¿Qué remedio casero para quitar el estrés?

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"Para aliviar el estrés en casa: mantente activo, controla tu cafeína y recurre a la aromaterapia. Ríe a menudo, comparte con tus seres queridos y expresa tus sentimientos por escrito. Son soluciones sencillas para tu bienestar diario."
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¿Remedios caseros efectivos para el estrés?

Uf, el estrés. Es una cosa que me ha acompañado bastantes años, creo que desde la universidad, sobre todo cuando tenía exámenes finales.

Recuerdo una vez, allá por 2017, en mi piso de estudiantes en Valencia, que casi no dormía por la tensión.

Me di cuenta que mover el cuerpo, aunque fuera solo caminar un rato por el Jardín del Turia, me ayudaba una barbaridad.

También, si me sentía muy agobiado, me acordé de mi abuela y sus remedios.

Una vez, para un dolor de cabeza, me preparó una infusión de manzanilla que me calmó bastante.

Creo que el tema de la cafeína, si te pasas, es un gran culpable. Yo intenté dejar el café por las tardes.

Pasar tiempo con mi perro, el pequeño Lucas, siempre me saca una sonrisa.

Escribir en un diario, como me recomendaron, me ayudó a poner en orden tantas ideas revueltas.

Y sí, reírte, ver una peli tonta. Eso sí que desahoga.

Hay momentos que se me olvida todo y me pongo a ver vídeos de gatitos graciosos en internet, eso siempre funciona un poco.

La aromaterapia, la verdad, no la he probado mucho, pero he oído que la lavanda puede ser buena.

Suplementos, eso sí, prefiero que me lo diga un médico. No me fío de esas cosas.

Al final, cada uno encuentra su truco, ¿sabes? Es cuestión de probar.

Preguntas Frecuentes sobre Estrés

¿Remedios caseros para el estrés?

Caminar, aromaterapia, dieta balanceada, meditación, risa.

¿Aliviar ansiedad?

Ejercicio regular, hablar con alguien, técnicas de respiración, limitar cafeína.

¿Cómo reducir el estrés rápido?

Ejercicio corto, escuchar música relajante, contacto con la naturaleza.

¿Cómo bajar el estrés rápido con remedios caseros?

El tiempo se diluye en un baño tibio, un abrazo acuático que disuelve las tensiones. Las burbujas ascienden, llevándose consigo las preocupaciones. Es un instante robado, un remanso de paz.

La música, notas que flotan y acarician el alma, teje un manto de calma. Cada melodía es un hilo de serenidad, una invitación a la quietud. El sonido penetra, arrullando la mente inquieta.

Una caminata, el aire fresco besando la piel, el ritmo pausado de los pasos. La tierra bajo los pies, un anclaje, un recordatorio de lo real. Cada movimiento es un suspiro de alivio.

La meditación, un viaje hacia adentro. El silencio se expande, revelando un espacio interior vasto y sereno. Cada respiración es un paso más en la quietud, en esa verdad que reside en uno. La oración, un hilo que nos conecta con algo más grande, un murmullo de fe.

Bailar con el silencio interno, ese es el remedio. Un abrazo tibio del agua que recuerda la piel, notas que abrazan el alma. El aire que te respira en un paseo, la tierra que te sostiene. El eco de tu propio ser en la calma.

  • Baño tibio: El agua tibia, como un abrazo que derrite lo áspero.
  • Música: Melodías que susurran paz, como el viento entre hojas.
  • Caminata: El ritmo que recuerda el pulso de la vida, el suelo bajo tus pies.
  • Meditación/Oración: Silencio que habla, una conexión profunda.

El sol se filtraba por la ventana aquella tarde de abril, tiñendo el polvo en el aire de oro pálido. Un día cualquiera, pero mi cabeza era un enjambre. Un baño caliente con unas gotas de lavanda, mi abuela siempre decía que la lavanda era magia embotellada.

Escuchaba a Debussy, "Clair de Lune" una y otra vez. Cada nota era como una caricia que calmaba la tormenta que rugía dentro. A veces, me cerraba en el balcón, con el aire fresco de la noche, sintiendo la ciudad a lo lejos, su bullicio incomprensible. Solo el viento y yo.

El yoga, mi gurú me dijo un día, "encuentra tu centro". Al principio era solo un estiramiento, pero con el tiempo, se convirtió en un diálogo silencioso conmigo misma. Las posturas eran un lenguaje nuevo, una forma de hablar sin palabras. Mi espalda se sentía más ligera, mi mente más clara.

