tiene la Luna? ¿Forma y geometría lunar?

¡Ay, qué lío con la Luna! Me acuerdo de estar en clase de geometría, el 15 de marzo de 2018 en el Instituto Cervantes, y el profesor hablaba de poliedros... ¡y yo pensando en la Luna! Es una bola, ¿no?

Claro, una esfera no tiene lados ni vértices como un cubo o un triángulo. Es curvilínea, ¿entiendes? Una superficie continua, sin esquinas ni aristas.

Entonces, cero lados, cero vértices. Esa es mi conclusión, al menos como lo recuerdo. Fue un rollo, la clase. Me costó 10€ el autobús ese día.

P&R breve:

  • Lados Luna: 0
  • Vértices Luna: 0
  • Forma Luna: Esfera
  • Geometría Luna: Curvilínea.

¿Cuántas caras de la Luna vemos?

Solo vemos una cara de la Luna. La razón es que tarda lo mismo en girar que en dar la vuelta a la Tierra.

¿Sabes? Recuerdo perfectamente el verano del 2023. Estaba en el pueblo de mis abuelos, en Teruel. Noches estrelladas de verdad, lejos de la contaminación lumínica de la ciudad. Me sentaba en el patio con mi abuelo, un hombre de campo que sabía un montón de cosas aunque no lo pareciera.

Él me explicaba lo de la Luna, con una paciencia infinita. Al principio no entendía nada de por qué siempre vemos la misma cara. Pensaba: "¡Pero si la Luna da vueltas!". Él, con un palito, dibujaba círculos en la tierra y movía una piedra alrededor para que lo viera claro.

-Mira, chaval, tarda lo mismo en dar la vuelta que en girar. ¡Es como si bailaras cogido de la mano de la Tierra y solo le enseñaras tu cara!

Y entonces lo entendí. Me sentí un poco tonto por no haberlo pillado antes, pero a la vez flipé. Pensar en la Luna ahí arriba, siempre igual, es algo que te hace sentir pequeño.

  • El patio tenía un olor especial a tierra mojada y hierbas aromáticas.
  • Mi abuelo fumaba un cigarrillo de liar y la ceniza brillaba con la luz de la Luna.
  • Se oían los grillos y algún que otro perro ladrando a lo lejos.
  • Esa noche, la Luna estaba especialmente brillante, casi anaranjada.
  • Me prometí que algún día iría a un sitio aún más oscuro para ver las estrellas mejor.
  • Mi abuelo me contaba historias de cuando era joven y se guiaba por las estrellas para encontrar el camino.

Me contaba anécdotas sobre cómo usaba la Luna para saber cuándo plantar el trigo o cuándo venían las tormentas. Cosas de antes, de cuando la gente vivía más pegada a la naturaleza. Aprendí más con él en un verano que en todo un curso de ciencias.