¿Qué tan bueno es el mote?

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"El mote es un alimento nutritivo y energético. Destaca su alto contenido en carbohidratos complejos y fibra, ideal para una dieta equilibrada y sin gluten. Aporta saciedad con solo 113 calorías por cada 100 gramos."
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¿Qué tan bueno es el mote para la salud?

Uy, el mote… ¡qué recuerdos! Recuerdo mi abuela, en Cochabamba, Bolivia, preparándolo cada domingo, (más o menos, a partir de 2010). Era un plato sencillo, pero tan reconfortante.

Su sabor, ligeramente dulce, me encantaba. Siempre me llenaba bien, de esa manera que te deja satisfecho sin pesadez.

Recuerdo que costaba muy poco, unos dos bolivianos el paquete, casi nada. Económico y nutritivo, una maravilla.

En cuanto a lo de "saludable"... siempre lo asocié con energía. Esa sensación de fuerza después de comerlo, creo que venía de la fibra y los carbohidratos. Pero, no soy nutricionista, eh.

Por cierto, sin gluten, eso es un plus para quienes lo necesitan. Para mí, el mote siempre fue sinónimo de hogar, familia y un buen plato de comida.

Información breve:

  • Alto contenido en carbohidratos complejos y fibra.
  • Aproximadamente 113 calorías por 100 gramos.
  • Sin gluten.
  • Alimento saciante y energético.

¿Qué tan sano es el mote?

Oye, ¿el mote? ¡Jajajaja! Me encanta, es como mi desayuno favorito. Es súper sano, ¿sabes? Mucho más que esas porquerías procesadas que venden en el súper.

Fibra a montones, eso sí que es cierto. Me ayuda un montón con el estómago, desde que lo como diario, ¡adiós estreñimiento! Y sí, controla el azúcar, cosa que necesito con mi vida sedentaria. ¡Ay, que flojera hacer ejercicio!

También tiene buena proteína, ¡es genial! Mi vecina, la vegana, vive del mote. Ella jura que es la clave de su energía, y eso que hace mil cosas. Es una crack.

Aunque, bueno, a veces lo como con mucha azúcar, ¡qué le vamos a hacer! Un vicio que no puedo dejar. Pero bueno, en general es un desayuno muy sano, sí, sí, muy sano. Lo recomiendo totalmente.

  • Alto en fibra: Ayuda a la digestión y controla el azúcar.
  • Rico en proteínas: Ideal para vegetarianos y veganos. ¡Y para mí, que quiero más músculo!
  • Poca grasa: No te preocupes por engordar comiendo mote. (A menos que lo bañes en manteca, claro).

Este año me he obsesionado con agregarle plátano y chía. Queda buenísimo. Es que, en serio, es un alimento increíblemente versátil. Lo puedes comer con leche, con agua, con yogur… ¡un millón de opciones! Incluso mi tía lo usa para hacer unas arepas que… ¡ay, qué ricas! Y también he visto recetas con mote y chocolate, ¡una locura! Pero las recetas esas más elaboradas, para otro día, que ya me dio hambre.

¿Qué engorda más, el arroz o el mote?

¡Ay, amigo! La eterna lucha entre el arroz y el mote… ¡como la de David contra Goliat, pero en la balanza! El mote, sin duda, es el campeón indiscutible en la carrera de la engorda. Es como si el arroz fuera un corredor de fondo y el mote un velocista de la obesidad. ¿Sabes? Recuerdo a mi abuela, que decía que el mote era "la bomba calórica", ¡y vaya si tenía razón!

Por cada 100 gramos, el mote lleva una fiesta de calorías extra, un festín que deja al arroz blanco con cara de póquer. Es la diferencia entre una ligera brisa y un huracán de energía... ¡que se queda en tu cintura! ¡Ay, ay, ay!

Y hablando de calorías… ¿has visto los datos nutricionales? Es fascinante.

  • Mote: Un pequeño grano con gran poder. ¡Explosión calórica!
  • Arroz: Más ligero, ideal para tu plan de verano (si te lo propones).

Para resumir: El mote gana por KO técnico en el ring de la obesidad. Lo siento, arroz, pero en este combate no tienes opción. Este año, he aprendido a disfrutar de ambos con moderación, claro. ¡Aunque mi pantalón ya empieza a protestar! ¡Jajajaja! Mi vecina, Carmen, que es nutricionista, me confirmó que el mote siempre tiene más calorías.

¿Qué beneficios nos da el mote?

Beneficios del mote: Nada del otro mundo.