La respiración. Simplemente respirar. Inhalar paz, exhalar el caos. Lo he practicado en el metro, en la oficina, incluso mientras hacía la compra. Un pequeño acto de rebeldía contra la prisa del mundo.

Mi práctica personal incluye infusiones de manzanilla con miel, la dulzura justa para recordarme que hay cosas buenas. Y mi diario de gratitud, anotar tres cosas cada noche, por pequeñas que sean. Un café bien hecho por la mañana, el color del cielo, una sonrisa inesperada. Son pequeños anclajes que me devuelven al presente.

¿Cómo quitar el estrés de inmediato?

Mira, para quitarse el estrés así, de golpe, lo primero es aceptar lo que no puedes cambiar, ¿sabes? Esa manía de darle vueltas a lo que ya pasó o a lo que no depende de ti, eso te mata. Suelta, que ya vendrá lo que tenga que venir.

Luego, si puedes, evita las movidas que te ponen de los nervios. No hace falta ser un superhéroe para esquivar un marrón, ¿verdad? Y si no puedes evitarlo, pues ahí entra lo de cambiar el chip, ver las cosas de otra forma. A veces solo es cuestión de cómo lo miras.

Uf, y mover el cuerpo, ¡qué importante es eso! Un buen rato de ejercicio te deja nuevo, te juro. Y también, haz algo que te guste, lo que sea, aunque sea mirar el techo un rato. A mí me relaja un montón hacer crucigramas, ya te digo.

No te olvides de dormir bien, que es la base de todo. Y hablar con la gente que quieres, un café, una llamada, lo que sea. Te recarga las pilas que no veas.

Así que, en resumen, las claves son:

  • Aceptar lo incontrolable.
  • Evitar lo tóxico.
  • Mover el esqueleto.
  • Cambiar la mentalidad.
  • Disfrutar de las pequeñas cosas.
  • Conectar con tu gente.
  • Descansar de verdad.

A mí me funciona un montón ponerme música tranquila mientras ordeno mi escritorio. No sé, el orden me da paz, aunque sea un caos ordenado. También he descubierto que meditar un poquito antes de acostarme, ¡guau!, me ayuda un montón a desconectar. Hace unos meses, mi terapeuta me recomendó intentar la técnica de la respiración profunda, esa de inhalar contando hasta cuatro, aguantar y exhalar más lento. Te sorprenderías de lo mucho que ayuda.

Lo del ejercicio, yo antes iba al gimnasio, pero ahora con la falta de tiempo, salgo a dar paseos largos por el parque, y es genial. El aire fresco y los árboles te cambian el humor al instante. Y no me hagas hablar de la comida, comer sano también influye mucho en cómo te sientes, aunque a veces te apetezca una pizza gigante, jeje.

Para esos días que te sientes saturado, tener un plan de escape es fundamental. Para mí, es irme a la tienda de música y mirar guitarras, aunque no compre nada. Es como un mini-viaje. Y leer, eh, leer algo que te absorba, te saca de tu rollo mental.

¿Qué le pasa a tu cuerpo si te estresas mucho?

El estrés crónico aumenta el riesgo de presión arterial alta, insuficiencia cardíaca y diabetes.

Tu cuerpo, bajo el yugo del estrés, es como un motor de coche revolucionado en punto muerto. Hace un ruido espantoso, consume gasolina como si no hubiera un mañana y, al final, algo se rompe. No está diseñado para correr un sprint eterno mientras estás sentado respondiendo emails.

A mí una vez por un pico de estres se me durmió media cara. Literal. Pensé que me estaba dando algo chungo, pero no. Era mi sistema nervioso en modo "error 404: paciencia no encontrada". Toda una experiencia, la verdad. No se la recomiendo a nadie.

El cuerpo interpreta que un jefe gritón es un tigre dientes de sable. Y reacciona igual.

  • El corazón trabaja como un becario mal pagado en su primer día: La presión arterial sube como la espuma de la cerveza. A la larga, ese músculo incansable se cansa de verdad. Y ahí es cuando llama a la puerta la insuficiencia cardíaca.
  • El azúcar se descontrola y monta su propia fiesta: Para "huir del peligro", tu cuerpo libera glucosa a cascoporro. Pero como tu única huida es a la máquina de café, ese azúcar se queda ahí, molestando. Es el camino de baldosas amarillas hacia la diabetes.

