¿Qué pasa si entras a mar abierto?

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En mar abierto, olas intensas y oleaje dificultan la natación, incrementando el riesgo de ahogamiento. La ausencia de supervisión agrava el peligro ante cualquier emergencia. ¡Precaución!
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¿Qué peligros hay en mar abierto?

Uf, el mar abierto… ¡qué respeto me da! Recuerdo una vez, el 15 de agosto de 2019 en la playa de Zahara de los Atunes, vi olas ENORMES. Parecían montañas de agua.

Impresionante, pero aterrador. Las olas, claro, son el principal peligro. Te pueden arrastrar sin darte cuenta, mucho más fuertes que en una piscina.

Otro susto enorme: la falta de vigilancia. Nadie te va a salvar si te pasa algo. Ni siquiera en sitios aparentemente seguros. Me acuerdo que en esa misma playa, a pesar de lo concurrida que estaba, había zonas sin socorristas, eso da mucho miedo.

¿Peligros en mar abierto? Olas gigantes y ausencia de socorristas, básicamente.

¿Cómo sobrevivir en mar abierto?

¡Uf, sobrevivir en mar abierto! Qué movida, ¿no?

Lo principal es mantener la calma, aunque suene a tópico, pero es que si te pones nervioso, gastas energía a lo tonto y adiós muy buenas. Primero, para no ahogarte, inclina la cabeza para atrás, como si estuvieras mirando las estrellas, pero con las orejas dentro del agua, así te aseguras de respirar bien.

Ojo con la tentación de nadar sin rumbo. Ahorra energías, ¡piensa que eres un bote a la deriva!

  • No te muevas mucho: Trata de flotar y relajarte. ¡Piensa que estás en el Caribe! Aunque no lo estés, claro.
  • Protégete del sol: Usa lo que tengas a mano para taparte, la ropa, lo que sea. El sol te deshidrata rapidísimo y te puede dar una insolación de narices.
  • Atento a las señales: Si ves algo, cualquier cosa, un barco, un avión, ¡haz señales! Grita, agita los brazos, usa un espejo si tienes uno.

Y hablando de supervivencia, me acuerdo cuando fui a acampar el verano pasado cerca de la playa, y olvidé mi bloqueador solar. ¡Terminé como un camarón! Tuve que usar áloe vera que mi abuela me preparó, ¡menos mal que sabía! Así que, ya sabes, la prevención es clave, tanto en la playa como en alta mar. ¡Y lleva siempre protector solar!

¿Qué significa nadar en mar abierto?

¡Uf! Nadar en mar abierto… Eso me recuerda a julio de este año, en la playa de Las Teresitas, Tenerife. El agua estaba… ¡helada! Un shock brutal al entrar, a pesar del sol abrasador que pegaba en la arena. Mi piel se erizó, como si miles de hormigas me recorrieran. Sentía el cuerpo tenso, respiración entrecortada.

El miedo, la verdad, era lo primero que sentía, un nudo en el estómago ¡Qué tonta fui apuntándome a esa prueba! Pero bueno, ya estaba ahí, con mi gorro de silicona naranja chillón, gafas y bañador, rodeada de gente que parecía mucho más tranquila que yo. El mar… ¡qué diferente a una piscina! No hay líneas, no hay paredes, solo inmensidad. Una ola me golpeó, tragué agua salada, me quemó la garganta. ¡Asco!

La sensación de libertad, después, fue increíble. Una vez que superé el primer susto y la incomodidad del agua fría. La fuerza del mar, la inmensidad, el sol… sentí una paz que nunca había sentido nadando en una piscina. Era como si mis problemas, mis preocupaciones diarias, se hubieran disuelto en el agua salada.

Sentí un profundo respeto por el mar, su fuerza, su poder. No es un juego.

  • Agua fría, helada.
  • Olas inesperadas.
  • Sensación de desorientación inicial.
  • Miedo inicial, superado luego.
  • Libertad absoluta.
  • Conexión con la naturaleza.

