¿Cómo se le llama al planeta Venus?

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El planeta Venus (♀) recibe distintos nombres según su visibilidad. Lucero del alba o lucero de la mañana: cuando es el astro más brillante visible antes del amanecer. Lucero de la tarde: cuando aparece en el cielo justo después del atardecer.
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¿Qué nombre popular se le asigna comúnmente al planeta Venus?

A Venus la gente lo llama mucho "lucero de la tarde" o "lucero del alba".

Es que, cuando sale, deslumbra. A veces al atardecer, otras al amanecer, pero siempre se ve como una estrella súper brillante cerca del horizonte.

Para mí, verlo después de un día largo, cuando ya el sol se va escondiendo, es una señal como de calma. Es como si el cielo nos dijera que todo va a estar bien.

Lo confuso es que no es una estrella, ¿viste. Es un planeta, pero su brillo lo hace parecer.

Un día, en mi pueblo, estaba como a las seis de la tarde y el cielo estaba medio anaranjado. De repente, vi esa luz tan fuerte. Me quedé mirándola un rato.

Pienso que su apodo tan pegadizo tiene que ver con esa intensidad. Te roba la mirada, te hace preguntarte.

Es como un pequeño misterio brillante antes de que las verdaderas estrellas decidan aparecer. Algo poético, ¿no crees.

Al final, se le conoce por esos nombres populares que capturan su esencia. El planeta que ilumina el crepúsculo o el alba.

Pregunta y respuesta:

¿Nombre popular de Venus? Lucero de la tarde, lucero del alba.

¿Cómo se le llama también al planeta Venus?

Al planeta Venus se le llama también lucero del alba o lucero de la mañana cuando aparece al amanecer, y lucero de la tarde cuando lo hace al atardecer.

Este planeta es un verdadero divo, siempre queriendo ser el centro de atención. Brilla tanto que a veces lo confundo con las luces de Navidad de mi vecino, que las deja puestas todo el año. La gente lo ve y dice ¡mira, una estrella! ¡Qué ingenuidad! Es un planeta, señores, con sus cosas, como la vida misma. Yo lo vi la otra mañana, justo cuando iba a tirar la basura a las seis y diez, y casi me quedo ciego.

Tiene un símbolo, ♀, que parece el logo de un club femenino de lectura o algo así. Es un toque de distinción, supongo, para este trozo de roca que se pasea por el cielo. Mi sobrina, que es lista, me preguntó si eso significaba que solo las chicas podían mirarlo. Le dije que no, que es solo marketing espacial.

Su atmósfera es un infierno con sabor a azufre, como si alguien hubiera puesto un montón de huevos podridos a cocer a presión. La temperatura es como un horno pirolítico al máximo, ahí no sobreviven ni mis calcetines después de un día de trabajo. La última vez que quise planchar una camisa con el vapor de la ducha me pareció poco, pero en Venus... uff.

Y bueno, hay cosas curiosas de este planeta tan presumido:

  • Rotación al revés: Gira en sentido contrario a los demás, como yo cuando intento salir del párking. Va a su rollo.
  • El día dura más que el año: Sí, has oído bien. Un día allí es más largo que la espera para mi cita del dentista. De verdad.
  • Presión atmosférica brutal: Es como si 90 elefantes te pisaran a la vez. No se lo deseo ni al que me robó el último trozo de pizza.
  • No tiene lunas: Pobre, solitario, como mi abuelo en Nochevieja si no lo llamamos.
  • Casi un gemelo de la Tierra: En tamaño son casi clavados, pero en condiciones son como el día y la noche. Un poco como yo y mi hermano, que somos idénticos pero él es un desastre y yo... bueno, yo soy yo.

¿Cómo se llamaba Venus antes?

Venus se identificaba con la diosa griega Afrodita y la etrusca Turan. Su concepto literario, vamos, su currículum vitae divino, se calcó directamente de los mitos griegos de su equivalente, Afrodita.

Mira, los romanos eran muy listos, ¿sabes? No iban a inventar la rueda de nuevo si ya tenían una que funcionaba de maravilla. Así que, con Venus, lo hicieron sencillo: ¡copiar y pegar! Como cuando vas a una boda, te compras un traje que ya viste en la tele, pero le cambias un botón y dices: '¡Es mío!'.