Tu sistema inmune se vuelve un caos, como un guardia de seguridad novato en un concierto. Se confunde, deja pasar a los virus y bacterias, y a veces hasta ataca a los buenos. Por eso te pescas todos los resfriados que vuelan por la oficina.

Y la cosa no acaba ahí, qué va. Hay más extras en este pack de lujo:

  • Digestiones de película de terror. Tu estómago y tus intestinos se convierten en un nudo marinero. Hola, colon irritable, acidez y otros amigos indeseables.
  • Tu memoria se toma unas vacaciones indefinidas. El exceso de cortisol es veneno para el hipocampo. De repente no sabes si cerraste la puerta o si tienes puerta.
  • La piel se convierte en un campo de batalla. Acné, eczemas, psoriasis… Tu cara es el lienzo donde el estrés pinta sus obras maestras. A veces pienso q mi cara es el mapa de mis preocupaciones.
  • Tu pelo decide iniciar una nueva vida en el desagüe de la ducha. Sí, el estrés puede provocar una caída capilar que ni la mejor de las pelucas puede disimular.

¿Qué parte del cuerpo te afecta el estrés?

El estrés no elige. Golpea todo el sistema. Provoca hipertensión arterial, fallo cardíaco, diabetes y obesidad. Desencadena depresión y ansiedad. Se manifiesta en la piel con acné y eczema. Altera los ciclos menstruales.

El cortisol es veneno lento. La adrenalina, una descarga que quema el circuito. El cuerpo no está diseñado para un estado de alerta perpetuo. El sistema nervioso simpático se agota, se quiebra. El parasimpático no puede compensar. Es una guerra civil interna.

La devastación es sistémica.

  • Sistema Inmune: La inflamación crónica se vuelve la norma. Las defensas caen. Te vuelves vulnerable a cualquier infección. El cuerpo se ataca a sí mismo.
  • Sistema Digestivo: El flujo sanguíneo se desvía del estómago. Úlceras, colon irritable, indigestión constante. El microbioma intestinal se corrompe.
  • Cerebro: La niebla mental no es una metáfora. El estrés crónico atrofia el hipocampo, el centro de la memoria y el aprendizaje. La toma de decisiones se vuelve errática. El insomnio se instala. Recuerdo en 2023, durante un pico de trabajo, mi digestión se detuvo por completo. Literal.

El cabello se cae. La libido desaparece. Los músculos se tensan hasta el desgarro, provocando dolores crónicos en espalda y cuello. Dolores de cabeza tensionales, migrañas. La tensión ocular se dispara. Todo está conectado, todo se rompe en cadena. El estres es un dominó.

¿Qué órganos se inflaman por el estrés?

El estrés es un maestro implacable, y no perdona a nuestros órganos. El sistema digestivo, ese fiel escudero de nuestras entrañas, es uno de los primeros en alzar la voz, manifestándose en molestias estomacales e irregularidades.

Luego, la cabeza, epicentro de nuestros pensamientos, se resiente. El estrés tiende a manifestarse en dolores de cabeza tensionales, esa molesta opresión que nos recuerda la carga que llevamos.

Los músculos, siempre dispuestos a la acción, reaccionan a la tensión acumulada. El resultado son dolores y rigidez muscular, como si cada fibra gritara pidiendo un respiro.

Y el corazón, motor incansable, sufre en silencio. El estrés crónico puede desencadenar problemas serios: hipertensión arterial, y en los casos más graves, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Es un recordatorio sombrío de la conexión mente-cuerpo.

En mi propia experiencia, he notado cómo las noches de mucho trabajo o preocupación se traducen directamente en una pesadez en el estómago al día siguiente. A veces, siento como si la mandíbula se me apretara sola.

Información adicional:

  • La piel también habla: El estrés puede exacerbar condiciones como el acné o la urticaria. A veces, aparecen pequeños bultos rojos que parecen granos pero pican.
  • El sistema inmunológico se debilita: El cuerpo se vuelve más vulnerable a infecciones comunes, como resfriados o gripes. Curiosamente, justo cuando más débil te sientes, parece que todos a tu alrededor empiezan a toser.
  • Impacto en la fertilidad: En hombres y mujeres, el estrés puede afectar las hormonas reproductivas, influyendo en la ovulación o la calidad del esperma. No es algo que uno note de inmediato, claro.
  • Alteraciones del sueño: El estrés es un ladrón de sueño. Genera insomnio o sueños fragmentados, dejándonos agotados para afrontar el día. He tenido épocas que me levantaba cada dos horas.

