¿Qué usos tiene la sal común?

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La sal común, o cloruro de sodio, tiene múltiples aplicaciones: ablandamiento de agua, previniendo incrustaciones; industria papelera y curtiembres; fabricación de jabones y detergentes. Su versatilidad la convierte en un componente esencial en diversos procesos industriales.
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¿Para qué sirve la sal común? Usos culinarios, limpieza y más

¡Ay, la sal! Recuerdo una vez, el 15 de marzo de 2022 en mi casa de Valencia, gasté un montón en sal gruesa para un experimento de conservación de tomates. Me costó unos 5 euros el kilo, una locura. La verdad es que me sorprendió lo bien que funcionó.

En la cocina, obvio, ¡es indispensable! Da sabor, pero también ayuda en la repostería, a potenciar el dulzor. Es increíble.

Además de la comida, en mi casa la usamos para limpiar, para desinfectar. Si se cae algo, un poco de sal ayuda a absorber líquidos y limpiar la mancha. Un truco de mi abuela.

También sabía que se usa en la industria, para hacer papel, cuero, jabones...¡menuda versatilidad! No me imaginaba tanto uso. Siempre aprendo algo nuevo.

Recuerdo que en una visita a una fábrica de jabones artesanales en Alicante (julio del año pasado), vi personalmente cómo la usaban.

Su uso en suavizar el agua... pues sí, lo leí en algún sitio, para evitar incrustaciones. Me parece fascinante lo útil que es. Un producto tan simple, con tanta utilidad.

¿Cuáles son los usos de la sal común?

¡Ay, la sal! ¿Usos? Millones, ¿no? Pero bueno, los básicos…

  • Conservar comida, ¡claro! Recuerdo el bacalao en salazón que hacía mi abuela… ¡qué rico! Y los pepinillos, esos encurtidos… ¡ah! Siempre me pregunté cómo hacían para que duraran tanto.

  • Sabor, ¡qué obvio! ¿Cómo cocinar sin ella? Imposible. Ayer mismo, ¡le eché un montón a mi tortilla de patatas! Quedó espectacular. Aunque luego me supo un poco salada, jajaja. Eso sí, la sal rosa del Himalaya es otra cosa… más cara, pero qué sabor…

¿Más usos? Pues… ¡espera! ¡Se me ocurre!

  • Descongelar carne. ¡Sí! Ayuda a descongelar más rápido la carne. Lo aprendí en un curso de cocina online este 2024. De hecho, para el pollo que preparé ayer, lo usé. ¡Funcionó!

  • Higiene. Para limpiar algunas cosas, ¿no? Aunque, eso lo leí una vez y… la verdad, no lo he probado. No me da mucha confianza. Prefiero mis productos específicos para limpieza.

¡Uf! Creo que ya está… ¿falta algo? No lo sé…

Tengo que ir a comprar sal… ¡se me acabó! Y también, ¡más pepinillos! Me encantan.

Información adicional: La sal común (cloruro sódico) tiene múltiples aplicaciones en diferentes industrias más allá de la culinaria: industria química, para la producción de plásticos, jabones; en la industria textil y curtidora; en la industria del frío (refrigeración). Además, juega un papel esencial en la industria farmacéutica y en aplicaciones médicas.

¿Qué tipo de sal sirve para desinflamar?

Sal de Epsom: antiinflamatorio implacable. Reduce la hinchazón. Punto.

Mi abuela la usaba. Ritual post-paliza en el campo. No hay más ciencia que esa.

  • Magnesio: clave. Relaja, calma.
  • Toxinas: las arrastra, dicen. ¿Será? Funciona.
  • Baños calientes: con sal, claro. No esperes milagros en seco.

Información adicional (o no):

  • No confundas con sal de mesa. El sabor no es el mismo. Ni el efecto.
  • Si te arde, te estás pasando. Menos sal, más agua.
  • Ojo si tienes problemas de riñón. Consulta. No soy tu médico.

¿Qué usos se le dan a la sal en casa?

La sal, ese mineral ubicuo, trasciende la mera sazón. En el hogar, se revela como un agente multifacético que va mucho más allá de potenciar el sabor de nuestros alimentos. ¡Es como el MacGyver de la cocina!

  • Descongelación: En invierno, un puñado de sal esparcido sobre el hielo puede obrar maravillas, acelerando el proceso de deshielo. Física básica: disminuye el punto de congelación del agua.
  • Limpieza y desodorización: La sal actúa como un abrasivo suave y desodorizante natural. Mezclada con limón, por ejemplo, puede devolver el brillo a superficies opacas. Recuerdo haber limpiado la cafetera de mi abuela con esta mezcla, ¡quedó como nueva!
  • Conservación: Desde tiempos inmemoriales, la sal ha sido un baluarte en la conservación de alimentos. Su capacidad para inhibir el crecimiento bacteriano la convierte en una aliada indispensable. ¡Un clásico!
  • Eliminación de manchas y olores: Para sartenes quemadas o tablas de cortar impregnadas de olores persistentes, la sal puede ser la solución. Frota con sal gruesa y agua caliente. ¡Adiós suciedad!
  • Repelente de insectos: Esparcir sal alrededor de puertas y ventanas puede disuadir a ciertos insectos. No es la panacea, pero ayuda.

