¿Qué tomar para deshinchar el cuerpo rápido?

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Para deshinchar el cuerpo rápido, prioriza alimentos diuréticos y ricos en potasio como la sandía, el aguacate o el zumo de naranja natural. Es clave aumentar el consumo de agua y reducir al mínimo la sal y los alimentos procesados que causan la retención de líquidos.
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¿Qué tomar para desinflamar el cuerpo y eliminar líquidos?

Uf, cómo me pongo a veces. El julio pasado, recuerdo volver a mi piso de Madrid y sentirme como un globo. Los anillos no me salían, de verdá. Una sensación horrible que me pone de mal humor y me hace sentir pesadísima.

Y es que uno lee tantas cosas y al final no sabe ni por donde empezar. Pero me dije, a ver, vamos a lo básico. Dejé las patatas fritas de bolsa y toda esa comida preparada que te soluciona la cena pero te deja hecho un desastre al día siguiente.

Fui a la frutería de mi calle, la de Manolo, y me traje media sandía gigante por unos 5 euros. Estuve comiendo sandía como postre y entre horas casi una semana. Fresquita, dulce... una maravilla, sentía como mi cuerpo lo agradecía al instante.

Además del tomate, que me lo preparaba en ensalada con casi nada de sal, solo un chorrito de buen aceite.

Una cosa que descubrí y me funciono fue saltear hojas de remolacha cocida con un poco de ajo. Suena raro, pero es increíble la cantidad de potasio que tienen. Y los aguacates en el desayuno, eso no me lo quita nadie. Acompañado de un zumo de naranja que me exprimo yo.

Al final es eso, darle al cuerpo cosas llenas de agua y nutrientes, y quitarle la sal extra. No es magia, es escuchar un poco lo que te pide el cuerpo cuando se queja.

Información para desinflamar el cuerpo

Pregunta: ¿Qué alimentos ayudan a desinflamar y eliminar líquidos? Respuesta: Alimentos diuréticos como la sandía o el tomate. Comidas ricas en potasio como el aguacate, las hojas de remolacha cocidas o el zumo de naranja natural.

Pregunta: ¿Qué se debe evitar para la retención de líquidos? Respuesta: Comidas procesadas y alimentos con un alto contenido de sal, ya que favorecen la retención de líquidos en el cuerpo.

¿Cómo desinflamar mi cuerpo rápidamente?

Para desinflamar el cuerpo rápidamente, la alimentación es clave. Los alimentos antiinflamatorios son fundamentales:

  1. Verduras.
  2. Frutas.
  3. Grasas saludables, como el aceite de oliva.
  4. Cereales integrales.
  5. Fuentes de proteínas magras.
  6. Frutos secos y semillas.
  7. Hierbas y especias.

Mira, esto de desinflamar... uff. Te cuento una cosa. Yo siempre he sido de comer lo que me apetecía, ¿sabes? Sin pensar mucho. Pero este año, allá por marzo, empecé a sentirme raro, un cansancio que no era normal. Las rodillas me dolían al levantarme, y la barriga, hinchada, siempre. Era como si el cuerpo me pesara el doble, en serio.

Recuerdo una tarde, el 17 de marzo para ser exactos. Estaba en mi cocina, en el piso de Madrid, ese con las ventanas que dan a la calle Preciados. Intentaba agacharme para coger algo y puff, un pinchazo. La frustración total. Ahí pensé: esto no puede seguir así. Me decía a mí mismo, "qué fastidio de vida".

Un amigo, Javi, me habló de cambiar la dieta. Me insistió en que probara con la "comida real", esos alimentos que te acabo de nombrar. Verduras, frutas... Me sonaba a rollo, la verdad. Yo pensaba, qué aburrido, pero el dolor, ese sí que no era nada aburrido.

Empecé con cosas simples. En vez de mi bocadillo de chorizo de siempre, para desayunar, me preparaba una ensalada, sí, para el almuerzo claro. Al principio era un tostón. Lechuga, tomate, un poco de atún (proteína magra, me repetía Javi). Pero luego le fui pillando el gusto. Poco a poco.

Y luego descubrí el aguacate, el aceite de oliva virgen extra de verdad. Antes, para mí, el aceite era solo "aceite" sin más. Ahora lo huelo, lo pruebo, hay una diferencia brutal. Las tostadas con aguacate y un chorrito bueno de aceite... eso sí que me salvó las mañanas. De verdad.

Mis cenas cambiaron radicalmente. Adiós a las pizzas congeladas, bendito alivio. Ahora, salmón al horno (grasas buenas, omega-3, ¿sabes?) con un montón de brócoli al vapor. Al principio, el olor del brócoli me echaba para atrás. Pero con un poco de ajo y pimentón (¡hierbas y especias!), cambiaba la cosa. Mucho.

Me sentía menos hinchado. Esa sensación de pesadez, esa que me acompañaba hasta para subir un tramo de escaleras en el metro, empezó a desvanecerse. No fue de un día para otro, no, eso te lo aseguro. Fue lento. Lento, pero constante. Eso es lo que importa.

