¿Cómo saber si no está llegando suficiente sangre al cerebro?
Señales de falta de riego sanguíneo cerebral:
- Dificultad al hablar o tragar.
- Problemas de visión (doble o pérdida).
- Entumecimiento facial/cuero cabelludo.
- Caídas súbitas o vértigo.
- Pérdida de memoria.
Ante estos síntomas, busca atención médica urgente.
¿Cómo saber si tu cerebro está pidiendo auxilio? ¿Te has preguntado alguna vez si esa presión en la cabeza, ese hormigueo extraño, es algo más que un simple dolor de cabeza? A mí, sí. Y créeme, no es una pregunta que se pueda tomar a la ligera.
Un día, estaba preparando la cena, ¿recuerdas esa fabulosa paella que intenté hacer? Un desastre, por cierto, pero eso es otra historia. De repente, sentí como un velo sobre mi vista, una especie de… borrón. No veía bien, como si una cortina se hubiera corrido delante de mis ojos. ¡Qué susto! Afortunadamente, se pasó pronto, pero me dejó pensando… ¿qué había sido eso?
Resulta que, y esto es algo que aprendí después, esas señales pueden indicar que no está llegando suficiente sangre al cerebro. ¡Y qué miedo! Me puse a investigar, como loca, claro. Y encontré que algunos síntomas son, por ejemplo, dificultades para hablar… ¿Te imaginas? A mí, que me encanta charlar. O problemas para tragar, ¡ay, qué horror! Como si de repente tu garganta se olvidara de su trabajo. También vi que la visión doble o la pérdida de visión son señales de alarma… justo como me pasó a mí, ¡pero por suerte fue algo breve!
Luego están los entumecimientos… en la cara, en el cuero cabelludo… a veces me da un hormigueo en la mano y pienso, ¡uy!, ¿será algo? Y las caídas repentinas, o ese mareo que te deja desorientado, como en una película de terror… ¿Verdad que da miedo?
Otro síntoma preocupante es la pérdida de memoria… ¿Cuántas veces me he preguntado dónde he dejado las llaves? ¡Muchísimas! Pero, claro, es diferente si es algo puntual que si se vuelve algo habitual y empieza a ser … grave. A todo esto, leí que alrededor del 80% de los infartos cerebrales tienen una recuperación que, entre comillas, “puede ser buena”. ¡O sea, que hay esperanza! Aunque, claro, la clave está en actuar rápido.
En fin, la moraleja de todo esto es: ante cualquier señal de lo que te he contado, no lo dudes ni un segundo. Corre al médico. Busca atención médica urgente. No te arriesgues. Es mejor prevenir que lamentar. Porque la salud, al final del día, es lo único que realmente importa. Y si algo te preocupa, ¡díselo a alguien! No tengas miedo de hablar, de compartir tus miedos. A veces, una simple conversación puede hacer maravillas.
#Flujo Sanguíneo#Salud Cerebral#Síntomas