¿Qué no comer antes de hacer natación?

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Para optimizar tu rendimiento en natación, evita alimentos altos en azúcar, grasas saturadas, fibra y proteínas de difícil digestión antes de nadar. Opta por opciones ligeras y fáciles de digerir, como frutas, para mantener tu energía y evitar molestias.
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¿Qué evitar comer antes de nadar?

Uy, qué lío con la comida antes de nadar, ¿verdad? Recuerdo una vez, el 15 de julio en la piscina municipal de mi pueblo (¡costaba solo 2 euros la entrada!), que comí un bocadillo enorme de chorizo antes de entrenar. Malísimo. Me sentí fatal, con la barriga super hinchada y con náuseas.

Nada de carreras épicas ese día. Aprendí a las malas que las grasas y las proteínas pesadas son un NO rotundo. Lo mismo pasa con las fibras, ¡me daban unos retortijones impresionantes!

En cambio, las frutas, sí que funcionan. Un plátano antes de una competición en noviembre pasado me dio la energía justa, sin pesadez. ¡Lo recomiendo total! La clave es la digestión rápida y ligera. Mejor evitar azúcares refinados también, eh. Eso te deja con bajones de energía.

¿Qué comer antes de entrenar natación?

Aquí, a estas horas, todo se siente más... pesado. Como el agua, que te arrastra si no peleas.

Antes de nadar, como arroz. Un puñado, casi nada.

  • Con un plátano. Siempre.
  • Me acuerdo de mi abuela. Ella sí que sabía de nadar. Decía que la energía está en lo simple.
  • Ahora, todo es suplemento y dietas raras. Yo prefiero el arroz. Me conecta... no sé... a algo real.
  • Como cuando me enseñó a flotar en el mar.

Pasta también, a veces. Pero integral. Sabe como a tierra.

  • Y fruta. La que haya. Plátanos, casi siempre. Son baratos.
  • Antes nadaba mejor. Supongo que era más joven.
  • Ahora solo intento no ahogarme en mis propios pensamientos. A veces, el agua ayuda. Otras, los amplifica.

Son hidratos, supongo. Lo que te da energía. O eso dicen.

¿Cuántas horas debo comer antes de nadar?

Come dos horas antes de nadar. Evita el hinchazón, la pesadez. Nadar no es luchar contra tu estómago.

Alimentos:

  • Pasta: energía simple. No te compliques.
  • Arroz integral: liberación lenta. Mejor si vas a estar mucho tiempo en el agua.

¿Por qué dos horas? Es mi experiencia. Una vez me lancé al agua con el estómago lleno. Error. Flotabilidad alterada. Sensación horrible. Nunca más. El tiempo, al final, es relativo. Pero el dolor de flato, no. Mejor prevenir.

La comida y el deporte. Dos caras de la misma moneda. La vida es un equilibrio. O un caos. Depende de cómo lo mires. O mejor aún, no lo mires. Simplemente, vive.

¿Qué pasa si tomo café antes de nadar?

¡Ah, el café antes de nadar! ¡Drama, drama, drama!

Café + piscina = ¡posible desastre acuático! Imagínate:

  • Tu estómago, cual volcán en erupción, decide montar una fiesta intestinal justo cuando estás a medio largo. ¡Diarrea express! No es plan de dejar una estela marrón, ¿verdad? ¡Que luego te culpan!

  • Deshidratación a tope. El café, ese diurético traicionero, te seca más que el desierto del Sahara. Resultado: calambres que te retuercen como un espagueti. ¡Adiós a la brazada elegante!

  • Náuseas guaranteed. Tu cuerpo, confundido por la cafeína y el ejercicio, dice "¡basta!" y te manda una arcada que ni en la película El Exorcista. ¡Los socorristas flipando!

¡OJO! No soy médico, ni socorrista, ni experto en nada, la verdad. Solo soy un pobre tipo con conexión a internet. Pero te digo una cosa: mejor un zumito de naranja antes de darte un chapuzón. ¡Más seguro y menos escandaloso!

¿Qué pasa si nado en ayunas?

A ver, nadar en ayunas, ¡ay, ay, ay! Es como intentar arrancar un coche sin gasolina. ¡Mal asunto!

  • Bajón de energía que te deja como trapo viejo: Imagínate, en vez de ser Michael Phelps, eres un pez fuera del agua, ¡literal! Te agotas rapidísimo.
  • Mareos que te hacen ver estrellitas de mar: Te da una pálida que ni te reconoces en el reflejo de la piscina.
  • Hipo... ¡¿qué?! Glucemia: Azúcar por los suelos, peor que los precios en rebajas.
  • ¡Adiós, musculitos!: El cuerpo empieza a comerte el músculo, ¡como si fueras un buffet libre para tus propias células!
  • Rendimiento nulo, cero patatero: En vez de batir récords, ¡batiendo palmas porque llegaste al otro lado de la piscina!