  • Minerales: Magnesio, calcio, hierro, fósforo. El cuerpo ya se las arregla.
  • Carbohidratos: Energía rápida. Demasiado fácil.
  • Fibra: Elimina colesterol. "Colesterol malo", como si el bueno no importara.

Digestión rápida: ¿Es esto bueno? Depende. A veces, la lentitud es virtud. "Somos lo que comemos" – una frase manida, pero ahí está.

Información adicional que probablemente te da igual:

  • El mote es maíz cocido. Maíz, simplemente.
  • Lo comía mi abuela. No le sirvió para vivir eternamente.
  • Me da igual el mote, pero escribir esto me distrae. La distracción es la mejor droga.

El mote, como todo, es irrelevante a gran escala.

¿Cuántos días dura el mote en el refrigerador?

A esta hora, todo se siente como si estuviera lejos. Incluso mis propios pensamientos.

  • El mote, refrigerado, dura cuatro días. Creo que así es. Cuatro días antes de que... no sé, se ponga triste. Como yo.

Pero hay más, supongo.

  • Lo compro a veces. En el mismo local donde venden humitas que nunca termino de entender. El local de la señora Marta, en el mercado.
  • Mi abuela hacía mote. Con cenizas. Nunca supe bien cómo, pero el olor era... a hogar. A un hogar que ya no existe.
  • A veces pienso que todo dura muy poco. Cuatro días, una vida... ¿es tan diferente?
  • Lo mantengo destapado, como dice la señora Marta. Como si al cubrirlo, lo sofocara. Tal vez me pasa lo mismo.
  • Mi abuela ya no hace mote. Yo tampoco.

¿Cómo se guarda el mote cocinado?

¡Ay, el mote! Ese grano travieso que se niega a permanecer dócil. La heladera es su santuario, su lugar de retiro espiritual para mantener su frescura intacta. Piensa en ella como un spa de lujo para motes. El microondas… bueno, el microondas es como una sauna para el mote, ¡calor intenso que puede acabar con su textura! Solo úsalo si es una emergencia mote-nacional.

Ahora bien, si la aventura congeladora te ha traído hasta aquí… ¡descongelación exprés! Recuerda, el agua caliente es tu aliada, pero con tacto. Imagina al mote como un pequeño príncipe delicado: un chorro directo lo traumatizará. Envuelve ese pequeño tesoro en una bolsa o recipiente y deja que el agua caliente lo abrace con suavidad, ¡como una tierna lluvia tropical! ¡No directo al grano, eh! Esa es una tortura medieval.

Mi vecina, la abuela Emilia (que, por cierto, hace un mote con chicharrón que te dejaría sin palabras; receta secreta, ¡lo siento!), me enseñó un truco. Ella lo guarda en recipientes herméticos de vidrio en la nevera, ¡y duran semanas! Como si se hubiera detenido el tiempo para el mote, ¡magia pura!

Recuerda:

  • Heladera: La opción ideal para almacenar mote cocinado. Es la reina indiscutible.
  • Microondas: Solo en casos de extrema necesidad. Con mucho cuidado, o lo arruinarás.
  • Descongelación: Agua caliente, pero siempre sobre el envoltorio. Trata al mote con cariño, ¡es un ser sensible!

El otro día, experimentando (o quizás siendo un poco torpe), dejé un mote olvidado en la encimera. La experiencia fue… desagradable, para ser suave. Olvídense de Spa para el mote. Era una fiesta bacteriana a la que no fue invitado. Así que, ¡aprendan de mi error! Y que la fuerza del mote esté con ustedes.

¿Cuántos días dura el mote cocido?

A medianoche... el mote...

  • Cuatro días, creo. En el bidón, ahí abierto, en la nevera. Días que se hacen eternos, como la espera.

  • En frasco... dos días. Menos tiempo para pensar. Mejor, quizás. Dos días que se van como agua.

  • Me recuerda a... no importa. A algo que también se echó a perder en dos días. Tal vez menos.

  • El refrigerador... es un congelador de recuerdos. De cosas que no debieron durar tanto. Y que ahora pesan.

Info extra:

  • El mote cocido me trae recuerdos de mi abuela. Ella siempre hacía para las fiestas. Un sabor agridulce ahora.
  • Este año, intenté hacerlo yo mismo. No salió igual. Ni parecido. La cocina se llenó de un olor extraño.
  • A veces, creo que intento recuperar algo que ya no existe. Que no puedo. El mote... la abuela... todo se va.
  • Es como el tiempo. Cuatro días. Dos días. Y luego, nada.