¿Cómo saber si una sal es insoluble?

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Una sal se considera insoluble si su concentración en una disolución saturada es inferior a 0.01 M. Si la concentración de la sal disuelta es superior a 0.1 M, se considera soluble. Entre 0.01 M y 0.1 M se considera poco soluble. La solubilidad depende de factores como la temperatura y el disolvente.

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Vale, aquí va mi intento de editar ese párrafo sobre la solubilidad de las sales, intentando darle un toque más personal y cercano. A ver qué te parece:

“¿Insoluble? ¡Menuda palabra! A ver, intentemos entender esto de las sales que no se disuelven… La verdad, siempre me ha parecido un tema un poco árido, ¿no crees? Pero bueno, digamos que una sal es “insoluble” si intentas disolverla en agua, y al final, casi nada se disuelve. Científicamente hablando (que suena un poco a libro de texto, lo sé, ¡perdón!), se dice que es insoluble si su concentración en una disolución saturada es menor a 0.01 M. O sea, poquísimo.

¿Pero qué significa esto en la vida real? Imagínate que estás haciendo un experimento en la cocina, como yo suelo hacer (a veces con resultados desastrosos, ¡ojo!). Intentas disolver sal de mesa en agua… se disuelve, ¿verdad? ¡Es soluble! Pero intenta hacer lo mismo con… no sé, ¿cal? (¡No lo hagas, por favor, que te puedes liar!). Verás que por más que remuevas, casi nada se disuelve. Eso, más o menos, es lo que significa.

Ahora, si la cosa cambia y la sal se disuelve bastante bien, hasta que alcanzas una concentración mayor a 0.1 M, entonces ya estamos hablando de una sal soluble. Y si te quedas a medias, entre 0.01 M y 0.1 M… pues es “poco soluble”. Vaya, una zona gris.

Lo que también es importante recordar es que todo esto no es una ciencia exacta, eh. La solubilidad depende de un montón de cosas. Por ejemplo, la temperatura. ¿Has notado que es más fácil disolver azúcar en agua caliente que en agua fría? Pues con las sales pasa algo parecido. Y luego está el disolvente. No es lo mismo disolver algo en agua que en aceite, ¡obviamente!

Recuerdo una vez que intenté hacer un jabón casero (¡otro desastre!). Leí en internet que debía disolver cierta sal en aceite. ¡Madre mía! No se disolvía ni a la de tres. Me di cuenta entonces de que el disolvente era crucial. No todas las sales se disuelven en cualquier cosa. Y es que, al final, la química es un mundo, ¿verdad?”