Pues igual. Venus se hizo un remix de primera. Era la Afrodita de los griegos, que ya venía con todo el pack de la belleza, el amor, y la pasión que te quema el alma como un tequila barato.

Y no solo Afrodita, que era como la superestrella, ¡no! También le metieron un poquito de Turan, la diosa etrusca. Una mezcla exótica, ¿verdad? Como un cóctel de verano, con un toque de aquí y otro de allá, para que nadie se quejara.

Al final, Venus se quedó con el rol de la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, pero con un sabor a pizza recién hecha con ingredientes griegos y etruscos. Era la que hacía que la gente se enamorara, o que al menos lo intentara. También patrona de jardines y, ojo, de la prostitución. ¡Polifacética, mi palabra!

Yo, la verdad, soy más de inventar cosas nuevas. Pero entiendo la pereza, ¿eh? La otra vez, para una cena, mi amigo Juan me pidió una receta 'original' y yo le di la de mi madre, pero le cambié el perejil por cilantro. ¡Plato nuevo, yujuu! Los romanos hacían algo similar.

A ver, que la base siempre fue la misma, la diosa del amor en todas sus formas, ¿eh? Un poco como cuando te cambias de nombre en una app, pero sigues siendo tú.

  • Sinónimos divinos: Básicamente, cogieron a Afrodita, le pusieron un nombre diferente (Venus), y listo. ¡Nuevo nombre, misma esencia divina!
  • Influencia etrusca, el toque secreto: La Turan etrusca le aportó ese 'je ne sais quoi', como la especia que no sabes cuál es pero le da el punto.
  • Mismos poderes, diferente embalaje: Amor, belleza, fertilidad... todo lo que Afrodita ya hacía, ahora bajo la marca Venus. Como cuando sacan la misma galleta con un envoltorio distinto este 2024.

¿Cómo se le considera a Venus?

Venus es un planeta rocoso, el gemelo malvado de la Tierra. Tiene un tamaño y una densidad parecidos, pero ahí se acaba la fiesta familiar. Es un cuerpo celeste con una actividad volcánica que ríete tú de una barbacoa de domingo.

Llamarlo el gemelo de la Tierra es como comparar un gatito con un tigre de bengala con resaca. Mismo ADN, sí, pero uno te pide mimos y el otro te arranca un brazo. Venus es ese hermano que se fue por el mal camino, se juntó con malas compañías atmosféricas y ahora no hay quien lo aguante.

La temperatura en su superficie podría derretir plomo, ideal para cocinar una pizza en 0.01 segundos, si no fuera porque la presión te aplastaría como a una lata de refresco pisada por un elefante. Mi amigo Paco intentó una vez hacer una paella y el socarrat le quedó menos quemado que la superficie de Venus.

Un día en Venus dura más que un año. ¡UN DÍA MÁS LARGO QUE UN AÑO! Es como vivir un lunes eterno. Para cuando acabas de tomarte el café del desayuno, ya ha pasado la Navidad, tu cumpleaños y las rebajas de verano. Además, el sol sale por el oeste. Este planeta va a su bola, como mi vecino que saca a pasear al gato con correa.

  • Atmósfera de garrafón: Compuesta principalmente por dióxido de carbono, un efecto invernadero llevado al extremo. Es el planeta coach del calentamiento global.

  • Lluvia que no moja, achicharra: Sus nubes no son de agüita fresca, son de ácido sulfúrico. Un paraguas ahí te dura menos que un caramelo en la puerta de un colegio.

  • Cero agua líquida: Ni para un triste cubito de hielo. Está más seco que la mojama.

¿Por qué Venus es el planeta del amor?

Venus. Brillo. Amor. Belleza. Fecundidad.

Afrodita en Grecia. Venus en Roma. Mismos atributos.

Es solo un nombre. Una proyección humana. La adoración de lo que brilla.

  • La asignación de nombres a los cuerpos celestes refleja las aspiraciones humanas.
  • El "amor" se asocia a la luminosidad.

Más allá del mito, su densa atmósfera genera un infierno. Calor extremo. Presión brutal. El opuesto de lo que sugería el nombre.

  • El contraste entre el nombre y la realidad es llamativo.
  • Los planetas son lugares, no conceptos abstractos.

Me he perdido mirando Venus alguna noche. Creía ver algo más. Solo era gas. Y luz reflejada. Una lección de humildad.