¿Cómo hacer ejercicio físico regularmente?

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La clave para el ejercicio regular es la constancia, no la intensidad. Intenta 60 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa, divididos si es necesario. Caminar, bicicleta, correr, ¡elige lo que disfrutes! La suma de pequeños esfuerzos diarios te llevará a grandes resultados.
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¿Cómo empezar una rutina de ejercicio efectiva?

¡Uf!, empezar una rutina de ejercicio, ¿eh? A mí me costó un montón. Recuerdo el 15 de marzo de 2021, en Madrid, decidí que ya estaba harta de sentirme tan cansada.

Empecé caminando 30 minutos diarios. Era poco, lo sé. Pero era algo. Y, poco a poco, fui añadiendo más.

Ahora, en vez de caminar, corro a veces. Me apunté a clases de zumba en un gimnasio cerca de casa (60€ al mes, una inversión que valió la pena, de verdad).

Lo importante es empezar despacio, ¿sabes? No te lances a hacer maratones el primer día. Escucha a tu cuerpo. A mí me funciona dividir los 60 minutos en bloques más pequeños. 20 minutos por la mañana, 20 al medio día y otros 20 antes de cenar.

La constancia es clave. No hay trucos mágicos.

¿Qué se necesita para hacer ejercicio todos los días?

Para hacer ejercicio diario, necesitas... ¡Disciplina! Y un poco de suerte para que no te duela nada.

Te cuento, este año me propuse ir al gimnasio todos los días. ¡Todos! Ilusa de mí. La verdad es que la primera semana fue genial. Iba al gimnasio de mi barrio, el "Fuerza Bruta" (nombre apropiado, la verdad), a las 7 de la mañana. Me levantaba con energía, me bebía mi café con leche de avena (obligatorio para tener fuerzas) y allá que iba, con mis mallas y mi top deportivo.

Lo bueno de ir tan temprano es que no había mucha gente, solo los "hardcore" de verdad. Pero claro, la motivación se fue diluyendo como un azucarillo en el café.

  • Dolor de espalda: apareció al segundo día. Ya sabes, la edad no perdona.
  • El trabajo: ¡Imposible compatibilizar! Reuniones interminables y un jefe que cree que no tienes vida.
  • ¡El tiempo!: Llovía cada dos por tres. Y yo, con el pelo recién peinado... ¡Ni loca!

Al final, cambié el "todos los días" por "cuando puedo". Ahora voy tres veces por semana, y estoy mucho más contenta. Importante: escuchar a tu cuerpo. No hay que obsesionarse.

A ver, en serio, lo ideal sería hacer 150 minutos de cardio y dos días de pesas por semana. Eso dicen los expertos. Pero si solo puedes hacer 30 minutos al día, ¡adelante! ¡Algo es algo!.

¿Cómo generar el hábito de hacer ejercicio?

Vale, a ver... ¿Hábito de ejercicio? Uf, qué pereza solo de pensarlo.

1. Empezar YA, hoy mismo. No el lunes, que eso nunca funciona. ¿Por qué posponemos todo?

2. Metas REALISTAS. No apuntarte al gimnasio y pretender levantar 100kg el primer día. Pequeños pasos, ¿no? Como bajar a comprar el pan andando... si no lloviera, claro.

3. Algo que te guste, ¡obvio!. Si odias correr, no corras. Bailar, nadar, yo qué sé... ¿videojuegos de VR que te hagan moverte cuentan? ????

4. 21 días SIN fallar. ¿En serio funciona eso? Suena a leyenda urbana. Pero bueno, dicen que es lo que tarda el cerebro en... ¿qué era? ¡Ah, da igual! A darle caña 3 semanas, y si no funciona, pues probamos otra cosa.

5. Paciencia, Roma no se hizo en un día. Los resultados tardan. Como cuando planté ese aguacate... ¡años! Bueno, el ejercicio supongo que es más rápido, ¿no? ????

  • Yo creo que lo de la música ayuda. ¿Qué me pongo? ¿Metal? ¿Reggaeton? Depende del día.
  • También ayuda tener un compi de gym. Pero que no sea muy pesado, porfa.
  • Y el tema de la ropa... unas mallas nuevas siempre motivan, ¿no? Marketing puro, lo sé, ¡pero funciona!
  • ¡Ah! Y el premio final. Después del gym, mi cervecita del finde. ¿Eso vale? ????
  • Otra cosa, el horario. A mí por la mañana me da la risa. Soy más de tarde-noche.

Al final, lo importante es moverse. ¿No? ????‍♀️

¿Cómo hacer para que me den ganas de hacer ejercicio?

