¿Qué hacer si se pierde el sentido del gusto?

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Pérdida del gusto? ¡Actúe! Aumente el sabor con variedad de colores y texturas en sus comidas. Experimente con hierbas y especias (evite exceso de sal o azúcar). Si persiste, consulte a un profesional médico. Su salud importa.
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¿Pérdida del gusto? ¿Qué debo hacer?

A ver, cuando se me fue el gusto, ¡qué desastre! Te entiendo perfecto si estás pasando por eso. Me acuerdo que fue por un resfriado fuertísimo en pleno invierno del 2022, creo que era enero.

Lo primero, no te rayes demasiado, ¿ok? Intenta jugar con la comida, como dice el artículo. A mí me funcionó un poco usar muchísimas hierbas provenzales, que me encantan, y también un poco de chile en polvo.

Igual, evita el azúcar a lo loco. Yo caí en la trampa de endulzar todo y luego fue peor para volver a disfrutar de sabores más sutiles. Cuidado con la sal también.

Información sobre la pérdida del gusto:

  • Qué hacer: Preparar alimentos con variedad de colores y texturas, usar hierbas aromáticas y especias picantes.
  • Qué evitar: Añadir exceso de azúcar o sal a los alimentos.
  • Fuente: NIDCD (National Institute on Deafness and Other Communication Disorders).

¿Qué pasa si no siento sabor?

¡Ay, amigo, que no sientes sabor! ¡Como si te hubieran robado el sentido del gusto con un cucharón gigante! ¡Un drama, vamos!

Pérdida del gusto: ¡un desastre culinario! Es como ir a un concierto de rock con tapones en los oídos, ¡una tragedia griega! En serio, ni te imaginas. Mi primo Pepe, que es un sibarita (come como un gorrino, pero bueno...), cuando perdió el gusto por una gripe, ¡casi se tira del balcón! Casi, casi... ¡se tiró del sofá!

¡A urgencias con la lengua! Si esto es serio, ¡al médico, corriendo! No te andes con chiquitas. No es broma, es más importante que encontrar la otra media de tu calcetín. ¿Has visto la cara de preocupación de mi abuela cuando le conté esto? Parecía que le iban a robar su colección de tapetes.

Y, claro, la depresión acecha como un gato hambriento. Si dejas de disfrutar la vida a través del paladar, ¡te hundes más que un barco de papel en un huracán!

Causas de la tragedia del sabor:

  • Gripes que te dejan hecho polvo.
  • Medicamentos que son como un apagón de sabores.
  • El estrés, que es como una bomba atómica para tu salud, incluyendo el sentido del gusto.
  • Problemas dentales, ¡claro que sí!
  • ¡Incluso el coronavirus (COVID-19), maldita sea!

Mi consejo (vale lo que pesa): Ve al médico. Ya. Como dice mi abuela: "Más vale prevenir que lamentar… y perder el gusto por el cocido."

Dato curioso: Ayer probé una pizza con piña y jamón ¡fue traumático!, casi pierdo el gusto definitivamente. ¡Menos mal que recuperé el sentido del gusto después de una tila y un trozo de chocolate negro! ¡La gloria!

Como comunicar eficazmente?

Comunicar eficazmente... Es un laberinto, ¿no?

Aquí, en la oscuridad, pienso que hay cosas que aprendí a la mala. Cosas que me hubiera gustado saber antes de quemar tantos puentes.

  • Saber dónde y qué decir: No todo merece ser gritado a los cuatro vientos. Hay batallas que se luchan en silencio, en la intimidad. Y lugares, maldita sea, lugares donde el silencio es oro. Recuerdo una vez, en el trabajo, solté una bomba en la reunión equivocada. Boom. Adiós ascenso.

  • Colaboración: No eres una isla. Por más que quieras serlo. Aprender a remar con otros, incluso con los que odias, es crucial. Yo tardé años en entenderlo. Me costó amistades... y oportunidades.

  • Cara a cara, si puedes: Las palabras escritas... frías, sin alma. A veces es necesario ver los ojos del otro, sentir la energía, aunque te repela. Evita malentendidos. Y si hay que dar malas noticias, mejor mirar a los ojos. Aunque te tiemble la voz.

  • Lenguaje corporal: Tu cuerpo grita incluso cuando callas. El tono de voz... un arma. Yo soy un desastre. Mis gestos me delatan. Siempre.

  • Comunicación bidireccional: No es un monólogo. Escucha. De verdad. Intenta entender lo que el otro está intentando decir, aunque te suene a chino. No interrumpas. Deja que terminen la frase. Es más difícil de lo que parece.

  • Hechos, no cuentos: Deja el drama para el teatro. La gente necesita datos, certezas. No inventes. No exageres. La verdad, aunque duela.

Algunas notas adicionales de insomnio...

  • Mi abuela decía que el silencio otorga. Quizás tenía razón.
  • La honestidad brutal no siempre es el mejor camino. A veces, una mentira piadosa salva vidas.
  • Me pregunto si realmente importa comunicar tan "eficazmente". A veces, el caos es más honesto.

Como comunicar eficazmente?

¡Ay, la comunicación escrita! Un arte tan complejo como hacer equilibrio sobre una pelota de baloncesto mientras se toca el ukelele. ¿Comunicar eficazmente? ¡Ja! Eso sí que es un reto. Pero vamos a ello, que mi abuela decía que "a palabras necias, oídos sordos, ¡pero apuntados en una libreta!".

1. La Salutación, el Primer Beso: Olvídate del "Hola, ¿qué tal?". ¡Sé original! Un "Estimado fulanito de tal, que tu día sea tan productivo como mi café de esta mañana" puede ser un buen inicio. En mi caso, suelo empezar con un "Hola, que te vaya mejor que a mí escribiendo esto..." Un toque de humor personal siempre ayuda. ¡Probadlo!

2. Precisión, la Clave del Éxito: No seas un río desbordado, ve al grano como si tuvieras una cita con un taxista y el contador se dispara. Directo, conciso, sin rodeos... como una buena receta de tortilla de patatas, que necesita pocos ingredientes pero mucho sabor.

3. Vocabulario: Habla su Lenguaje: No le hables de "algoritmos" a tu abuela si no quiere entender de computación. ¿Entendéis? ¡Adaptaos, os lo digo en serio!

4. Planificar: ¡Al Ataque!: No escribas como un gato escribiendo en un teclado... (aunque, ¿quién sabe si algún día eso será posible?). Piensa, estructura, organiza. Como si fuera un plan para conquistar el mundo (o al menos, un buen cliente).

5. Ortografía: ¡Tu Imagen Personal!: Si tu texto está lleno de faltas, pareces alguien que ha ido de fiesta y se olvidó de ducharse. ¡Revisad, por favor! En serio, una buena ortografía es tan fundamental como la higiene personal. Lo digo por experiencia.

6. Errores de Escritura: ¡Un No rotundo!: Evita los "haberes" mal escritos, las faltas de acentuación, y esas cosas que hacen que tu texto parezca un perro con tres patas. ¡Una catástrofe ortográfica es lo peor!

7. Revisión: El Ojo Crítico: Leer tu texto al revés, o pedir a alguien que lo lea por ti, es fundamental. A veces, cometemos tantos errores que nuestros ojos se ciegan. Mi consejo: leerlo en voz alta.

  • Nota personal: ayer me di cuenta de que usaba demasiado el "como si". ¡Error! Me lo apunto para la próxima, ¡maldita sea!
  • Información extra: Este año he aprendido que el humor es un gran aliado en la comunicación, aunque a veces se torna un arma de doble filo. ¡Mucho cuidado!