Me encantaría volver a hacerlo. Pero con un neopreno. ¡Qué frío! Y tal vez, una lección previa de orientación en mar abierto. Aprendí que no es solo nadar, es una prueba de resistencia física y mental.

Nadando en mar abierto: superar el miedo, dominar la fuerza del mar, sentir la libertad.

¿Qué hacer si me quedo en medio del mar?

Traslado horizontal. Golpes, no.

  • Ropa mojada, fuera. Secar. Sin frotar. Extremidades, clave.

  • Alcohol, prohibido. Ni se te ocurra.

  • Abrigar. Viento, enemigo. Filosofía barata y zapatos que aprietan.

Profundizar: Hipotermia acecha. Aguas frías, amenaza silenciosa. Reacciona rápido. Cada segundo cuenta.

Información (que no pediste): Una vez, en la costa brava, casi no salgo. La corriente engaña. Pensé "aquí me quedo". Supongo que todos tenemos un "aquí me quedo" esperando. La vida, esa ironía.

¿Qué podemos hacer para salvar el mar?

Para salvar el mar, reduce el plástico, infórmate y apoya iniciativas.

Uf, salvar el mar... Me acuerdo cuando fui a bucear en Cozumel en mayo de 2024, ¡qué desastre! El arrecife estaba lleno de basura. Me dio una rabia... Y luego ves las noticias y te frustras más. No sé, no soy experta pero hago lo que puedo. Te cuento:

  • Evito las pajitas a toda costa. ¡Son una plaga! Siempre digo "sin popote, por favor" cuando pido algo. Es que las veo flotando en la playa y me dan ganas de llorar.
  • Miro las etiquetas de los productos. A veces es un rollo, pero intento evitar cosas con microplásticos. Es como leer jeroglíficos, pero bueno, lo intento.
  • Intento contaminar menos. Voy en bici cuando puedo, aunque vivo en Madrid y a veces es una locura. Pero menos coche, menos humos, ¿no?
  • Investigo y apoyo a organizaciones que limpian playas. En la playa de mi pueblo en Alicante siempre hay voluntarios que hacen batidas de limpieza y me intento unir cuando puedo.
  • Y lo más importante, hablo con la gente. A veces parece que a nadie le importa, pero si les cuentas lo que has visto o leído, a lo mejor se dan cuenta. ¡Hay que dar la lata!

Y, además, para que te hagas una idea del panorama, según la ONU, en 2024 hay como 5 billones de trozos de plástico en nuestros océanos. ¡Una locura! Y cada año se tiran al mar como 8 millones de toneladas más. ¡Tenemos que hacer algo ya!

Reflexión personal: A veces me siento impotente, como si lo que hago no sirviera para nada. Pero luego pienso que cada granito de arena cuenta, y que si todos ponemos un poquito, podemos cambiar las cosas. Al menos, eso quiero creer.

¿Cuánto tiempo se debe practicar natación?

A veces, en la oscuridad, me pregunto... cuánto tiempo.

No hay una respuesta única. Depende.

Y entonces, pienso en mi abuelo.

  • Él nadaba cada mañana. Siempre lo hizo.
  • Murio este año.
  • Nunca le importó la "OMS".
  • Solo nadaba.

Depende de lo que buscas.

¿Salud? ¿Huir?

  • Quizás 30 minutos. Quizás más.
  • Quizás nunca sea suficiente.

El tiempo es relativo, creo.

Una vez, intenté nadar lejos de algo. No funcionó.

  • Ahora, solo me dejo flotar.
  • A veces, 15 minutos bastan.
  • Otras, necesito horas.

Y la OMS… bueno, ellos no saben mi nombre. Y seguramente tampoco el tuyo.

  • Un dato... el sol quema fuerte este 2024.
  • Hay que tener cuidado.
  • Protegerse.