¡Ah, el ejercicio! Esa tortura que nos prometen que es buena, como el brócoli. Pero, ¿cómo convencer al cuerpo de que se mueva si prefiere estar echado en el sofá viendo Netflix? Aquí va la receta (con truco):

  • Motivaciones: ¿Quieres lucir tipazo en la playa? ¿O simplemente evitar que te confundan con un oso perezoso? ¡Visualízalo! Yo lo hago y luego me da hambre.
  • Plan realista: No te flipes queriendo correr un maratón mañana. Empieza con 10 minutos. ¡Menos da una piedra! Yo empecé con 5 y ahora duermo 15 más.
  • Método ideal: ¿Odias correr? ¡Pues baila! ¿Te aburre el gimnasio? ¡Prueba yoga con cabras! (Sí, existe). O como yo, que me apunto a todo y luego no voy a nada.
  • Apoyo: Busca un amigo que te obligue a ir al gimnasio. O, mejor aún, ¡apuesta dinero con él! (Así te dolerá más faltar). Yo le debo 20€ a mi vecina... ¡y sigo sin ir!
  • Hábitos: Cambia el ascensor por las escaleras, aparca lejos del supermercado... ¡Convierte tu vida en una gymkana! O como yo, que sigo usando el ascensor y pidiendo comida a domicilio.
  • Gratis: YouTube está lleno de clases gratis. ¡Aprovecha! O sal a correr al parque. ¡La naturaleza es gratis! (Excepto si te persigue un jabalí).
  • Música: Ponte tu temazo favorito. ¡Baila como si nadie te viera! (Aunque te estén grabando).
  • Cuaderno: Anota tus progresos. ¡Verás cómo avanzas! (O cómo no avanzas, como yo).

¡EXTRA!

  • Recompénsate: Después de cada entrenamiento, date un capricho. ¡Pero no te pases! (Una pizza entera no es una buena idea). Yo me como una galleta... a veces dos.
  • No te compares: Cada cuerpo es un mundo. ¡No te compares con los modelos de Instagram! (Ellos también tienen días malos).
  • ¡Diviértete!: Si no te diviertes, lo dejarás. ¡El ejercicio no tiene por qué ser un castigo! (Aunque a veces lo parezca).

En resumen: ¡Engaña a tu cerebro para que crea que hacer ejercicio es divertido! Y si no funciona, ¡siempre puedes echarle la culpa al clima! (Es lo que hago yo).

¿Cómo mantener el hábito de hacer ejercicio?

Aquí, a oscuras… La constancia, esa es la clave, lo juro. Pero, ¿cómo? Es tan difícil… Empecé con ganas, sí, en enero. Quería correr. Cinco kilómetros diarios. Me lo prometí. Pero…

Paso 1: No lo pospongas. Esa promesa de "la semana que viene", es una mentira que me susurra la pereza. Es una traición. Me lo repito cada noche, lo juro.

Luego, ese paso de ponerme metas realistas. Cinco kilómetros, sí, pero a mi ritmo, ¿sabes? Al principio, ¡casi me muero! Ahora, tres son un logro.

Elegir qué me gusta… Paso 3, el más difícil. Correr, al principio me encantaba. Luego… Las rodillas me matan. Y el frío… este maldito invierno… Debería probar yoga, dicen. Ya veremos.

21 días, ¡ni un solo día! Paso 4… Lo intenté. Fallido. Dos semanas sí, pero una no. No puedo... Ahora la culpa me carcome. Siento que fallé.

Lo importante son los resultados a largo plazo. El paso 5… Es cierto, lo sé. Pero, ¿cuánto tengo que esperar? ¿Un año para ver un cambio real? Me desespero...

Mis objetivos concretos para este año:

  • Bajar 5 kilos
  • Correr 3 km sin parar
  • Ir al yoga al menos dos veces a la semana. (Esto es nuevo, pero lo haré).

Tengo que ser más disciplinado. Lo sé. Pero... es tan duro. Me siento débil… y solo.

¿Qué hago si no tengo ganas de hacer ejercicio?

Empieza con algo ridículamente fácil. Diez minutos, ¡pero de verdad!

¿Sabes? El gimnasio, ¡ugh!, lo odio. Siempre está lleno de gente que parece que va a un desfile de moda fitness. Pero en serio, odio la presión de tener que "darlo todo". El año pasado (bueno, este año), me apunté al gimnasio cerca de casa. Lo dejé a las dos semanas. Demasiado intenso.

Un día, simplemente me puse las zapatillas, puse mi canción favorita (¿A quién no le gusta bailar un poco con Rosalía?) y salí a caminar alrededor de la manzana. ¡Diez minutos! Y lo hice. Al día siguiente, quince. Y así, poco a poco.

¿Lo mejor? Me sentía como si hubiera hecho algo bueno por mí. Y, no sé, la sensación de logro, aunque sea pequeña, mola.

  • Música que te motive: Algo que te haga mover los pies.
  • Un amigo (o un perro): La compañía ayuda.
  • No te presiones: Si un día no te apetece, ¡no pasa nada!

Ah, y una cosa más. Yo también caigo en la trampa de "hoy no". Pero luego me doy cuenta de que esos diez minutos eran como una pequeña meditación. Me centraba en el presente, en el aire fresco, en mis pies moviéndose. Y eso, amigos, vale mucho.