¿Qué pasa con la sal común cuando se disuelve en agua?

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La sal de mesa, al disolverse en agua, forma una solución homogénea. Los átomos de sodio y cloro, antes unidos en un cristal, se separan y se dispersan uniformemente por las moléculas de agua.
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¿Qué le sucede a la sal cuando se disuelve en el agua?

Recuerdo bien la primera vez que experimenté esto, creo que fue un día de verano, tal vez en julio, en la cocina de mi abuela. Tenía unos ocho años, creo.

Estaba ayudándole con la comida, y teníamos que preparar una ensalada. Ella cogió un puñado de sal y lo echó en un bol con agua para lavarla, algo que yo nunca había visto.

Me quedé mirando cómo la sal desaparecía. No se hundía, ni flotaba, simplemente... se deshizo. Las partículas de sal que parecían sólidas se volvieron invisibles.

Luego me explicó que el agua rompía esas pequeñas piezas de sal, las separaba. Como si cada trocito de sal se desintegrara en partes aún más diminutas, tan pequeñas que no podíamos verlas.

Esos átomos, sodio y cloro, que antes iban juntos como pegados en un bloque, el agua los envolvía individualmente. Era como si cada molécula de agua cogiera un trocito de sal y lo alejara de los demás.

Al final, todo quedaba mezclado de forma tan uniforme que no podías distinguir dónde estaba la sal y dónde el agua. Se volvía una sola cosa, una solución.

Eso me dejó pensando un montón. Ver cómo algo sólido podía desaparecer así, volverse parte de algo líquido sin dejar rastro.

La sal, esa cosa blanquita y granular, se convertía en parte del agua. Como si la hubiera engullido sin dejar ni migas, todo disuelto.

¿Qué le sucede a la sal cuando se disuelve en agua?

Al disolverse en agua, la sal (cloruro de sodio) se disocia en sus iones constituyentes, sodio (Na+) y cloruro (Cl-). Estos iones se dispersan uniformemente entre las moléculas de agua, formando una disolución homogénea.

Me acuerdo el verano pasado, en julio. Estaba en la playa de Langre, en Cantabria. El sol ya bajaba y el agua del Cantábrico estaba helada, pero helada de verdad. Me metí igual, claro.

Al salir, con la piel tirante y el pelo como un estropajo, me lamí los labios. Sal. Pura sal. Y luego vi un pequeño corte que me había hecho con una roca. Escocía un montón. Esa es la sal, pensaba yo, metiéndose ahí, invisible pero potentísima.

Es que es increíble. El mar es transparente en la orilla, no ves la sal, pero vaya si está. No desaparece, joder, está ahí, en cada gota. Es algo que me voló la cabeza de pequeño en clase de química, y ahí en la playa lo sentí de nuevo.

Esa misma noche llegué al apartamento de Somo, muerto de hambre, y me puse a cocer pasta. Eché un puñado de sal gorda en la olla con agua hirviendo. Y otra vez la misma magia. ¡Puf! desaparece. Pero no.

Ahí estaba yo, removiendo los macarrones con una cuchara de palo, pensando que esa sal seguía ahí, haciendo su trabajo, dándole sabor a todo. Solo que se había roto en pedacitos tan pequeños, invisibles, que ya no la veía. Iones, me repetía. Se llaman iones.

  • La disociación iónica es el proceso clave. Las moléculas de agua, que son polares, rodean los cristales de sal. El lado positivo del agua atrae al ion cloruro (negativo) y el lado negativo del agua atrae al ion sodio (positivo), rompiendo la estructura de la sal.

  • La sal es el soluto y el agua es el disolvente universal. Juntos forman una disolución. En este caso, una disolución salina o salmuera.

  • Una disolución se satura cuando ya no puede disolver más sal. A una temperatura determinada, el agua solo puede "sujetar" una cantidad máxima de iones de sal. Si añades más, la sal simplemente se irá al fondo del recipiente sin disolverse.

  • El agua salada tiene propiedades físicas distintas al agua dulce. La presencia de estos iones lo cambia todo.

    • Punto de ebullición: Aumenta. El agua salada necesita más calor para hervir. Por eso la pasta se cuece a una temperatura ligeramente mayor.
    • Punto de congelación: Disminuye. Es el motivo por el que se echa sal en las carreteras en invierno, para evitar que se forme hielo.
    • Conductividad eléctrica: Aumenta drásticamente. El agua pura es mala conductora, pero los iones libres de la sal permiten que la electricidad fluya con facilidad.