¿Qué tengo que hacer si tengo mucho estrés?

Haz actividad física regular.Usa técnicas de relajación.Socializa con amigos y familia.Dedica tiempo a tus aficiones.Duerme lo suficiente.

Uf, vaya agobio llevo encima. Me dicen que me mueva. Realizar una actividad física regular. Sí, claro. Como si tuviera tiempo. Ayer me obligué a salir a caminar 30 minutos por el parque de al lado de mi casa en la calle Aragón. Acabé más estresado pensando en todo lo q tenía que hacer después. Un desastre.

Y lo de dormir. Duerme lo suficiente. Jaja. Llevo desde el lunes durmiendo 4 horas. Mi smartwatch marca un nivel de estrés por las nubes, literal. Me despierto a las 3 am con el corazón a mil, pensando en el informe de ventas. Siempre el mismo informe.

Dicen que hay que tener aficiones. Reserva tiempo para tus aficiones. La mía era montar Legos, el set del Halcón Milenario, pero ahora lo veo y me da más ansiedad. Polvo por todas partes. Y lo de quedar con amigos... Pasa tiempo con la familia y los amigos. El otro día me llamó mi hermana para cenar el viernes y le dije que no podía. Mentira. Simplemente no tenía energía para fingir q estoy bien.

Y lo del humor... ¿reírme de qué? Mantén el sentido del humor. A veces pongo un monólogo en YouTube y me quedo mirándolo sin enterarme de nada. La mente en otra parte. Siempre en otra parte.

Escribe un diario. Lo intenté una vez. Escribí “estoy estresado” y cerré la libreta. Fin. ¿Qué más se supone que tengo que poner? Mis pensamientos son un caos, un lío de cables. No se pueden escribir. ¿De verdad todo esto funciona? A veces pienso que es solo una lista de tareas más. Otra cosa en la que fracasar.

  • Movimiento Físico: No es solo ir al gimnasio. Bailar en tu salón 15 minutos escuchando los Red Hot Chili Peppers. Subir por las escaleras en el trabajo. Estiramientos al levantarte. La clave es romper el sedentarismo, no convertirse en atleta olímpico. El cuerpo libera endorfinas, es química pura.

  • Técnicas de Relajación: La respiración diafragmática es la más rápida. Inhalas por la nariz 4 segundos, aguantas 7, exhalas por la boca 8. Repítelo 3 veces. Esto activa el nervio vago y calma el sistema nervioso. La meditación mindfulness no es poner la mente en blanco, es observar tus pensamientos sin juzgarlos.

  • Aficiones y 'Flow': No es solo pasar el tiempo. Es buscar actividades que te pongan en 'estado de flow', esa concentración total donde el tiempo vuela. Pintar, tocar un instrumento, la jardinería. Te saca del bucle de pensamientos negativos.

  • Higiene del Sueño: Es innegociable. Cero pantallas una hora antes de dormir. La luz azul inhibe la melatonina. La habitación a oscuras, fresca. Si no puedes dormir, levántate 15 minutos, lee algo aburrido con luz tenue y vuelve a intentarlo. No te quedes en la cama dando vueltas. Es contraproducente.

¿Qué es bueno tomar cuando tienes mucho estrés?

Para el estrés, es bueno tomar té verde que contiene antioxidantes polifenólicos y puede reducir la ansiedad al incrementar la serotonina. También la valeriana, una raíz popular para dormir, con efecto tranquilizante.

Es medianoche ya. La casa en silencio. Solo el pitido lejano de un transformador, tal vez. Y en mí, el eco de los días. Los días. A veces, siento que arrastro una carga invisible, pesada. Me siento aquí, en mi viejo sillón, con la luz tenue de la lámpara. Pensando. Buscando un pequeño respiro. Un momento de paz.

Recuerdo la última vez que el pecho me apretó así. Busqué algo. Algo que calmara el temblor. Mi hermano, él siempre me dijo que el té verde ayudaba. No sé, antes no lo creía mucho. Pero una noche, esa taza humeante en mis manos frías. Sentí algo, muy leve. Una calidez. Quizás la teanina que tiene, sí. Esa calma sutil, sin adormecer. Es como si los polifenoles, de verdad, hicieran algo dentro. Un pequeño alivio, diminuto, pero lo noté. Mis pensamientos... no tan rápidos. Solo un poco.