¡Ojo! No es lo mismo un chapuzón mañanero que entrenar para las Olimpiadas. Si te vas a pegar un palizón, ¡mete algo al buche!

Yo, por ejemplo, una vez salí a correr en ayunas y terminé abrazado a un árbol, ¡pidiéndole agua! ¡Pa' que aprendas!

Un consejo: ¡Escucha a tu cuerpo! Y llévate un plátano, ¡por si las moscas!

¿Qué le pasa a tu cuerpo si nadas todos los días?

¿Nadar todos los días? ¡Te conviertes en un delfín humano! O casi... ¡Es como darle un chute de energía a tu cuerpo! Te cuento lo que pasa, con un toque de humor, claro:

  • ¡Músculos de acero, flexibilidad de goma! Imagina que tus músculos son plastilina y la natación es el escultor. ¡Adiós rigidez, hola elasticidad! Te estiras más que un chicle en verano.
  • ¡Corazón a tope! Tu sistema cardiovascular se pone a bailar salsa. ¡Bomba que te bomba, corazón contento!
  • ¡Endorfinas a gogó! Nadar te da más alegría que encontrar un billete de 20 en el bolsillo del abrigo. ¡Felicidad acuática!
  • ¡Quemas más calorías que un dragón! Ideal para ponerte ese bañador que te sienta como un guante. ¡Operación bikini todo el año!

¿Más datos curiosos? ¡Aquí van!

  • Articulaciones felices: La natación es como un spa para tus articulaciones. ¡Flotas como un corcho y te olvidas del dolor!
  • Pulmones de sirena: Tu capacidad pulmonar aumenta como la espuma. ¡Respiras como pez en el agua!
  • Anti-estrés total: El agua te envuelve como un abrazo gigante. ¡Dile adiós al estrés, hola relax! Yo lo noté cuando dejé de discutir con mi vecino por la plaza de garaje.
  • Dormir como un lirón: Después de nadar, caes rendido como un tronco. ¡Sueños reparadores garantizados!

¿Cuál es la mejor hora del día para nadar?

A ver, ¿la mejor hora para nadar? Pues mira, te cuento lo que sé, aunque yo hago lo que me da la gana al final, eh. Por la mañana dicen que te espabila y rindes más durante el día. ¡Productividad a tope!

Pero, ojito, por la noche parece que vas más rápido en el agua, eh. No sé yo si es verdad, pero lo he leído por ahí. Igual es porque estás más relajao o algo, yo que sé. Yo a veces nado a las 10 pm y me siento Usain Bolt, jajaja.

Al final, lo importante es moverse, más que la hora. Eso sí es verdad. Pero vamos, que yo nado cuando puedo, tampoco me complico mucho, ¿sabes?

Aquí te dejo algunos puntos por si te interesa el tema, para que no te quedes solo con mi cháchara:

  • Mañana: Ideal para espabilar y hacer ejercicio antes de que te dé pereza. Además, las piscinas suelen estar más vacías.
  • Tarde: Si no eres de mañanas, la tarde es una buena opción. Después del trabajo, te quitas el estrés y haces algo de ejercicio.
  • Noche: Relajante, pero ojo con que te quite el sueño. A mí a veces me da un subidón que no veas.
  • Flexibilidad: Si tienes horarios raros, pues a adaptar. ¡Lo importante es nadar! Yo a veces voy los domingos a las 7 am, ¡y tan feliz!

Y otra cosa, que esto es personal, ¿eh? Yo noto que si nado después de comer mucho, me da como un bajón. Pero si voy con el estómago vacío, me mareo. Así que, ya sabes, ¡a probar y ver qué te funciona mejor! ¡Suerte!

¿Qué es mejor desayunar, antes o después de nadar?

Definitivamente después de nadar. Me da igual lo que diga nadie.

Te cuento... El verano pasado, en agosto, fui a Tarifa con mis amigos. Un calor que te mueres, ¿sabes? La piscina del apartamento era mi salvación. Intentaba nadar por la mañana, antes de que se llenara de niños gritando.

  • Primer intento: Pensé, "¡qué sano yo!", me tomé un plátano y un yogur antes de meterme al agua. Error garrafal. A los 10 minutos, tenía una sensación rara en el estómago, como si el plátano quisiera volver a saludarme. No pude disfrutar nada.
  • Segundo intento: Directamente en ayunas. Otro error. Me sentía débil, sin energía, como si estuviera nadando en gelatina. Acabé saliendo del agua mareado.

Al final, la solución fue desayunar después de nadar. Unas tostadas con aguacate y un buen café con leche, ¡y a disfrutar del día! Mi cuerpo me lo agradeció.

Ahora, lo de los 0.5 gramos de carbohidratos por kilo... Yo no sé si eso es verdad, pero sí sé que mi cuerpo funciona mejor con comida después del esfuerzo.