¿Cómo elegir un esquema de color?

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Claves para elegir un esquema de color:

  • No basta con que te gusten los colores.
  • Equilibra las proporciones.
  • Considera la iluminación del espacio.
  • Evalúa el dinamismo de cada color.
  • Piensa en la sensación que quieres transmitir.
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Vale, a ver, vamos a hablar de algo que me apasiona: ¡colores! Y no solo me refiero a “me gusta el azul” y ya está, sino a cómo elegir un esquema de color que realmente funcione, que te haga sentir algo cuando entras en una habitación. Porque, seamos honestos, ¿quién no ha entrado en un espacio y ha pensado: “Uf, esto no va conmigo”?

¿Cómo elegir un esquema de color? A ver, por dónde empiezo…

Más allá de que te encanten los colores, que sí, que es importante, pero no es suficiente. ¿Alguna vez has visto un cuadro con tus colores favoritos y aún así, te ha parecido un desastre? A mí me ha pasado. Y es que hay que pensar en más cosas.

  • No basta con que te gusten los colores. Esto es lo primero. A mí me chifla el morado, pero ¿pondría todas las paredes de mi casa moradas? Probablemente no (o quizás sí, ¡quién sabe!). Hay que ser realistas y pensar en el efecto general.
  • Equilibra las proporciones. Esto es clave. No puedes tener un color que domine absolutamente todo el espacio. Necesitas un equilibrio, un juego de luces y sombras, un “yin y yang” cromático, ¿me explico? Imagina una tarta. Si solo tiene chocolate, al final empalaga. Necesitas la crema, la fruta, algo que equilibre. Pues igual con los colores.
  • Considera la iluminación del espacio. Esto es FUNDAMENTAL. El mismo color puede parecer completamente diferente según la luz que reciba. En mi antiguo piso, tenía una pared pintada de un tono grisáceo precioso, pero por la tarde, con la luz del sol directa, ¡parecía casi azul! Así que, antes de decidirte, observa bien cómo incide la luz en el espacio.
  • Evalúa el dinamismo de cada color. ¿Qué significa esto? Pues que cada color tiene su propia personalidad. El rojo es pasión, el azul es calma, el amarillo es alegría… Bueno, ya sabes, las típicas asociaciones. Pero es importante tenerlas en cuenta para crear el ambiente que deseas. ¿Quieres un salón relajante o un estudio que te inspire a la acción?
  • Piensa en la sensación que quieres transmitir. Esto es lo más importante de todo. ¿Qué quieres que sienta la gente (o tú mismo/a) al entrar en ese espacio? ¿Calma? ¿Energía? ¿Creatividad? Los colores son una herramienta poderosa para influir en las emociones.

Recuerdo una vez que rediseñé el despacho de mi abuela. Era un espacio oscuro y apagado, lleno de recuerdos tristes. Opté por tonos pastel, mucha luz y toques de verde, para darle vida. Y funcionó de maravilla. La abuela empezó a pasar más tiempo allí, a leer, a pintar… ¡Incluso volvió a plantar flores en el balcón!

En fin, que elegir un esquema de color es mucho más que combinar colores bonitos. Es un arte, una ciencia, y sobre todo, una forma de expresar quién eres y cómo quieres vivir. Así que, ¡atrévete a experimentar! Y si te equivocas, no pasa nada, ¡siempre puedes volver a pintar! 😉