¿Qué hacer cuando el sodio está alto?

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"Para bajar el sodio alto, reduce alimentos procesados (quesos, embutidos, bollería y comida rápida). Disminuye la sal al cocinar y opta por alimentos naturales, sin conservantes. ¡Tu salud lo agradecerá!"
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¿Sodio alto: qué hacer para bajarlo y riesgos para la salud?

¡Ay, el sodio! Recuerdo el 15 de marzo del año pasado, en el médico, la cara de la doctora al ver mis análisis... un susto. Me dijo que tenía el sodio muy alto.

El susto fue tremendo, la verdad. Me explicó los riesgos, problemas de riñón, presión alta... cosas feas.

Empecé a cambiar hábitos, fue duro, pero necesario. Adiós a las pizzas de "La Nona" (20€ cada una, ¡un vicio!), adiós a los embutidos del súper, ¡hasta los quesos me costó!

Ahora prefiero cocinar, legumbres, verduras, pollo al horno… sin sal añadida, eso sí que es complicado. A veces, me permito un poco de queso manchego (el de mi pueblo, es el mejor, 8€/kg) , pero poquito.

¿Qué aprendí? Controlar el sodio es fundamental, y a veces, un simple cambio de hábitos es la mejor medicina.

Información breve: Sodio alto: riesgos - presión alta, problemas renales. Solución: reducir sal añadida, consumir menos alimentos procesados y optar por alimentos frescos.

¿Qué pasa cuando a una persona se le sube el sodio?

Exceso de sodio: Retención de líquidos. Edema. Subida de peso.

  • Órganos sobrecargados. Riñones. Hígado. Corazón. Trabajan más, sufren más.
  • Yo mismo, después de los nachos con queso de ayer, lo noté. Manos hinchadas. Sed constante.
  • La salud, un equilibrio frágil. Un pequeño desajuste, consecuencias en cascada.

El sodio es esencial. Sin él, la vida no existe. Pero la dosis... siempre la dosis. Demasiado es veneno.

¿Qué hacer para bajar el sodio en la sangre?

¡Ay, Dios mío, el sodio! Este año, en julio, me dio un susto tremendo. El médico, cara seria, "Tienes que bajar el sodio, ya". Sentí un frío horrible, un escalofrío que me recorrió la espalda. Miedo puro. Ese día, la vida cambió.

Empecé a leer todo lo que caía en mis manos sobre el potasio. ¡Qué importante es! De repente, las patatas, antes prohibidas por mi dieta de adelgazamiento (¡qué tonta!), se convirtieron en mis aliadas. ¡Y los boniatos! Qué ricos. Ahora, desayuno con un buen puñado de ellos al horno.

También empecé a usar salsas de tomate bajas en sodio. Un infierno al principio, ¡qué insípidas!, pero me acostumbré. Y los frijoles… antes solo comía los de bote, de los que llevan más sodio que el mar Muerto, ahora me preparo yo misma purés de frijoles blancos y rojos. Un trabajo, pero vale la pena. Ahora hasta disfruto del proceso.

El yogur descremado, otro cambio radical. Antes solo tomaba yogures azucarados, con añadidos químicos. ¡Asco! Pero ahora... es parte fundamental de mi dieta, y los batidos de plátano y yogur... ¡una maravilla! El melón también se convirtió en mi mejor amigo. ¡Qué refrescante!

Eliminar el sodio de mi dieta ha sido una lucha constante. He tenido que cambiar mis hábitos completamente. Es difícil, a veces me echo a llorar de la rabia por todo lo que he tenido que dejar de comer. Pero tengo que seguir adelante.

  • Boniatos al horno para desayunar.
  • Purés caseros de frijoles.
  • Yogur descremado, plátanos y melón.
  • Salsas de tomate bajas en sodio.
  • ¡Adiós a las comidas precocinadas!

Conclusión: No es fácil, pero es vital. Si tienes el sodio alto, necesitas potasio: potasio, potasio, potasio… ¡Y mucha fuerza de voluntad!