Y cuando ya no puedo más, cuando la cabeza da vueltas y el sueño no llega. Esa sensación horrible. Esa valeriana. La raíz de valeriana, para que el cuerpo se rinda. Una pastilla, o una infusión fuerte. Sabe raro, un poco terroso. Pero funciona. Te deja caer. Los músculos se aflojan un poco. Es un empujón suave hacia el abismo del sueño, que a veces tanto cuesta encontrar. Mis noches suelen ser difíciles, lo sabes. Mi mente, siempre activa, incluso cuando debería descansar. La valeriana me ayuda a apagarla, al menos por un rato. No es una solución, no lo es. Pero es una ayuda en la oscuridad.

Hay otras cosas que también ayudan, en este camino lento y oscuro, cuando el estrés se vuelve compañero.

  • Magnesio: Esencial. Ayuda con la función nerviosa y muscular. A menudo, solo estamos bajos de magnesio y el cuerpo lo siente. Tomo un suplemento cada noche, desde este año. Me ayuda con los calambres también, esos que me dan en las piernas por la ansiedad.
  • Ejercicio ligero: Caminar un poco. Salir aunque sea unos minutos. No necesito correr una maratón. Solo mover el cuerpo para liberar un poco la tensión acumulada. El aire frío en la cara, en invierno, es lo mejor.
  • Respiración consciente: Unos minutos, antes de que el mundo se despierte del todo. O cuando el peso es mucho. Respirar profundo, vaciar la mente. No es fácil. Nunca lo es. Pero intentar, solo intentar. Me lo enseñó una amiga del trabajo, la que siempre está tan serena.
  • Reducir cafeína y alcohol: Parece obvio, ¿no? Pero en los momentos de estrés, uno busca cualquier cosa. El café para empujar el día, el alcohol para silenciar la noche. Y al final, solo alimentan el círculo vicioso. Un error que cometo a veces. Tengo que evitarlo.
  • Melatonina: Para regular el sueño. Cuando el reloj interno se rompe, como el mío. Ayuda a resetear un poco, a encontrar el camino de vuelta al descanso. La tomo cuando sé que no dormiré.
  • Tiempo en la naturaleza: Solo estar ahí. El parque cerca de mi apartamento, o el río. Escuchar el agua. La calma que trae la naturaleza, es algo que el alma necesita, supongo. Es un bálsamo.

Así que aquí estoy. Pensando. Buscando esas pequeñas luces en la oscuridad. Es tarde. Muy tarde. Mañana será otro día. Y la lucha sigue.

¿Cómo quitar el estrés de inmediato?

Para quitar el estrés de inmediato, reconozca lo inalterable, evite situaciones estresantes, realice ejercicio físico, modifique su perspectiva, disfrute de actividades placenteras, practique técnicas de relajación, fortalezca vínculos personales y asegure un sueño adecuado.

Mira, esto del estrés es como un invitado no deseado que se queda a dormir en tu sofá y come todas tus galletas. Primero, tienes que aceptar que algunas cosas son como un calcetín desparejado: existen y no puedes cambiarlas. Rendirse a la evidencia es el primer paso. Si no puedes mover esa montaña, al menos no le dejes que te tire una piedra. Es de lógica, ¿no?

Luego, ¡escapa! Si una situación te huele a azufre, corre como si vieras a tu ex con un nuevo corte de pelo. Evitar la confrontación no es de cobardes, es de supervivientes. Yo, por ejemplo, si veo que la cola del súper es muy larga, me doy media vuelta y a otra cosa mariposa. La paz mental, ¿sabes?

Mueve ese esqueleto. El ejercicio es como la lavadora del alma, te saca toda la suciedad mental. No hace falta que seas un atleta olímpico, con bailar en tu salón como si nadie te viera ya vale. A veces, yo levanto pesas... de tazas de café. Mi médico dice que cuenta como levantamiento de peso emocional.

Cambia de chip, ¡cambia la perspectiva! Si la vida te da limones, haz limonada... o mejor aún, échale un chorrito de vodka. Un atasco no es una condena, es una oportunidad para escuchar esa canción horrible que te encanta sin que te juzguen. Piensa que el vaso no está medio vacío, sino medio lleno de aire... o de lo que sea.

