¿Qué hacer si me he pasado con la sal?

127 visualizaciones
¿Comida demasiado salada? ¡No te preocupes! Un toque de azúcar, miel o sirope puede equilibrar el sabor. Yogur, crema agria o mantequilla suavizan la salsa. ¡Prueba y ajusta hasta lograr el punto perfecto!
Comentario 0 me gusta

¿Demasiada sal en la comida? ¿Qué hago?

Ay, la sal… ¡me pasó el 24 de octubre en la cena de mi cumpleaños! Un desastre. Preparé un estofado de cordero, receta de mi abuela, y… ¡puse demasiada sal! Casi lloro.

Lo primero que hice fue probar a añadir un poco de azúcar. Una cucharadita, creo. Ayudó un poco, pero no lo suficiente, ¡qué rabia!

Entonces recordé un truco de mi tía: un chorrito de leche. Eso sí que funcionó mejor. Suavizó bastante el sabor salado.

No me quedó perfecto, pero se salvó la cena. Aprendí la lección. Ahora siempre controlo la sal con mucho más cuidado.

Q: ¿Demasiada sal en la comida? ¿Qué hacer?

R: Agregar azúcar, miel, jarabe de arce, leche o yogur. Probar y ajustar gradualmente.

¿Cómo salvar una comida salada?

¡Ay, madre mía, qué salinaza! Parecía que comía un bocadillo de sal de mar, ¡casi me deshidrato!

Solución 1: ¡Aguas! Echa líquido, ¡como si no hubiera un mañana! Agua, caldo (el de pollo es un clásico, ¡aunque sea un poco de mi propio caldo de pollo casero!), leche... ¡lo que sea menos agua de mar! Si es una sopa, ¡agua a tope! Si es un guiso, con cuidado, ¡que no se convierta en una piscina! Mi abuela, que en paz descanse, usaba agua de coco, ¡una maravilla!

Solución 2: ¡Contraataque de sabor! La sal es una diva, pero no puede con un buen ejército de contrincantes. ¡A por ella! Un chorrito de limón (¡el de mi limonero, que está que se sale!), un toque de vinagre (el de Módena, por supuesto, que no nos vamos a conformar con vinagre normal), o un poquito de azúcar (¡ah, el azúcar moreno, mi debilidad!). Las papas cocidas también ayudan, ¡son como esponjas de sal! Como dice mi tía Emilia: ¡que absorban la tragedia salada!

Solución 3: Si todo falla... ¡A comer con pan! El pan absorbe parte de la sal y ¡a seguir adelante! Si la comida era un desastre, al menos el pan estará rico. Aunque igual termino bebiendo un litro de agua después.

  • Más líquido: agua, caldo, leche, ¡incluso agua de coco, según mi abuela!
  • Contraataque de sabor: limón, vinagre (el de Módena, por favor), azúcar (el moreno, porfa). Papas cocidas.
  • El plan B: pan, ¡mucho pan!

¡Y ojo! Si te pasa con frecuencia, invierte en un buen salero de esos que parecen sacados de una película medieval. ¡Y a usar con mucho cuidado! El otro día mi primo Pepe casi se desmaya, ¡le cayó una montaña de sal a su paella!

¿Cómo sacar el exceso de sal de la comida?

¡Ay, la sal, esa traicionera! ¿Te pasaste de lanza echándole sal al guiso? No te preocupes, a todos nos ha pasado, ¡hasta a mi abuela, y eso que ella cocina como los dioses! Pero tranqui, aquí te va el "plan rescate" para tu comida salada, ¡más rápido que Flash preparando un sándwich!

¿Solución express? ¡Más líquido al rescate!

  • Agua: Como si estuvieras bautizando la olla, ¡sin miedo!
  • Caldo: Si quieres darle un toquecito "gourmet", ¡échale caldo!
  • Leche: ¡Ojo! Solo si pega con la receta, ¡no queremos un desastre!

¡El "contraataque" con otros sabores!

  • Limón o vinagre: ¡Ácido al ataque! Como si fueras un chef vengador.
  • Azúcar: Un poquito de dulce para equilibrar la cosa, ¡como en las mejores telenovelas!
  • Papas cocidas: ¡El truco de la abuela! Absorben la sal como esponjas, ¡más efectivas que mi tío en una barra libre!

Bonus track: ¡El "yo lo arreglo todo"!

  • Doble la receta: ¡Más comida, menos sal por porción! Como si fueras un mago haciendo aparecer comida de la nada.

¡Ojo! Si la cosa está muy, muy mal, igual toca rendirse y pedir una pizza. ¡Pero no te desanimes, hasta los mejores chefs tienen días malos! ¡La próxima vez, ten a mano una cuchara medidora y recuerda que menos es más, como en los bikinis! Yo por si acaso siempre tengo un bote de miel cerca, por si tengo que "contraatacar" con el dulce.