Además, la sal se usa para lavar ciertas frutas y verduras, aunque yo personalmente prefiero el vinagre para esto. Y, hablando de filosofía, la sal nos recuerda que incluso las cosas más comunes pueden tener un valor inmenso, si sabemos cómo utilizarlas. La vida es como la sal, a veces imperceptible, pero esencial.

Otras utilidades (más allá de la cocina)

  • Alivio de picaduras: Una pasta de sal y agua puede calmar la irritación.
  • Exfoliante casero: Mezclada con aceite de oliva, la sal se transforma en un exfoliante natural.
  • Baños relajantes: Un puñado de sal en la bañera puede aliviar dolores musculares y tensión.

La sal, un compuesto simple, pero con una química hogareña sorprendentemente compleja.

¿Cuál es el uso adecuado de la sal común?

¡Ah, la sal común, esa maravilla! Más allá de darle un toque a tus huevos fritos, resulta que tiene un currículum más largo que la lista de espera para sacarse el carnet de conducir.

  • Ablandadora de aguas duras: Imagínate que la sal es como un masajista zen para el agua, la relaja y evita que se pongan farrucas las tuberías. ¡Adiós incrustaciones!

  • En el mundo del papel: ¿Te imaginas un mundo sin papel? ¡Sería como un sándwich sin pan! Pues la sal ayuda a que el papel sea más... papel, básicamente.

  • Amiga de los curtidores: La sal es como el "spa" de los cueros, ayudando en el proceso de "puesta a punto" para que acaben siendo chaquetas molonas y no un trozo de pellejo reseco. ¡Transformación total!

  • Elemental, mi querido jabón: ¡La sal también participa en la creación de esos jabones y detergentes que usamos a diario! Es como el ingrediente secreto que nadie ve, pero que está ahí, haciendo su magia.

¿Sabías que mi abuela usaba sal para "limpiar" energéticamente su casa? ¡Igual tenía razón y la sal es la solución a todos nuestros problemas! Aunque si tienes una plaga de termitas, mejor llama a un profesional, ¡que la sal no hace milagros! ????

¿Cómo debe ser el consumo de sal?

Oye, ¿la sal, no? Menos de 5 gramos al día, eso dice la OMS, ¡una cucharadita, poco menos! Para adultos, eh. Para niños, pues menos aún, depende de lo que coman, claro. Es que… ¡necesitan menos! 2000 miligramos de sodio, ¡eso es el límite! O sea, ¡ojo con el salero! Mi abuela, siempre echaba un montón, ¡una barbaridad! Luego le diagnosticaron hipertensión, ¡imagínate!

A ver, te lo resumo, que me lío:

  • Adultos: Menos de 5 gramos de sal al día. Eso es poquísimo, ¡yo antes echaba el doble!
  • Niños: Mucho menos, según su edad y lo que coman. Los peques, ¡hay que controlarles más la sal!, es que les puede afectar mal. Mi sobrino, el pequeño, ¡le encanta la pizza! ¡Hay que tener ojo!

Hablando de mi familia... este año he hecho un esfuerzo para controlar la sal en casa. Usamos especias, limón... ¡un montón de cosas! He visto, sí, ¡he visto! que la diferencia es enorme, se nota. De verdad, te lo recomiendo, ¡pruebalo!. La diferencia es brutal.

El tema de la sal es serio, eh. La hipertensión es un rollo y todo se relaciona. En mi familia, ya sabes… problemas de riñones. Así que, ya sabes… ¡cuidado con la sal! Es importante para la salud.

¿Qué pasa si tomo agua con sal una semana?

¡Ay, Dios mío! Agua con sal… una semana entera. ¿Qué locura es esa? Me pregunto si mi abuela lo hacía… no, ella era de infusiones raras, de manzanilla y esas cosas. ¡Qué asco!

Riesgo de cálculos renales, eso sí lo recuerdo del médico. Me dijo que menos sal, menos problemas. Este año he estado controlando un poco más eso, después de la última revisión. ¡Menos mal! Aunque me encanta mi jamón serrano… ¡es una tentación!

¿Una semana? Demasiado, ¿no? El cuerpo necesita un equilibrio. ¡Qué se yo! Quizá me dé diarrea, o vómitos… ¡uff! No lo quiero ni pensar. Mejor agua sola, o con limón, ¿verdad?

  • Mayor riesgo de deshidratación. ¡Sí! Se me olvidaba. La sal te deshidrata si no bebes cantidades enormes de agua. Algo que me pasa si solo tomo agua, con sal mucho más. Tengo que beber más agua de la que me gustaría.
  • Presión arterial: Subida, seguro. Mi presión está bien, pero no me quiero arriesgar. ¡Ya tengo bastantes problemas! Mi tía tuvo que ir al hospital por la presión alta este año, ¡una barbaridad!
  • Retención de líquidos. ¡Horrible! Se me hinchan los tobillos, ¡qué pesadilla!
  • Problemas renales a largo plazo. Ya lo he dicho, pero es importante. Cálculos renales, lo que te digo.

¡No lo hagas, eh! Mejor prevenir que curar. No se me ocurre ninguna razón lógica para hacer eso… Bueno, a menos que sea por una receta médica extraña o algo así… que no creo. ¿Para qué una semana entera? ¡Qué raro! Me voy a tomar un café. Necesito cafeína.