¿Qué diferencia hay entre un infarto y un preinfarto?

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No existe el preinfarto. Un dolor torácico intenso, pero intermitente, sin otros síntomas, indica angina de pecho. A diferencia del infarto, en la angina no se elevan los biomarcadores de troponina.
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Desmitificando el "preinfarto": Una mirada a los dolores torácicos

Es común oír hablar de "preinfarto" en el lenguaje cotidiano, pero en realidad, esta denominación no tiene validez médica. No existe una entidad médica reconocida como "preinfarto". La confusión surge probablemente de la idea de que un dolor torácico persistente podría ser una señal temprana de un infarto, pero la realidad es más compleja y requiere una distinción clara entre diferentes condiciones.

Un dolor torácico intenso y persistente, acompañado de otros síntomas como sudoración fría, dificultad para respirar, náuseas o vómitos, es un indicio claro de que algo puede estar mal. Sin embargo, un dolor torácico intenso, pero intermitente, sin otros síntomas, sugiere una condición distinta: la angina de pecho.

La angina de pecho se caracteriza por una reducción temporal del flujo sanguíneo al músculo cardíaco. Este desabastecimiento de oxígeno provoca un dolor opresivo en el pecho, a menudo localizado detrás del esternón, que puede irradiarse a la mandíbula, el brazo izquierdo o la espalda. A diferencia de un infarto, la angina de pecho es un episodio que, normalmente, cede con el reposo o la toma de medicamentos, como los nitratos.

La clave para distinguir entre angina y un infarto está en la bioquímica de la sangre. Un infarto de miocardio implica una interrupción prolongada del suministro de sangre al músculo cardíaco, lo que da lugar a la muerte de las células del corazón. Esta muerte celular se detecta mediante la elevación de los niveles de troponina en la sangre. La troponina es una proteína que se libera al torrente sanguíneo cuando las células musculares cardíacas se dañan.

En la angina, por el contrario, el flujo sanguíneo al corazón se reduce temporalmente, pero la muerte celular no ocurre. Por lo tanto, no se elevan los niveles de troponina. Esto es crucial para el diagnóstico. Un electrocardiograma (ECG) y una evaluación clínica completa, junto con el análisis de biomarcadores como la troponina, son esenciales para diferenciar entre angina de pecho y un infarto agudo de miocardio.

En resumen, la idea del "preinfarto" es un concepto erróneo. Un dolor torácico intenso, pero intermitente, sin otros síntomas significativos, sugiere angina de pecho, una condición que, aunque incómoda, no implica daño permanente al corazón. La presencia de síntomas como sudoración fría, dificultad respiratoria o náuseas, junto con un dolor persistente, requieren atención médica inmediata para descartar un posible infarto de miocardio. Es fundamental la evaluación médica profesional para determinar la causa y el tratamiento adecuados en cada caso.