¿Cómo sé si la carrera es para mí?

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¿Carrera ideal? Si disfrutas tus estudios, sacrificas con gusto y te ilusiona tu futuro profesional, ¡vas por buen camino! La pasión y la dedicación son claves. Analiza si realmente te apasiona el campo y si te ves a largo plazo en él.
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¿Cómo saber si una carrera es la adecuada para mí?

¿Cómo saber si elegí bien mi carrera? Uf, duro, ¿verdad? Yo me acuerdo que en 2018, a punto de entrar a la uni, estaba hecha un lío.

A mí me pasaba lo de disfrutar las clases, sí. Química, por ejemplo, me apasionaba. Esa sensación de entender algo complejo, ¡inolvidable!

Pero, claro, también estaba el rollo de los sacrificios. Recuerdo noches sin dormir estudiando para un parcial de cálculo... y la verdad, no me arrepentí. Lo hacía por gusto, no por obligación.

Verme como ingeniera, con mi propio proyecto, ¡me motivaba un montón! Esa ilusión, ese "algo más", es clave.

En fin, que no hay una fórmula mágica. Es cuestión de introspección y escuchar tu intuición. Suerte.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de elegir una carrera?

¡Ay, Dios mío, qué lío! Elegir carrera… ¿2024? Este año es el año. Tengo que decidir ya.

Mis aptitudes: ¿Soy buena para las matemáticas? No mucho, la verdad. Dibujar, sí, me encanta. Pero, ¿de eso se vive? ¡Uf! Diseño gráfico, ¿será? Aunque… mucha competencia. ¡Qué estrés!

Mercado laboral: He visto ofertas de trabajo en diseño web… ¡pero piden experiencia! Eso sí, ¡el sueldo está bien! ¿Y si estudio diseño gráfico y luego hago un máster en web? Doble esfuerzo, doble recompensa. O no... quizás sea una locura.

¿Qué hago con mi vida? Necesito saber…

  • ¿Cuánto cuesta la carrera? ¡La financiación! Mi padre habló de un préstamo...
  • ¿Qué universidades ofrecen eso? He visto la UCM, pero también hay otras opciones online... ¿son buenas?
  • Planes de estudio… ¡mil asignaturas! ¿Todas me van a gustar? Eso sí que da miedo.

¿Y si fracaso? Esa es la pregunta del millón, ¿no? No quiero perder el tiempo ni el dinero. Es mucho. Me recuerda a cuando intenté aprender a tocar el piano, y lo dejé a los 6 meses… ¡un fracaso! De eso no se habla.

Pasión vs. Realidad: Quiero hacer algo que me guste… ¡pero también que me de de comer! ¿Es mucho pedir? ¡Ay! Necesito más información, me faltan datos. Necesito ir a ferias universitarias y hablar con gente que ya trabaja en lo que quiero.

Este año tiene que ser el bueno, ¡no me quiero quedar en el paro como mi primo! Él estudió filosofía... ¡Qué mala decisión!

En resumen: Hay que pensar en lo que te gusta, en tus habilidades (¡lo que se te da bien!), investigar carreras, ver el mercado laboral, el precio de la carrera y dónde estudiarla... ¡Y rezar para que no te equivoques!

¿Cómo puedo saber cuál es mi vocación profesional?

Para saber tu vocación, prueba cosas diferentes. No hay un mapa, más bien un laberinto.

Te cuento, en serio. Yo creía que lo mío era ser arquitecto. Siempre me flipó dibujar planos, veía casas y me imaginaba cómo cambiarlas. Me veía a mí mismo, con mi portafolios enorme, ¡un genio!

En 2023, me apunté a un taller de arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM). Era un sábado por la mañana, un madrugón brutal, pero iba emocionado. El taller era sobre diseño sostenible. Pensaba, "¡esto es lo mío!".

  • El desastre: Resulta que dibujar en la vida real no es como en mi cabeza. Me frustré muchísimo. Las matemáticas eran un rollo. Y lo peor, ¡odise la presentación!
  • La epifanía: Un día, hablando con una chica del taller, me contó que ella había empezado estudiando Derecho y lo dejó porque no le llenaba. Ella estaba haciendo el taller para ver si le gustaba construir cosas. Ahí pensé: "¡A lo mejor yo tampoco tengo que ser arquitecto!".
  • El plan B (o C, o D...): Empecé a buscar otras cosas que me gustaran. Me apunté a clases de fotografía, hice un curso online de marketing digital, ¡incluso probé a escribir un blog!
  • Lo que descubrí: Me di cuenta de que lo que me flipa es contar historias, crear cosas. No importa tanto el qué, sino el cómo.

Ahora en 2024, estoy estudiando Comunicación Audiovisual. ¿Es mi vocación definitiva? No lo sé. Pero estoy mucho más contento que imaginando planos imposibles.

Algunas cosas que me ayudaron:

  • Hablar con gente que hace cosas diferentes. De verdad, escuchar otras experiencias abre mucho la mente.
  • No tener miedo a cagarla. Equivocarse es parte del proceso.
  • Confiar en tu instinto. Si algo no te hace vibrar, ¡déjalo ir!
  • Experimentar sin presiones. No tienes que encontrar tu vocación YA. Disfruta del camino.

¡Ah! Y una cosa más, después de la ETSAM, me di cuenta de que el olor a café de la cafetería me gustaba muchísimo. Y ahora soy barista los fines de semana. ¡Quién sabe dónde encontrarás tu vocación!

¿Cómo sé si estoy en la carrera correcta?

¡Uf, la gran pregunta existencial de todo universitario! ¿Estoy en el camino correcto? ¡Que no cunda el pánico! Aquí te dejo unas señales, más claras que el agua del grifo, para que te hagas una idea:

  • Si hasta la clase más plomo te parece un culebrón venezolano, ¡enhorabuena! Estás enganchado, como yo a los vídeos de gatitos.

  • ¿Cambiarías una noche de fiesta por quedarte estudiando como un monje? ¡A ver, no exageremos!, pero si los sacrificios no te amargan como un limón sin azúcar, vas bien. Yo, por ejemplo, odio madrugar, pero si es para ir a un concierto... ¡me levanto bailando!

  • Te visualizas ejerciendo y no te da urticaria. ¡Es como soñar con pizza en lugar de acelgas!, ¡clarísimo!

  • Investigas más que un detective privado buscando un calcetín perdido. ¡Eso es pasión pura! Yo, cuando algo me interesa, me convierto en un "stalker" de internet.

Ojo, que no todo es jauja. A veces, hasta en la mejor carrera hay asignaturas que te dan ganas de salir corriendo, ¡como cuando ves al de la moto con el megáfono! Pero, si en general te sientes como pez en el agua, ¡felicidades, has encontrado tu vocación!

¿Más info? Pues que sepas que yo me cambié de carrera a mitad, ¡y no me arrepiento! No tengas miedo a explorar, ¡la vida es un buffet libre!