¿Quién fue Alfred Wegener que propuso?

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Alfred Wegener, meteorólogo y astrónomo alemán, revolucionó la geología con su teoría de la Deriva Continental, expuesta en El origen de los continentes y océanos (1915). Postuló que los continentes se desplazan sobre la corteza oceánica, proponiendo un cambio radical en la comprensión de la formación terrestre.

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El visionario olvidado: Alfred Wegener y la danza de los continentes

Alfred Wegener, un nombre que resuena en los anales de la geología, no como un geólogo propiamente dicho, sino como un meteorólogo y astrónomo alemán que se atrevió a desafiar las convenciones científicas de su época. Su osadía intelectual lo llevó a proponer una idea revolucionaria, una idea que inicialmente fue recibida con escepticismo y burla, pero que con el tiempo se convertiría en la piedra angular de la tectónica de placas: la Deriva Continental.

En su obra seminal, “El origen de los continentes y océanos” (1915), Wegener presentó al mundo una hipótesis audaz: los continentes, lejos de ser masas estáticas e inamovibles, se desplazaban sobre la corteza oceánica como balsas sobre un mar viscoso. Esta “danza” continental, argumentaba, era la responsable de la configuración actual de la Tierra, explicando la sorprendente similitud entre las costas de África y Sudamérica, así como la correspondencia de fósiles y formaciones geológicas a ambos lados del Atlántico.

Wegener no se limitó a la simple observación de la forma de los continentes. Su propuesta se basaba en una meticulosa recopilación de evidencias paleontológicas, geológicas y paleoclimáticas. La presencia de fósiles idénticos de plantas y animales en continentes separados por vastos océanos, la continuidad de cadenas montañosas interrumpidas por el mar, y la existencia de depósitos glaciares en regiones tropicales eran piezas de un rompecabezas que solo la Deriva Continental podía ensamblar.

Sin embargo, la genialidad de Wegener no fue suficiente para convencer a la comunidad científica de su tiempo. La falta de un mecanismo convincente que explicara el movimiento de los continentes fue el principal obstáculo para la aceptación de su teoría. ¿Qué fuerza era capaz de mover masas continentales de semejante magnitud? Esta pregunta quedó sin respuesta durante décadas, relegando la Deriva Continental al ostracismo científico.

No fue hasta la segunda mitad del siglo XX, con el desarrollo de la geofísica y la oceanografía, que se descubrió la tectónica de placas, el motor que impulsaba la danza continental de Wegener. Las placas tectónicas, fragmentos de la litosfera terrestre en constante movimiento, proporcionaron el mecanismo que faltaba, reivindicando la visión profética del meteorólogo alemán.

Alfred Wegener, el visionario olvidado, no vivió para ver su teoría confirmada. Falleció en 1930 durante una expedición a Groenlandia, irónicamente, buscando más evidencias para sustentar su revolucionaria idea. Su legado, sin embargo, perdura. Wegener nos enseñó a mirar más allá de lo evidente, a cuestionar las verdades establecidas y a perseguir la verdad científica con tenacidad, incluso frente a la adversidad. Su historia es un testimonio del poder transformador de la curiosidad y la perseverancia en la búsqueda del conocimiento.