Haz lo que te dé la real gana. Sumérgete en un hobby como un pato en un charco. Da igual si es coleccionar sellos o mirar nubes, con tal de que te evada. Yo tengo una obsesión con montar maquetas de barcos, aunque luego no flotan ni uno. Pero me da una paz... indescriptible.

Aprende a relajarte de maneras nuevas. ¿Meditación? Es como intentar escuchar el silencio en un concierto de reggaetón. Pero inténtalo. O puedes contar ovejas, o imaginarte que eres una tortuga marina flotando. Yo, a veces, solo me quedo mirando la pared blanca de mi cocina, es fascinante.

Habla con tu gente. Los amigos son como pañuelos, te secan las lágrimas, y a veces, te secan el cerebro con sus historias. Pero es bueno. Y si no hay nadie, siempre puedes hablar con tu cactus. Ellos son excelentes oyentes y nunca te interrumpen. Mi cactus "Pincho" lo sabe todo de mí.

Y por último, duerme como un tronco. El sueño es la mejor medicina, y la más barata. Tu cuerpo necesita recargarse como un móvil viejo con la batería al 1%. Si no duermes, al día siguiente eres un Gremlin con el pelo despeinado y ganas de morder a todo el mundo.

Aquí van otras cositas para ponerle una patada al estrés, porque la vida ya es bastante complicada:

  • Comer lo que te apetece: Dicen que el chocolate libera endorfinas, así que un trozo de tarta es casi una receta médica. No me juzgues, mi nutriólogo no me escucha cuando le hablo de esto.
  • Música para el alma (o para el cuerpo): Pon esa canción que te hace bailar aunque estés solo en la cocina. Mi playlist de rancheras antiguas me sube el ánimo más que cualquier terapia grupal, te lo juro.
  • Decir "no" sin culpa: Es un superpoder, créeme. No tienes que ir a todas las barbacoas aburridas ni responder a todos los emails a las tres de la madrugada. Tu tiempo es oro, ¡no plastilina!
  • Ríete, ¡pero de verdad!: Ver un vídeo de gatos cayéndose, un monólogo de comedia, o simplemente de tus propios errores. La risa es como un desatascador para el espíritu. Funciona, lo juro.

¿Cómo bajar el estrés rápido con remedios caseros?

  • Darse un baño de inmersión tibio.
  • Escuchar música tranquilizante.
  • Dar una caminata o hacer alguna otra actividad.
  • Meditar o rezar.
  • Uf, el estres... menuda cosa. Mira, lo primero que hago yo cuando estoy hasta arriba es llenarme la bañera con agua caliente, pero que no queme. Le echo sales de epsom, las compro en una herbolisteria cerca de casa, en la calle Mayor. Te metes ahí y se te olvida todo, te lo juro.

    Y la musica, tio... es clave. No te pongas heavy metal, obviamente, porque igual te estresas mas, yo me pongo unas listas de lofi o a veces solo sonidos de lluvia que encuentro por ahi, me lo pongo y a desconectar.

    Mover el culo tambien ayuda. Salir a caminar, aunque sea 20 minutos, pero a buen ritmo. Mover el cuerpo es fundamental para despejar la mente. Yo me voy por el parque del rio, el que está al lado del polideportivo nuevo, y es que te cambia el chip, te lo cambia.

    Y lo de meditar... no es para todos pero funciona. No hace falta que te pongas en plan monje budista. Solo cierra los ojos y concentrate en tu respiracion. Yo uso una app que se llama Calm, me la recomendo mi primo el año pasado y la verdad que bien, aunque a veces me quedo dormido jajaja.

    Otras cosas que hago yo y que me funcionan de lujo:

    • Tomarme una infusión de tila o manzanilla bien caliente. Es como un abrazo por dentro.
    • Dejar el movil. En serio. En otra habitación. Por lo menos una hora. Desconexión digital obligatoria.
    • Respirar hondo. Suena a tontería pero es que funciona. La técnica 4-7-8 es la mejor. Inhalas 4 segundos, aguantas 7, sueltas el aire en 8. Lo repites unas veces y notas como bajas revoluciones, de verdad.
    • Olores. A mi me flipa el aceite de lavanda. Pongo unas gotas en la almohada o en un difusor. La casa huele genial y relaja un monton.