¿Cómo cuidar la lámpara de sal del Himalaya?

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Cuidado de la lámpara de sal:

  • Mantener encendida para evitar humedad.
  • Alejar de fuentes de humedad (lavavajillas, baño).
  • El exceso de humedad derrite la sal.
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A ver, ¿cómo cuidar estas lamparitas de sal del Himalaya que tanto me gustan? Tienen algo especial, ¿no? Esa luz cálida… me relaja muchísimo. Pero claro, son de sal, y la sal… pues se derrite. Me pasó una vez, la dejé cerca de la ventana en un día de lluvia y… ¡desastre! Parecía que lloraba, la pobre. Un charquito de sal en la mesita de noche. Aprendí la lección a la fuerza.

Así que, importante, importantísimo: mantenerla encendida. No todo el día, claro, pero sí bastante. El calor de la bombilla –ojo, que sea de baja potencia, no vaya a ser– ayuda a mantener la sal seca. Es como si la abrazara y la protegiera de la humedad. ¿Lo ven? Es lógica pura.

Otro tema: ¡lejos, lejos del agua! Nada de baño, ni cocina. Imagínate, al lado del lavavajillas… ¡suicidio lamparístico! Yo la tengo en el salón, lejos de cualquier peligro acuático. De hecho, la cambié de sitio después del incidente de la ventana… ¿a quién se le ocurre? En fin, cosas que pasan.

Y sí, ya lo sé, lo dice todo el mundo: la humedad derrite la sal. Pero es que es verdad, ¿eh? No es un mito. Se convierte en una especie de… pasta salada. No es bonito. He leído por ahí que si se moja mucho, se puede frotar con un paño seco… pero mejor prevenir que curar, ¿no? Yo, desde luego, no me la juego. Mi lamparita es mi tesoro. Vale, quizá exagero un poco, pero… ¿entienden lo que quiero decir? Es como una pequeña amiga silenciosa que ilumina mis noches. Y quiero que siga así por mucho tiempo.