¿Cómo crear una planificación de menú?

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Planificar un menú semanal implica:

  1. Anota los días y genera ideas de comidas.
  2. Busca y guarda recetas.
  3. Crea una colección personal de recetas.
  4. Define el calendario del menú.
  5. Elabora la lista de compras basada en las recetas.
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¿Cómo crear una planificación de menú? Uf, ¡qué pereza da solo pensarlo! Pero, ¿a quién le gusta eso de abrir la nevera a las 8 de la noche y encontrarte mirando al vacío existencial de un bote de pepinillos y un limón solitario? A mí, desde luego, no. Así que, aunque cueste un poquito al principio, planificar el menú semanal es un salvavidas. Les cuento cómo lo hago yo, sin complicaciones, ¿va?

Empiezo apuntando los días de la semana en una hojita. Domingo, lunes… ya saben. Y al lado, pues las ideas que se me van ocurriendo. A veces son super elaboradas, tipo “Lasaña de verduras con bechamel casera” (que luego igual termino haciendo una tortilla francesa, seamos sinceros). Otras, simplemente pongo “pollo” o “pasta”. Lo importante es ir llenando los huecos.

Luego, a buscar recetas. ¡Internet es un tesoro! Aunque mi abuela, bendita sea, tiene un cuaderno con recetas escritas a mano que son oro puro. Su bizcocho de yogur… ¿se lo imaginan? Imposible de superar. Guardo las recetas que me gustan en una carpeta, o les hago una foto con el móvil. Un pequeño caos organizado, digamos.

Con el tiempo, he ido creando mi propia colección de recetas. Las que funcionan, las que gustan en casa, las que puedo hacer incluso después de un día infernal en el trabajo. Porque, ¿quién tiene tiempo y energía para Masterchef todos los días? No yo, desde luego.

Una vez tengo las recetas, toca distribuirlas en la semana. Intento que haya variedad, que no comamos pasta tres días seguidos. Y también pienso en las sobras. Si hago un pollo asado el domingo, pues el lunes puedo usar lo que sobra para unas croquetas o una ensalada. ¡Menos trabajo y menos desperdicio! ¿No es genial?

Y por último, pero no menos importante: la lista de la compra. Con las recetas delante, voy apuntando todo lo que necesito. A veces se me olvida algo, lo reconozco. Pero bueno, siempre se puede improvisar, ¿no? Recuerdo una vez que se me olvidó comprar tomates para la salsa boloñesa. Tuve que usar un bote de tomate triturado que tenía por ahí… ¡y quedó buenísima! A veces los accidentes culinarios tienen su encanto.

En fin, que planificar el menú semanal no tiene por qué ser un drama. Es cuestión de organizarse un poquito y encontrar un sistema que te funcione. Yo, por ejemplo, he probado aplicaciones móviles y páginas web, pero al final vuelvo a mi hojita y mi boli. Es lo que me funciona a mí. ¿Y a ustedes? ¿Cómo se organizan?