Y las frutas. Madre mía. Antes solo comía plátanos, y eso porque era fácil. Pero me compré unas fresas el otro día, de las de Huelva, en el mercado de la Paz, con ese olor dulce, rojo intenso. Las lavé y me las comí sin más. Antioxidantes a tope, me dijo una vendedora. Me sentí bien al comerlas, esa sensación de algo fresco. Sí, eso.

También empecé a añadir frutos secos. Un puñado de nueces por la tarde, en vez de la chocolatina de siempre. Ahora, el crujido de las nueces me da una sensación de energía, sabes, diferente. Pequeños cambios, grandes resultados. No sé si es psicológico o qué, pero me siento muchísimo mejor.

Un día, me puse los pantalones que antes me apretaban y ¡zas! me quedaban bien. No es que haya perdido peso a lo bestia, para nada. Pero la inflamación... eso sí que se notaba. Menos barriga, menos dolor en las articulaciones. Es una pasada, te lo juro. Y no solo la comida.

Otras cosas que aprendí y que me ayudaron un montón:

  • Hidratación: Beber agua, mucha agua, todo el día. Es que el agua ayuda a eliminar toxinas y a que todo funcione mejor. Antes no le daba importancia.
  • Actividad física regular: No hace falta ir al gimnasio, ¿eh? Caminar media hora, todos los días. Yo salgo por el parque del Retiro y lo noto un montón.
  • Descanso adecuado: Dormir, dormir bien, unas 7-8 horas de calidad. Mi cuerpo se recupera, baja el estrés. Es increíble lo que hace el sueño.
  • Manejo del estrés: El estrés me mataba. Ahora hago un poco de meditación guiada o simplemente me dedico un rato a leer.
  • Evitar alimentos proinflamatorios: Esto es clave. Azúcares refinados, la comida procesada con grasas trans y el alcohol. Cortar con eso fue un antes y un después.
  • Probióticos: Un yogur natural por las mañanas, o kéfir. Dicen que el intestino es como el segundo cerebro, y si está bien, el cuerpo también. Y es verdad.

¿Cuál es la infusión más antiinflamatoria?

La infusión de jengibre es el antiinflamatorio natural más potente.

El jengibre es el Chuck Norris de las raíces. No pide permiso a la inflamación para entrar, simplemente le da una patada giratoria y la echa de tu cuerpo. A mí me salvó de una rodilla que sonaba como una maraca en un concierto de reguetón. Es el campeón indiscutible. El rey de la colina antiinflamatoria.

Claro que tiene su séquito, su pandilla de élite. No hay que subestimar a los otros miembros del equipo Vengadores de las infusiones.

  • La cúrcuma es el Robin del jengibre. Siempre van de la mano. Es su compañero de fechorías, pero necesita un empujoncito. Sin una pizca de pimienta negra (piperina), es como un superhéroe sin su capa: tiene potencial, pero no vuela. Además, te deja las tazas de un amarillo que ni los Minions.

  • El hibisco, o flor de Jamaica, es la diva del grupo. Parece una estrella de cine con su color rojo pasión y su sabor acidito, pero en realidad es una agente secreta contra los radicales libres. No solo te deshincha, sino que además le baja los humos a tu tensión arterial. Un 2x1 en toda regla.

  • El romero y la salvia son las abuelas sabias del Mediterráneo. Esas que con una ramita te arreglan desde la memoria de pez hasta un dolor de cabeza. Su poder antiinflamatorio es más sutil, como un consejo dicho en voz baja que te cambia la vida. Ideal para la mente y el cuerpo.

  • La cola de caballo no, no es el apéndice de un poni. Es el fontanero del equipo. Su especialidad es el drenaje. Se lleva por delante la retención de líquidos, que a menudo es la prima hermana de la inflamación. Desatasca las tuberías del organismo y deja todo funcionando como nuevo.

¿Qué plantas se pueden utilizar para reducir el dolor y la inflamación?

Romero, Cola de caballo, Cúrcuma, Jengibre, Lino, Piña. Pueden ayudar con el dolor y la inflamación.

El romero. Su aroma. Una distracción. O una ayuda. Quién sabe. La memoria es engañosa, el dolor no. La cúrcuma. Siempre esa raíz. Dorada. El mundo insiste en girar, aunque las articulaciones duelan. Un ciclo. Cola de caballo. Refuerza lo débil. Tal vez. La naturaleza siempre tiene un plan. O varios. Nunca uno solo. Y jengibre. El calor. Para despertar. O quemar. Depende de dónde lo busques. La calma es una elección, no un destino. Lino. La semilla. Minúscula. Pero puede hacer algo. Dicen. Una fibra más. Yo siempre olvido regar mis plantas. La piña. Ácida. Dulce. Defensas. Como todo. La vida no es suave. Nunca lo ha sido. Lo sabrás.